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“Los que no moderan pasiones son arrastrados a lamentables precipicios”, Andres Bello.

 

 

 

Redacción El HuffPost

 

El eurodiputado de Vox Hermann Tertsch se ha mostrado indignado con el papa Francisco por las palabras sobre España que pronunció en la entrevista que concedió a Carlos Herrera en la Cope.

El pontífice se refirió a la cuestión de Cataluña al destacar que “la unidad nacional es fascinante pero nunca se va a lograr sin la reconciliación de los pueblos”.

Francisco invitó así a cualquier país, y a España en particular, a abrir un proceso de reconciliación con la “propia Historia” que no pasa por “claudicar de las posturas propias” sino, ante todo, por “huir de las ideologías que impiden cualquier proceso” de diálogo.

“El Gobierno tiene que hacerse cargo y llevar adelante la Historia como hermanos y no como enemigos y con ese inconsciente deshonesto que me hace juzgar al otro como un enemigo”, dijo. “Lo más clave en este momento en cualquier país es que se haya reconciliado con la propia Historia”, agregó.

En la entrevista, Francisco también se refirió a un posible viaje a España aprovechando el Año Santo Xacobeo: “Al presidente de la Xunta de Galicia le prometí pensar el asunto”.

“Mi opción hasta ahora de viaje a Europa son los países chicos. Primero fue Albania y luego todos los países eran pequeños. Ahora está en programa Eslovaquia, después Chipre, Grecia y Malta. Quise tomar esa opción: primero a los países más chicos. Fui a Estrasburgo, pero no fui a Francia. A Estrasburgo fui por la UE. Y, si voy a Santiago, voy a Santiago pero no a España, que quede claro. Al Camino de Europa. Una Europa. Pero eso está por decidir todavía”, subrayó.

A esos mensajes ha respondido Tertsch mandando al papa al carajo: “Y si voy a Santiago, voy a Santiago pero no a España, que quede claro’. Que quede claro, Bergoglio, que se puede ir Ud al mismísimo carajo o a destinos aun peores, pero si fuera a Santiago, que Dios no lo quiera, sí va a España, que quede claro”.

En otro mensaje, el eurodiputado de Vox dice que “el odio manifiesto de este papa a España es una prueba más de un carácter indisimulable de bajeza e indignidad”.

“Hartos ya estamos muchos de contener las palabras ante quien no se contiene en expresar todos sus viles sentimientos”, añade.

También se ha mostrado irritado con el papa Juan Carlos Girauta, exdirigente de Ciudadanos, que ha escrito en Twitter: “Dice el Papa que cuando va a Santiago no visita España, y no sé qué de los países pequeños. Y sobre la independencia de Cataluña, que España se tiene que reconciliar con su propia historia. Como si no hubiera habido una Constitución. Ambas afirmaciones son falsas e indecentes”.

En otro mensaje, el exdirigente de Ciudadanos añade: “Esa reconciliación básica se produjo en la transición española. Trece años en los jesuitas me impiden decir en este momento lo que verdaderamente pienso”. Esa reconciliación básica se produjo en la transición española.

https://es.sports.yahoo.com/noticias/vox-estallan-papa-espa%C3%B1a-ir-055137768.html

Hermann Tertsch

 

Me van a perdonar, pero sí, soy de los que creen que le han robado las elecciones a Donald Trump.

Creo sinceramente que desde hace mucho tiempo se había tomado la decisión de que no se podía dejar al buen albur, es decir, al electorado, el resultado de 2020 por miedo a que Trump, pese al mucho humo y ruido generado, repitiera la victoria de 2016.

Creo que cuando Florida y Texas cayeron en manos del presidente quedó claro que no habría un tsunami azul. Se disparaba el peligro de que los estados del norte, del Rust Belt, inclinaran otra vez la balanza a favor del odiado personaje.

