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FRASES FAMOSAS:  

 “Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos”. General Simón Bolívar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dr. Fernando Domínguez

 

La “Quimera del Oro”, la famosa película de Charles Chaplin, es la exposición explícita del poder del deseo, de las aspiraciones  humanas, por encima de la realidad.

El afán de enriquecerse, es consecuencia de la dura realidad en que se vive. Proviene de la existencia absolutamente ajena a toda posibilidad de una vida mejor, debido a que está condicionada por la  total precariedad material,  imposibilitada de mejorar, y mucho menos, de enriquecerse, debido a la ausencia absoluta de medios y vías para lograrlo

Aspirar a alcanzar algo es solamente un paso inicial y probablemente lo menos difícil. Se requiere adicionalmente  tener el “cómo” llegar hasta ese lugar deseado.  El “cómo” es el verdadero “pollo del arroz con pollo”.  La meta, la aspiración, requiere mantener una ruta, un camino a seguir, que a su vez, necesita los instrumentos, las herramientas, los procedimientos,  necesarios para sostener el rumbo, para avanzar, para superar los obstáculos, para recuperar el camino cuando se pierde, y para conservar la aspiración, saber ajustar la ruta y poder mantener el camino trazado.

Los expertos en las ciencias sociales, particularmente la económica, han dedicado años al descubrimiento de ese conjunto de estudios, al diseño de herramientas, que permitan definir lo más exactamente posible el verdadero estado de cosas en que se desarrolla la aspiración, a cómo definir acertadamente la meta a lograr con las mejores opciones de alcanzarla.

Diferentes modos de producción, diferentes tipos de sociedad, enmarcadas por las formas de producción, por las relaciones de propiedad y las formas de gobernar poseen o carecen de herramientas y fortalezas para ejecutar las mediciones y definiciones requeridas para llevar a cabo exitosamente esas tareas . Cada sociedad posee diferentes medios y métodos de definir sus metas, determinados con mayor o menor eficacia y los resultados son la verdadera prueba de lo acertado de sus métodos.

Está demostrado más allá de toda duda, que la toma de decisiones basadas en poderes y caprichos personales de quien ejerce el poder, carentes de todo fundamento y bases reales, jamás han sido capaces de lograr que esas tareas se logren con éxito y precisión.

La calidad de ese “retrato” inicial, de los problemas y limitaciones y la posibilidad de superarlos, permite pasar al segundo proceso lógico: cuales son las metas realistas alcanzables. Esa definición de objetivos, de metas, de progreso real, en cada etapa, estará obligatoriamente basada en la realidad corriente y es fácilmente comprensible que definir metas que no estén posibilitadas de alcanzarse por la incapacidad de evaluar acertadamente las condiciones iniciales, solamente conducirá a lo inevitable: el fracaso de alcanzar la meta.

La historia humana está repleta de éxitos y fracasos en ese proceso de cambio, de crecimiento y desarrollo.

Esa meta definida, basada en la realidad y sus posibilidades de transformación, conduce al detallado mecanismo de “hoja de ruta” que expresará las metas de cada instancia y espacio, necesarias de alcanzar para llegar exitosamente  al final del camino previsto.

Y la realidad de que algunas sociedades obtienen éxitos notables y objetivamente medibles, mientras otras llegan a resultados completamente contrarios, y concluyen esos procesos peor que cómo los iniciaron. Y ahí radica que podamos utilizar en forma figurada que mientras las exitosas llegan a esa cota más alta para el nivel de vida de sus pueblos, las fracasadas demuestran estar sumidas en “la quimera del oro”, obteniendo finalmente una verdadera “quimera de la miseria”, un monumento histórico contrario a sus aspiraciones “originales” y demostrativo de que el crecimiento social, el desarrollo material, cultural, espiritual, científico, educacional, el triunfo de las aspiraciones para convertirse en realidades, tiene una forma única de lograrse: atenerse a la evaluación y proyección científica y objetiva y erradicar el “mesianismo”, la “genialidad individual auto-creada” de líderes más merecedores de ingreso en una clínica psiquiátrica que en una posición de liderazgo socio-político.

