Por Cosme Beccar Varela

 

La cuarentena ya es intolerable. Hace un mes que estamos en prisión domiciliaria y como dije en artículos anteriores, esa es una pena impuesta a 44.000.000 de personas sin estar acusadas de algún delito ni haber sido condenadas en un proceso con las debidas garantías que establece el art. 18 de la Constitución Nacional. A  su vez, esa pena viola las garantías del art. 14 de la Carta Magna que reconoce la libertad de transitar por el territorio nacional y el de trabajar y ejercer toda industria lícita.

El Sr. Fernandez, Presidente por obra del dedo de CFK y el fraude correspondiente, siendo un malandrín común ha descubierto que el terror al “coronavirus” le permite asumir poderes dictatoriales y así lo hace, manteniendo presa a la población por su simple y voluble criterio. Al mismo tiempo ha paralizado la economía del país y como le falta plata para pagar el  monstruoso Estado nacional (que incluye los sueldos fabulosos de los funcionarios de los tres poderes) y regalar $10.000 a millones de personas que están desocupadas culpa de él, entonces imprime billetes sin otro respaldo que la ley de curso forzoso. Pero los mercaderes no son zonzos y saben que cada billete que se imprime desvaloriza todos los demás y llegará un momento en que el peso argentino no será otra cosa que papel pintado, como en Venezuela.

Pero Fernandez, cómodamente instalado en la quinta de Olivos y con un ejercito de mucamos a su servicio, “se ne frega” de todo eso. Sabe que todos estamos al borde de una depresión profunda por su culpa pero está tan contento con su papel de dictadorzuelo casual, que nada le importa. Por el contrario, está vivamente interesado en que la amenaza del coronavirus se mantenga y aún se exagere (en lo cual lo ayuda la prensa) porque sabe que es su mejor y único aliado político.

Me lo imagino inflado de soberbia y alentado por el apoyo del Papa, como lo comenta el articulista “estrella” de “La Nación”, Jorge Fenandez Diaz que dice: “El asunto es que Fernandez, en su travesía agnóstica y pragmática, descubre a Su Santidad , le ruega ayuda y lobby y cuelga del espaldar de su cama su rosario bendecido, le reza todas las noches …. (“La Nación”, 19/4/2020, pag. 19). El mismo articulista define a Francisco como “el santo peronista arrellanado en el trono de Pedro” (ibídem).

El Papa a su vez, colabora con el misterioso poder mundial (del que es afín) que ha logrado implantar esta tiranía planetaria de la que no se ve salida alguna. Por eso creo que estamos frente a un drama que no es meramente político sino apocalíptico. Si así fuera, es el anticristo quien dirige la orquesta. Si fuera así, no hay que temer porque Nuestro Señor Jesucristo prometió estar con nosotros hasta el fin de los tiempos y ha de venir en poder y majestad a destruir el poder de las tinieblas. Pero como nadie sabe ni el día ni la hora de esos terribles acontecimientos, sin perder vista la posibilidad de que lo sean, debemos enfrentar a nuestro despreciable tiranuelo y luchar por la Justicia y el Derecho en estas tierras, con el auxilio de la Santísima Virgen.  

Entretanto el canalla Fernandez ya tiene un muerto en su prontuario (al menos el más reciente) causado por la cuarentena y no por el “coronavirus”. Florencia Magalí Morales de 39 años, madre de dos niñitos menores de 11 y 7 años y a cargo de una nieta de 3, fue detenida por la Policía de San Luis por violar la cuarentena. Había salido en bicicleta para volver enseguida para ocuparse de los niños. Los sicarios de la Policía de San Luis la detuvieron porque no le “tocaba salir ese Domingo” y fueron insensibles a sus explicaciones, como todos los matones a sueldo que gozan de su poder y se amparan en las “ordenes recibidas”. Terminó presa y dice la Policía que, desesperada se suicidó. La hermana de la desdichada, única parienta que ya se hizo cargo de los niñitos, asegura que su hermana jamás se habría suicidado (“La Nación”, 20/4/2020, pag. 24).

¿Qué razones tiene Fernandez para mantener indefinidamente la cuarentena? Dice que se guía por los consejos de unos ignotos epidemiologos pero nunca reveló la identidad ni la idoneidad de esos “gurúes” ni explicó cuales son las razones por las cuales la cuarentena previene el contagio que, de todas maneras se está produciendo en una escala mínima en comparación con el número de habitantes del país, todos sometidos a prisión domiciliaria.