Sospecho que fue entonces cuando saltó la alarma y entró en funcionamiento un plan preparado ya meses cuando no años antes. Y que son la causa de los masivos llamamientos al voto por correo cuyo aumento cubriría bien, con su absurda y siempre distinta regulación, las alegrías operativas preparadas en los puntos de recuento en estos estados frágiles. Las leyes electorales tienen todas el denominador común de invitar literalmente al fraude. 

Obviamente no tengo ninguna prueba y si Donald Trump y su equipo legal no las tienen y no las consiguen, no servirá de nada que él y 40, 50 o 70 millones de norteamericanos compartan mi opinión. Entonces será presidente Joe Biden, un manso, corrupto y rijoso personaje que ha flotado confortablemente durante casi medio siglo en “la pomada política” de Washington, incluida la vicepresidencia con el gran falsario Barack Obama, que participó desde el primer momento en la conspiración permanente del equipo de Obama y Clinton para acabar con Donald Trump.

Las conjuras para acabar con el mal sueño que era la presidencia de Trump para “el establishment” habían comenzado nada más superarse la conmoción de la derrota en noviembre de 2016. Para la fecha de la toma de posesión ya planeaban acciones para acabar con el mandato aun no comenzado. Para la historia quedan todas las tramas, escándalos, leyendas y fabricaciones producidas por la administración contra el presidente al que debían lealtad y servicio.

Lo importante, más allá de la larga lista de felonías y falsedades inventadas para las diferentes y siempre fracasadas operaciones con el fin de que Donald Trump no terminara su primer mandato, es entender la diferencia esencial de este choque de trenes con las pugnas políticas del pasado en Washington, en esa capital de la primera potencia mundial, en la que se dirimía el control del sistema por distintas familias del sistema. Ha habido hijos más o menos díscolos del sistema. Y alguno pagó con la vida por intentar estafar al sistema. Pero nunca nadie ha dirigido el sistema siendo tan ajeno al mismo como Donald Trump.

Y ha sido precisamente este intruso el que ha desenmascarado la profunda transformación del sistema que ya está prácticamente conquistado por una Nueva Clase, parafraseando a Milovan Djilas en su denuncia de 1957 sobre la Nomenklatura comunista. El sistema de poder en Washington, es decir ese “lodazal” o “pantano» que Trump prometió drenar y que es el que intenta destruirle a él desde 2016, está ya en poder de las elites surgidas de las universidades neomarxistas que son ya casi todas también en EEUU.

Es la realización del sueño de Gramsci, aquel comunista italiano que marcó el camino de la penetración cultural de las sociedades capitalistas desarrolladas como la forma más eficaz y consistente de la toma de poder comunista. Es la fértil y ya triunfante siembra de aquellos profesores alemanes que desarrollaron los nuevos talleres del pensamiento comunista y que llegaron a EEUU huyendo del nazismo. Con nombres como Horckheimer, Adorno, Marcuse, Fromm o Pollock, fueron los que impusieron esa mezcla de filosofía marxista y freudiana que conquistó todos los campus. Celebrada décadas más tarde como Escuela de Frankfurt, volvió a Europa después de 1945 y también conquistó las universidades europeas.

Medio siglo después de lo que algunos creen su fracaso con el mayo francés del 1968 han llegado a su mayor éxito con la penetración total del sistema capitalista norteamericano y europeo. En EEUU son sus discípulos prácticamente todas las personalidades que desde los 70 salen de las universidades de elite. Obama fue su primer presidente, James Comey su primer jefe del FBI y Kamala Harris será su primera presidente.

Hoy, toda unidad de la administración norteamericana, como todas las grandes compañías, los grandes medios, las redes, las multinacionales tecnológicas, el mundo cultural, tienen sus cuadros dirigentes licenciados de las universidades de elite. Son marxistas aunque no se proclamen como tales y comunistas porque asumen que se ha de utilizar el poder para imponer un sistema igualitarista. Creen en un final de la historia, desprecian el hecho religioso, consideran al hombre un animal receptivo y transformable, en el que todo es producto de acción química o exterior y por tanto modificable.