Todos sabemos que hay dos modelos de desarrollo socio-político:

  • el que la vida confirma como exitoso, que logra pacientemente sus metas, y,
  • el fracasado, que nunca alcanza sus objetivos proclamados a los cuatro vientos, y resulta ser más propaganda que cualquier otra cosa;

éste último, lamentablemente adoptado por “líderes” que generalmente se apropiaron de forma violenta de su posición, que se sostienen en el poder ejerciendo un sistema policíaco-represivo, que eliminan  a cualquier persona que ose contradecirles, que eliminan toda posibilidad de libre expresión, erradican la sana competencia de la propiedad basada en los resultados y adoptan ese mesianismo semi-religioso, basado más en el terror implacable que en los resultados, convirtiendo en delito de estado cualquier intento de señalar lo terriblemente erróneo de sus directivas.

El primer grupo de sociedades exitosas trae a la mente los llamados “tigres asiáticos”; que incluyen países como Corea del Sur, Malasia, Singapur y otros  similares, que han elevado sus sociedades a un nivel similar a cualquier otro, en un plazo corto y libre de violencias y abusos, basados en la competencia y la libertad empresarial.

El segundo, abarca históricamente abominaciones como la Rusia Soviética, particularmente en la etapa stalinista, los otros países donde se impusieron regímenes de igual corte,  en Europa del Este, Asia, y a consecuencias del cáncer castrista, en Cuba, Venezuela, Nicaragua ... y quizás otros, víctimas de similar contaminación.

El más simplista análisis comparativo del resultado de esa “quimera de un loco” es el caso cubano, país destruido hasta sus cimientos por una tiranía al peor estilo stalinista, que por 65 años ha ido destruyendo todo, absolutamente todo logro anterior a su imposición. Comenzó con una expropiación masiva de todos los medios de producción que tenían al país en la tercera posición continental y la décimo-tercera del mundo:

  • toda la industria azucarera, toda la agricultura y la ganadería (había 8 millones de cabezas de ganado vacuno, con similar cantidad de habitantes) de producción lechera y cárnica,
  • toda la industria básica, ligera y manufacturera,
  • toda la construcción, la minería, la banca, la atención de salud, la educación, las viviendas,
  • todos los pequeños y medianos negocios, incluyendo las máquinas de coser de las costureras, las tijeras de barberos y peluqueras, y un gigantesco etcétera, completado en 1968, con la “ofensiva revolucionaria”, que decretó el comunismo a todo trapo como vía de todo desarrollo, alternativa de felicidad y única aspiración humana.

Curiosamente, era el aniversario décimo de otro salto al vacío similar: “el gran salto adelante” de Mao-Tse-Tung en la China Comunista, también curiosamente ejecutado a un plazo similar al de su llegada al poder. 1949-1958 para Mao y 1959-1968 para Castro. Ambos saltos al vacío con resultados similares: fracaso total, generación de violencia extremista para cualquier disidente, intolerancia extrema a cualquier razonamiento lógico y creación de una gigantesca burocracia represiva, intolerante y creadora del culto a la “genialidad” del líder y sus únicas facultades de ser sabio “en lo que sea”, y la disposición ciega de obedecerle y seguirle “pa lo que sea”.

Hasta aquí un paralelismo absoluto en los métodos y los resultados abominables.

La diferenciación comienza más tarde, cuando en China se sustituye al “Genio Infalible” por un grupo de revisionistas, cuya primera tarea fue aliarse con los capitalistas, especialmente de USA, para convertirse en su fábrica barata y mediante el subterfugio, preparase material, técnica y administrativamente con los “avispados” capitalistas para chuparle su tecnología, preparase para competir mediante precios y corrupción, aprovechar su ceguera y afán de lucro personal, infiltrarles su ideología e intereses y llegar al estado actual de la situación, que presenta una infiltración total de China en USA y no al revés.

Los globalitas fueron suficientemente astutos para hacer avanzar su agenda contra USA en favor de su poder llegando a compartir con los chinos parte de sus herramientas de control, que ha conducido a la situación actual de coadyuvar a destruir el poder norteamericano en favor de su agenda globalita.

Los otros reyes del genio “revolucionario”, los castristas, tuvieron al “líder indiscutido” en el poder absoluto, por mucho más tiempo, lo que les condujo al inevitable desastre, también absoluto, que hoy se aprecia en toda su magnitud. Cuando ese “líder” murió, pues se mantuvo en el poder la misma camarilla de inútiles aduladores, represores fanáticos e incompetentes, entrenados en la ausencia de responsabilidad por los resultados, el aislamiento de los intereses de ese grupo contra los intereses de la nación, llegando a la extrema pobreza de recursos existentes, donde la destrucción de la agricultura, la industria, la educación, la cultura, produjo el colapso, natural e inevitable, de todo el resto de la vida social.