Todos nosotros, por el hecho de estar vivos, corremos infaliblemente el peligro de morir y no sólo del coronavirus sino de las muchas otras enfermedades que podemos contraer. ¿Es tan idiota Fernandez que pretende mediante la cuarentena hacernos inmortales?  Lo que hace con esta interminable cuarentena es impedirnos vivir, es decir adelanta nuestra muerte. Somos muertos en vida, de alguna manera. Encerrados, inmóviles, sufriendo un forzado cambio de hábitos que repercuten en nuestra salud. Está consiguiendo  desesperar a la gente con sus caprichos de “si y no”, “mañana o más tarde” y así causar una angustia de incertidumbre que también puede matar … o provocar suicidios.

Es agobiante la incertidumbre sobre cuando recuperaremos nuestra libertad y el abandono en que nos han dejado los supuestos opositores y los Jueces a quienes intenté recurrir mediante una demanda de amparo que quedó en un limbo antijurídico porque han cerrado los Tribunales y es falso que atiendan por Internet porque tampoco por esa vía conseguí que recibieran mi petición basada en el art. 43 de la Constitución Nacional. (N: Me acabo de enterar que fue resuelto favorablemente un amparo presentado por teléfono por el Sr. Silvano Lanzieri a pesar de lo cual el Sub-intendente declaró que seguirá con su agresión a los mayores de 70 años. ¿Cómo consiguió el Sr. Lanzieri que lo atiendan.? Misterio.). O sea, no funcionan ni el Poder Judicial ni el Legislativo (a pesar de lo cual cobran enormes sueldos). Estamos exclusivamente en manos del PE ejercido por Fernandez, una especie de “capo di maffia” inmoral e irresponsable, en violación frontal del art. 29 de la Constitución que execra como “traidores a la Patria” a todos los que concedan a alguien la suma del poder público y, por ende, a quien la acepta y ejerce con la misma insensatez que un mono con navaja (el mono es Fernandez).  

Y para colmo ahora agrega su apoyo al monstruoso Intendente de Buenos Aires en su idea de exigir a los mayores de 70 años que pidan permiso a un número de teléfono para salir un metro de su casa. Semejante disparate está hecho a la medida del prepotente Rodriguez Larreta (muy bien criticado por Claudio Escribano en su artículo de “La Nación” del 19/4/2020, pag. 10) y del ignorante Fernandez que lo apoya sin dar razón alguna para eso. Estamos en manos de locos malvados que nos desprecian. ¡Qué triste suerte la de este país peronista!

Por su parte el apologista del crimen que funge de ministro de salud, acicatea la cuarentena para salvar a unos pocos miles de posibles contagiados del virus, pero al mismo tiempo incita a legalizar el aborto que, como se sabe, causa el asesinato de centenares de miles de niños inocentes. (Entre el 1/1/2020 y el 25/3/2020 en el mundo han muerto 21.297 personas por el “coronavirus”, casi siempre complicado con otras enfermedades, y en ese mismo período han asesinado por el aborto 9.913.702 niñitos por nacer.) Ahora ese mismo delincuente ministerial intenta traer médicos ofrecidos por la Cuba comunista sin otra explicación posible que facilitar la infiltración castrista en la argentina, al igual que en Venezuela.

El colmo de la idiotez de Fernandez está revelada en un artículo de Jorge Liotti en “La Nación” del 19/4/2020. Parece que sus decisiones sobre la continuación de la cuarentena se basan “en una pesadilla que lo sigue desvelando, la que retrata a miles de muertos por el coronavirus, con hospitales colapsados y una sociedad desbordada. Esa imagen reflota cada vez que enfrenta cualquier planteo de flexibilización de la cuarentena” (“La Nación”, 19/4/2020, pag.1). ¡De manera que Fernandez, en esta crisis que amenaza convertir al país en una Venezuela, no se guía por la razón o por el consejo de personas razonables sino por sus pesadillas! Peor cuadro que ese no se puede imaginar.

Por eso propongo a los argentinos que salgan esta noche y las siguientes a las calles o al menos a sus ventanas y golpeen sus cacerolas gritando: ¡BASTA DE CUARENTENA! ¡LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD!