Eugenio Trujillo Villegas

Director: Sociedad Colombiana Tradición y Acción

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Esta frase lapidaria fue pronunciada por Marcelo Odebrecht ante la justicia de Brasil, el ex presidente de la multinacional de la corrupción. Se refería a los políticos colombianos que sobornó para conseguir contratos de obras públicas, entre ellas la Ruta del Sol, una autopista de 700 kilómetros. Con un sistema criminal para hacer negocios, convirtió su empresa en una de las constructoras más grandes del mundo.

En todos los países los contratos de obras de infraestructura se consiguieron sobornando presidentes, ministros, políticos y empresarios, entre los cuales se calcula que repartieron unos $1.000 millones de dólares. 

La constructora fue fundada por su abuelo Norberto Odebrecht en 1944. Después la dirigió su padre, Emilio Odebrecht, hasta el 2005. Y a partir de allí, Marcelo Odebrecht, el nieto del fundador, construyó el entramado de corrupción más grande de América.

Las corruptelas comenzaron de la mano del entonces presidente de Brasil, Lula da Silva, lo cual desató el más grande escándalo de corrupción que jamás haya visto ese país, cuando Odebrecht ejecutó los más importantes contratos del gobierno y de Petrobrás, la empresa estatal de petróleos de Brasil. Pero todos los negocios se conseguían a base de coimas, sobornos y financiación ilegal de las campañas políticas de los candidatos del presidente Lula en el Congreso, en las alcaldías y en las gobernaciones.

ODEBRECHT FINANCIÓ A SANTOS Y A ZULUAGA 

Ahora se revive el escándalo de Odebrecht en Colombia, cuando el candidato presidencial Oscar Iván Zuluaga reconoció ante la Fiscalía que fraudulentamente recibió de ellos US$ 1,6 millones de dólares en su campaña presidencial del 2014, en la cual fue derrotado por Juan Manuel Santos. Y se sabrán más cosas, pues aún no se conocen todos los resultados de esa investigación judicial.

Pero hay un asunto mucho más grave, hasta ahora totalmente silenciado por el sistema judicial y por los medios de comunicación. Es indudable que Juan Manuel Santos, quien ganó la presidencia, también recibió dineros corruptos de Odebrecht para financiar su campaña.

Los hechos ya comprobados lo dicen absolutamente todo. Su gerente de campaña, Roberto Prieto, aceptó que recibió dinero de Odebrecht y está en la cárcel, condenado a cinco años de prisión. El senador Bernardo Elías, su alfil en la Costa Caribe, que recibió varios millones de dólares para la campaña, acaba de salir de la cárcel y fue recibido como héroe en su pueblo natal, pues allá los ingenuos creen que robó para ellos. El director del Inco (Instituto Nacional de Concesiones), Gabriel García, que negoció los contratos de la Ruta del Sol, fue condenado a 5 años de prisión por recibir un soborno de US $6 millones.

El gerente de Corficolombiana, José Elías Melo, socio de Odebrecht en la Ruta del Sol, fue condenado a más de 11 años y está en la cárcel, aunque negó haber recibido sobornos. El exdirector del Invías, Luis Fernando Andrade, enfrenta un largo proceso judicial por los mismos hechos. La ministra de Transporte, Cecilia Álvarez, recién fue imputada por recibir dinero y alterar el contrato de la Ruta del Sol a favor de la familia de su pareja lesbiana, que era la ministra de Educación Gina Parody.

Ante este entramado de corrupción de Odebrecht para conseguir los contratos de la Ruta el Sol, que pueden llegar a US $50 millones en sobornos, es imposible que el presidente Santos no supiera que con ese dinero estaban comprando su reelección.

¿Y Santos no se enteró de nada? Al igual que Ernesto Samper, otro de los presidentes corruptos de Colombia que fue elegido con dinero del Cartel de Cali, diría que “todo fue a mis espaldas”. Pues tenía que saberlo, porque de otra forma no se explica que el presidente de Odebrecht en Colombia, Eleuberto Martorelli, estuvo unas 30 veces en la oficina del presidente.

Algún día la justicia descubrirá la trama mafiosa de Santos, que continúa en plena acción, pues ahora aspira a ser elegido como el próximo secretario general de la ONU. ¡Qué vergüenza para Colombia y para el mundo!

Como gran maestro en el arte de engañar, Santos consiguió el Nobel de Paz en forma fraudulenta por medio de la entonces ministra de Transporte de Noruega, Kacey Kullman Five, con quien firmó grandes contratos para la exploración petrolera con Ecopetrol. Y después le devolvió los favores cuando ella llegó a ser presidente del Comité noruego que entrega el Nobel de Paz.

UNA HISTORIA DE TRAICIONES

Cualquier colombiano conoce de memoria todas las trampas de Juan Manuel Santos. Sabe que se hizo elegir como sucesor de Uribe, como continuador de la exitosa política de la Seguridad Democrática, pero lo traicionó. Fue elegido presidente de Colombia en el 2010 con los votos de la derecha, pero gobernó a favor de la extrema izquierda, con el fallido proceso de paz con las FARC.

Les entregó el País, consagró la más absoluta impunidad para ese grupo terrorista y además les permitió lavar y legalizar su inmensa fortuna criminal. Fue reelegido en el 2014 gracias al dinero sucio de Odebrecht, con los cuales el exsenador Elías compró miles de votos en la Costa Atlántica. Además, se robó el Plebiscito de 2016 en el cual los colombianos votaron contra el Acuerdo con las FARC, por infame, espurio y contrario a la Constitución en cada uno de sus puntos.

Aunque la justicia tarde en llegar, los colombianos seguimos esperando que se esclarezcan los hechos y que el principal culpable del caos que se abatió sobre Colombia sea juzgado por sus actos, pues lanzó el País al abismo con un proceso de paz que fracasó desde el primer día y que es una burla al País y al mundo.

Finalmente, es incompresible que el apoyo ilegal de Odebrecht al candidato Oscar Iván Zuluaga se haya canalizado pagando la asesoría política del asesor y publicista brasilero Duda Mendonza, un hombre de extrema izquierda, responsable por llevar y mantener en el poder a Lula da Silva. En efecto, este personaje siniestro fue el principal ideólogo de la izquierda en Brasil, y era el encargado de diseñar las campañas políticas de los partidos de izquierda en varios países. Entonces, ¿cómo se explica que fuera contratado por una campaña presidencial que se suponía de derecha?

Recordemos que Zuluaga ganó en la primera vuelta de las elecciones del 2014, pero perdió en la segunda vuelta tres semanas después. Antes de la primera vuelta criticó duramente el proceso de paz de Santos con un discurso pseudo derechista y fue por eso que ganó. Pero para la segunda vuelta decidió darle un giro a su campaña y apoyó el proceso de paz, pensando equivocadamente que eso aumentaría sus votos.

Pero perdió, porque cuando un candidato se presenta como de derecha, y busca los votos de la derecha, debe ofrecer un plan de gobierno de derecha. Es lo que se llama coherencia, que en la política es tan importante como la honestidad.

https://www.lalinternaazul.info/2023/07/18/marcelo-odebrecht-cuando-los-conoci-todos-ellos-ya-eran-corruptos/