El único remedio posible a la extinción, en camino inevitable, es una renovación total a las concepciones torcidas que sostienen esa entelequia. En ella no hay límite ni reparo alguno en reducir diariamente el nivel absoluto de supervivencia material de toda la población para financiar su represión, su propaganda, sus mecanismos de infiltración en el resto del mundo para asegurar su propia sobrevivencia y el sostén de la viejísima teoría del genio líder, aunque toda la realidad a su alrededor solo demuestra que era un loco paranoico, cuyo peor resultado no ha sido solo la destrucción alcanzada, sino la imposición del método que ha impedido, impide, e impedirá, hasta su propia extinción, cualquier posibilidad de recuperación.

La desaparición es tan ineluctable que ni siquiera se les puede desear que descansen en paz.

Porque la destrucción y el empecinamiento en continuar por la amplia senda de los fracasos cosechados, pronostica un final plagado de cualquier cosa, menos de paz.

 

 

 

 

 

Dr. Fernando Dominguez

 

La trayectoria de la mayoría de los pueblos de nuestro planeta tiene una cierta similitud. Ha sido generalmente condicionada por dos importantes elementos:

  • las tradiciones, con la forma peculiar de expresarlas de cada pueblo; y,
  • la reacción, tanto la individual, la de grupo y la socio-colectiva, frente a eventos inesperados, dramáticos y de gran trascendencia, significado y consecuencias, a corto mediano y largo plazo.

Las tragedias desatadas por cataclismos, por agresiones militares, por invasiones y por similares sucesos dramáticos, generalmente acompañados de un elevado sufrimiento humano, cualesquiera sean las causas.

Ejemplos de notables reacciones fueron, por ejemplo, las acciones de resistencia y solidaridad del pueblo inglés frente a los bombardeos y agresiones nazis, y las de otras muchas poblaciones, durante las sucesivas agresiones sufridas a manos de esos monstruos.

En Cuba, frente a la reconcentración ordenada por Valeriano Weyler en la gloriosa gesta independentista, la solidaridad y el heroismo reforzaron la determinación por obtener la independencia, con notables ejemplos de sacrificio y patriotismo por parte de nuestros combatientes.

La monstruosa creación del  “campo de concentración”, utilizado tanto por los nazis como por los stalinistas, creó un fenómeno diferente. Quizás por lo aplastante del sistema, por lo oprobioso para el ser humano; ciertamente, fueron rasgos muy diferentes. La mentalidad del “campo de concentración” fue una especie de receta para anular cualquier reacción por parte de los reconcentrados y ha sido utilizada, con toda la peor intención, por los monstruos que le han seguido en esta época histórica: los castristas.

El acoso incesante, la represión desmedida, el abuso ilimitado, el encarcelamiento en las peores y más inhumanas condiciones, la violación de los más sagrados derechos, como el despojo de la patria potestad a los padres “desobedientes”; la inoculación de enfermedades mortales a los enemigos políticos para asesinarles con toda impunidad; el rosario de condenas exageradas por el solo hecho de elevar la voz contra cualquier medida, resultado o imposición; el extremo racionamiento a niveles infrahumanos de alimentos, electricidad, combustible, medicinas, y cuanto elemento para la vida se requiera, han creado, sostenido y definido que la vida misma no vale absolutamente nada para quienes no sean parte del régimen.

El “campo de concentración” como la vida normal, es la forma de vida impuesta al pueblo cubano, con el corolario de terror correspondiente. Esa es la manera de lograr el funcionamiento de la “paz de los sepulcros”,  impuesta en todo barrio, pueblo, ciudad, región, provincia...

Pero cabe una pregunta: Después de esa “paz de los sepulcros” vigente, ¿qué llegará?

  • ¿Cuántas madres y padres continuarán viendo morir lentamente a sus hijos por desnutrición y enfermedades derivadas de la insalubridad generalizada, ausencia de atención médica verdadera y medicinas?
  • ¿ Cuántos permanecerán callados ante sus mayores comiendo de la basura, cayendo desvanecidos en la calle y/o muriendo por la desidia y el abandono de la Salud Pública cubana, “potencia médica” solo para vender contratos de trabajadores de la salud a países del tercer mundo, para enriquecer a la cúpula de la tiranía?
  • ¿Cuántos permanecerán silenciados mientras sus parientes son cruelmente reprimidos en las cárceles y centros de tortura oficiales?
  • ¿ Cuántos seguirán yendo a las paradas de omnibus a ver NO pasar y NO parar al omnibus que necesita, mientras los jefes y privilegiados no solo pasean y se divierten, sino acaban de gastar más de 50 Millones de Dólares en autos de lujo, importados desde el cruel imperio que los “bloquea”?

