Harini Barath

 

Una prueba de ADN detectaría pronto el riesgo de rechazo.

Recibir un corazón no es un trance que acabe al salir del quirófano. Durante los meses posteriores a la operación el sistema inmunitario del paciente puede atacar el órgano trasplantado, en ocasiones con consecuencias funestas. Los médicos vigilan la inflamación, un signo de rechazo, recortando y analizando pequeños pedazos de tejido del nuevo órgano, normalmente 16 veces el primer año. «No están exentas de riesgo y los resultados distan de ser fiables, pero las biopsias son el mejor método de que disponemos hasta hoy», afirma la investigadora de medicina cardiovascular Hannah Valantine, de la Universidad Stanford.

Un nuevo análisis de sangre basado en el ADN concedería un tiempo precioso para prevenir el rechazo precoz y súbito del trasplante cardíaco y, según un estudio publicado en Circulation, reduciría la cantidad de biopsias en torno a un 80 por ciento.

Para cada trasplante analizado en el estudio, Valantine y los demás autores tomaron muestras de sangre para descubrir pequeñas diferencias genéticas entre el donante y el receptor. Midieron el porcentaje de ADN procedente del donante que contenía el plasma sanguíneo del receptor. Las células dañadas o moribundas del corazón trasplantado liberan más fragmentos de ADN que las sanas, de modo que los niveles elevados de ADN del donante advertirían del peligro de rechazo. Gracias a esta alerta precoz, los médicos podrían iniciar el tratamiento farmacológico antes de que fuese demasiado tarde para revertir la situación. En el estudio se analizaron muestras de sangre de 171 trasplantados recientes y descubrieron que el rechazo es probable cuando se detecta más de un 0,25 por ciento de ADN del donante. La prueba ofreció una señal inequívoca y detectó los primeros indicios de rechazo al menos tres meses antes que las biopsias de tejido. También reveló signos iniciales de un tipo especialmente pernicioso de rechazo que no siempre detectan las biopsias, el rechazo mediado por anticuerpos.

Cerca del 44 por ciento de los pacientes trasplantados del estudio eran de raza negra. Este hecho reviste especial importancia, asegura Valantine, pues son numerosos los estudios que señalan un elevado riesgo de rechazo con órganos de todo tipo en los afroamericanos.

Por prometedor que parezca el ensayo, serán necesarios estudios de viabilidad clínica a largo plazo donde se evalúe el resultado de los tratamientos escogidos en virtud de la prueba, afirma Scott Trebbutt, investigador médico de la Universidad de la Columbia Británica, que no ha formado parte del equipo. En su opinión, las pruebas no invasivas son inestimables, y «reducir el número de biopsias, aunque sea a la mitad, mejoraría notablemente la calidad de vida de los trasplantados».

https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/el-arte-de-la-transformacin-832/alerta-de-trasplante-cardaco-fallido-19779