El resultado de estas preguntas equivaldrá a tormentas de rayos y centellas sobre la “paz de los sepulcros” impuesta por el régimen.

Y aunque no sabemos  en qué momento exacto ocurrirá, no hay dudas que todos sabemos que ocurrirá, más temprano que tarde.

¿A dónde fueron a parar los “todo poderosos” nazis y los sádicos estalinistas?

¿De qué les servirá lo robado?

¿Quién o quiénes, los esconderán?

Su suerte, está echada...

Porque no hay crimen sin castigo; no hay abuso sin fin; no hay mal que dure cien años; ni cuerpo que lo resista...

Dr. Fernando Domínguez

 

La expresión que por antonomasia refleja, desde hace siglos, al concepto de  infierno en toda su magnitud,  por aplastantemente desesperanzador, lúgubre,  y antihumano; y  ante el cual “se pierde toda esperanza”  por la extrema desolación que encierra, se ha conocido por la humanidad como “el infierno de Dante”, debido a la elocuencia de quien lo describió, es un “infierno dantesco”.

En la terrible y desesperanzadora, desolada y lúgubre Cuba castrista, el infierno adquiere un nuevo y quizás peor aún concepto, que denominamos, “infierno castrista”.

Para una parte del mundo, mantenido en la oscuridad informativa de la propaganda castrista y por la siniestra complicidad de sus compañeros de viaje, de sus cómplices, de sus admiradores secretos, de sus enamorados fascinados con la opresión que les permite el enriquecimiento sin declarar;  mantener  vicios inconfesables y otras muchas bajezas, resulta “sorpresivo” que ahora se “enteren” de lo que muy bien saben, pero ocultan celosamente:

-        la enorme inmundicia en la que vive sumido el pueblo esclavizado, con un nivel de vida subterráneo, con pésima alimentación, insalubridad,  ausencia de bienestar social, en un sufrimiento silencioso, destructor de sueños y aspiraciones;

-        lo que pareciera imposible lo han superado totalmente, y peor aún, lo han tornado en inevitable, ciertamente aplastante y sin salida alguna que no sea pavorosa.

-        Y cada día, cada hora, cada minuto, siempre es irremediablemente peor que el anterior…hasta el clímax del máximo de la desesperanza.

Para aquellos que consideren este enfoque exagerado, baste simplemente  comparar el nivel de deterioro, de miseria, de indignidad, de abulia, de antipatriotismo, de ausencia de decoro, de embrutecimiento, de explotación extrema y exagerada, de esclavitud, de ignorancia, de regreso al salvajismo, de represión abierta y descocada, de vesania, de insulto a los creadores de la nacionalidad, de hambruna, de insalubridad; de robo descarado y extremo del erario público, de retroceso de cientos de años en la vida social, económica, política, cultural, sanitaria, de toda una nación.

Un infierno tan absoluto y aplastante, que ni los cementerios han escapado del desastre. Hace mucho que no se respeta a los vivos. Pero ahora tampoco se respeta a los muertos; ni se respetan a los hechos históricos. Y claro, que mucho menos, a la niñez. Cero respetos a la vida y la dignidad humanas.

Nada, absolutamente nada, escapa del infierno castrista...

Baste recordar que el esgrimido fantasma del carácter represivo con que fundaron su odio inculcado al régimen de Batista y el supuesto “desprecio” que nos tenían los vecinos norteamericanos, cuya ingeniería, sistemas administrativos,  participación en el crecimiento asombroso que experimentamos en la economía, en la atención y el cuidado de la salud, en la industria, en la educación, en el transporte, fueron el ingrediente “secreto” del impetuoso crecimiento de la prosperidad, de la vivienda, de la cultura popular, a niveles muy por encima del resto del continente.

Pese a todas esas verdades y realidades objetivas, la machacona industria de la mentira, del adoctrinamiento y de la agitación para convertir a nuestros mejores amigos y aliados en “enemigo a muerte” e inculcar un odio irracional a ese bienestar, que hoy, después de 65 largos años de infierno castrista, solo sería posible en un sueño de hadas.

El famoso principio de matar a una rana mediante “subir la temperatura poco a poco en un caldero con agua permite cocinarla sin que salte porque el cambio es paulatino y su sistema sensorial no la hace consciente del final al que la llevan hasta que es irremediable” es exactamente lo que han aplicado desde que comenzó el asalto a la nación en 1953.

La colaboración “desinteresada” del Departamento de Estado Norteamericano, del New York Times y otros entes “liberales” que fueron parte de esa conquista de la mente colectiva, fueron herramientas que permitieron cocinar a la rana sin remedio.

Pero cuando creemos que lo hemos visto todo, nos asombran, con mucho más y peor.

Hay una “última”, desfachatada, descarada, asquerosa y tremebunda acción del infierno castrista que  ha sido intimidar, por televisión, a los cuatro vientos, en un programa oficial del gobierno, y en la hora estelar de la TV nacional, mediante una especie de teatro bufo, conducido por uno de los peores seres que se presta para lo que sea, y con la presencia física de las mal llamadas “autoridades” oficialistas del “Tribunal Supremo” y  del Ministerio del Acoso y la Represión.

El único, descarado y cínico fin de esa payasada oficialista fue el de advertir a la población esclava que “salir a protestar”, “quejarse de la situación en público o privado”, reclamar cualquier supuesto “derecho conculcado” será, siniestramente juzgado, como “sedición”, “incitación a delinquir”, “propaganda enemiga” o cualquier cosa que se les ocurra; “delitos”, todos, que conllevarán obligatoriamente una sanción de 30 años de cárcel, o hasta la pena de muerte por fusilamiento.

¿Han dicho algo sobre ese descarado acoso e intimidación públicos las “respetables” organizaciones internacionales?

Ni la Casa Blanca, ni los Guaracheros de Regla, ni el Departamento de Blandenguería, han escuchado eso.

Ni ninguna de las respetables organizaciones internacionales.  Porque de repente, solo están dedicadas a salvar a los terroristas de Hamas para que puedan seguir haciendo lo que hace años y años saben hacer, con la complicidad, el silencio y la “solidaridad” de todos ellos.

Una vez más es preciso recordar algo que, aunque todos lo sabemos, parece necesario recordar cada rato.

El socio-comunismo-izquierdismo- muy demócrata, está contaminado hace mucho y hasta lo más íntimo, por ese cáncer invasivo, asesino en su fuero interno, que tiene casi doscientos millones de víctimas y cuyo objetivo final es convertir a la mayor parte de la humanidad en un sistema castrista.

En la misma tiranía, el mismo “infierno castrista”. Comienza por “penetrar” con sus cantos de igualdad, su odio a la dedicación al trabajo, para que esa contaminación se torne en destrucción, en apoderarse de las capacidades vitales de la sociedad víctima y chuparle la vida hasta dejarla sumida en el “infierno castrista”, donde todo es perfecto, pero no funciona nada…más que la esclavitud a los “dirigentes”, seres convertidos en perfectos por el poder. Incriticables. No apreciarles significa se apóstata, deleznable, gusano inmundo.

Ahora, sorpresa, tienen competencia interna: la oligarquía demócrata tiene un plan similar, pero “más bonito”: Se llama la Agenda 2030 de la ONU. Una esclavitud disfrazada con tecnología. Pero con iguales resultados: esclavitud. Pero ahora justificada por un bla-bla-bla diferente, del siglo XXI, completamente diferenciado del lenguaje apocalíptico del siglo XIX y su lucha de clases y similares “tonterías” anacrónicas.

Ahora el cambio es para salvar al mundo, de si mismo, del cambio climático, que es culpa suya; de la población excesiva, que también es culpa suya; del cultivo de la tierra y la crianza de animales, que también son culpa suya, para llegar al similar estado de encantador paraíso que aquellos ofrecían, pero ahora basado en la Inteligencia Artificial, en la administración perfecta de la tecnología y en que no tener nada será una felicidad suprema.

Esclavitud paradisíaca. Comer hamburguesas de cucarachas. Eliminar la “familia tradicional” para evitar que nazcan más hijos. Nada, boberías para salvarnos de la destrucción autoinducida.

Escoger: del “infierno castrista” al “infierno tecnológico”. Ya eso no nos permite quedarnos al margen. O esclavos del “infierno castrista” o del “infierno tecnológico”.

Impedir que eso suceda es nuestra primera prioridad o seremos sus víctimas. De todas formas esclavos…Y el problema lo tienes tocándote la puerta. No hay forma de hacerse el que no te enteras. Eso es de lo que se trata. No se puede esconder la cabeza. ¿Peleas o te rindes, ya?

 

 

 

Dr. Fernando Domínguez

 

Hubo un candidato Republicano en una entrevista que afirmó que “se respira un aire similar al de 1976”.

Crearon la Guerra de Secesión por su tozudez en mantener la esclavitud contra la cruzada antiesclavista de Abraham Lincoln. Era para “proteger a los esclavos” que no podrían vivir sin su “ayuda”. 

Y después de perder la guerra, finalmente lograron asesinar a Lincoln.

Desde siempre los “progres” han sido opuestos a la Constitución creada por nuestros padres fundadores.

Una manía sistemática de crear “principios”, “derechos” y otros extremos que pongan en jaque los verdaderos principios establecidos, que han demostrado su solidez, su practicidad, su empuje creativo, su impulso a la prosperidad y han sido el caldo de cultivo para sostener una sociedad basada en la Ley, el Orden, la Libertad, el fomento del emprendimiento y de la prosperidad, basada en la libre competencia, legal y abierta.

Ese empeño obstinado de modificar la sociedad a su leal saber y entender, fue aprovechado por la incompetencia gubernamental republicana que llevó al crac bancario de 1929. Lograron apoderarse de la Casa Blanca en 1932.  Dedicaron esa década al avance de su agenda con la creación de la Seguridad Social, con un gigantesco plan de Obras Públicas destinado a demostrar la superioridad de la economía dirigida por el gobierno, por encima de la privada.

El “descubrimiento” de la creación de las “palancas monetarias”, del “empuje a la demanda mediante estímulos a la impresión monetaria sin respaldo” y demás “herramientas” contra la libertad económica, fue introducido en Inglaterra por Keynes y ampliamente utilizado por los progres.

Esos mecanismos, unidos a su constante y creativo proceso de creación de nuevas “herramientas” de compensación “histórica” a las minorías, determinaron su conocido mecanismo llamado “la economía de la plantación”.

Ese proceso, mediante la cual el dinero público de los impuestos que pagan todos, compran su dominio del voto electoral de esas minorías con el dinero público, les permite acceder y mantenerse en el poder político para un constante privilegio a sus líderes y ayudantes pertenecientes a sus filas.

Como si fuese poco, Stalin en Yalta, recibió de sus manos el regalo de Europa del Este. 

Por supuesto, eso demandó la creación de un sistemático impulso y desarrollo a la industria de la defensa, pilar del complejo militar-industrial que muy bien definió el presidente Eisenhower y que es el fundamento de la corrupción del aparato federal, por encima del voto y la elección popular.

Esa enorme y siempre creciente masa de funcionarios federales, que solo responden a sus propios intereses y a alimentar constantemente el presupuesto. Ese desarrollo armamentista genera otros muchos fenómenos ajenos a este trabajo, pero determinantes de esa necesidad constante de fabricar y utilizar armas y prepararse para una defensa creciente.

Toda esa distorsión de nuestra forma de gobierno, muy alejada de lo concebido por nuestros padres fundadores es la consecuencia de la creación de un tipo nuevo de clase dominante: los políticos, que han sustituido los principios de la libertad mercantil por un complejo sistema de regulaciones, permisos, burocracia absoluta, donde la voluntad popular ha quedado perdida, tornando la libertad mercantil en un gobierno socializante y a la conveniencia de esa especie de mafia política, apropiada del poder real.

El resultado está a la vista: una reducción continua y sistemática del valor real del dinero, compensada para los burócratas y la clase política por mecanismos financieros y bancarios, pero aplastante para el ciudadano común: ¿Cuántos alimentos compraba con un dólar cuando comenzó este secuestro del poder político en los años 30 y cuánto compra hoy?

¿Cuánto le costaba su vivienda y cuánto le cuesta hoy? ¿Cuánto su auto? Y ¿Cuánto sus medicinas?

Y, cabe la pregunta: ¿Hasta cuándo podrán seguir haciendo eso? Ya ese proceso ha caído en crisis en Argentina, entre otros muchos lugares donde se ha empleado por casi 100 años. ¿Todo seguirá igual?

Ya muchos “apadrinados” en la “plantación” se han dado cuenta del cepo en que pretenden mantenerlos y un contemporáneo proceso de regresar a la libertad está en marcha…Hubo un candidato Republicano en una entrevista que afirmó que “se respira un aire similar al de 1976”.

 

 

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