Solo un fenómeno tan extraordinario como Donald Trump podía sorprender a este movimiento que avanza sin fisuras y sin pausa por las escuelas, universidades, medios, publicaciones, películas, teatro

Estamos ante la confirmación del éxito de ese proyecto filosófico, político y social que fracasó en sus formas más violentas bolcheviques. Pero que se va imponiendo en todo el mundo, medio siglo después del abandono de las vías revolucionarias y del comienzo de la conquista de la supremacía cultural marxista y el poder político en Occidente. Ahora ya con la violencia muy medida para las necesidades de la coacción e intimidación y de forma en general pacífica, subrepticia y paulatina, ganando para su supuesta moderación a fuerzas supuestamente defensoras de la libertad, de las naciones y de la verdad.

Carente de miedo y pudor y con una voluntad personal colosal, Trump puso patas arriba la cacharrería del sistema cuando se está concluyendo el traspaso de poderes de las elites tradicionales a las izquierdistas en el corazón del poder de los EEUU. Nada simboliza mejor esa transición en el sistema que el tándem Biden-Harris.

Lo cierto es que la gran operación canónica globalista contra el hereje Trump no ha respetado nada. Hasta el 14 de diciembre, impugnados al menos siete recuentos, Biden no es más que el elegido de los medios que han sido en todo momento la vanguardia de la agresión a los resultados de 2016. Imaginen si Trump se hubiera declarado vencedor en unas elecciones con siete estados aún en disputa. Habrían ardido todas las ciudades norteamericanas arrasadas por las masas incendiarias y saqueadoras.

Los medios, que han mentido sobre Trump durante cuatro años sin pausa, son quienes han proclamado a Biden y Harris, y el poder socialdemócrata globalista lo ha aceptado sin más con total desprecio al Derecho, a los procedimientos y al sentido común. Nadie excluya una sorpresa catastrófica para todos los precipitados.

Trump los ha sacado de quicio porque ha logrado movilizar a la nación, la identidad, la religión y la tradición, los elementos que hacen único al individuo y por ello celoso de su libertad. No contaban con ello en 2016. Pero ahora no les ha pillado ya por sorpresa y estaban preparados por si Trump lograba la gesta. Y la logró, vaya si la logró. Cuatro años con todos en contra, el presidente Trump ha mejorado significativamente no solo la vida de los norteamericanos sino del mundo. Y ha mostrado claramente dónde están las amenazas para la libertad, en China y en Washington.

Estoy convencido de que estas fuerzas que quieren imponernos un mundo feliz […] han perpetrado fraudes electorales en diversos estados

Europa está en las mismas manos de los discípulos de la Escuela de Frankfurt que mandan en Bruselas. Decididos a aplastar la reacción nacional que surge en todos los países europeos. Que sienten la amenaza de esta deriva que ha vaciado las democracias, asfixia toda discrepancia e impone desde un centro formas de vida e ideología que nadie ha votado ni elegido. En EEUU está ahora el gran pulso para esas fuerzas que quieren cambiar no solo el mundo, sino al hombre mismo.

Confieso por tanto que yo estoy convencido de que estas fuerzas que quieren imponernos un mundo feliz, como siempre han querido los comunistas y el marxismo en general, han perpetrado fraudes electorales en diversos Estados. Para que no triunfara el mal que encarna Donald Trump. No lo puedo demostrar.

Tampoco puedo demostrar con pruebas que fueron esas mismas fuerzas en su versión más primitiva las que trajeron a España a su actual situación de deriva totalitaria al colocar en 2004 a la cabeza del gobierno a Rodríguez Zapatero. Y que lo hicieron por medio de unas cabezas de turco moras, muchas bombas en unos trenes, 192 muertos y dos mil heridos.

¿Quién ganará el pulso mundial entre la civilización y la utopía/distopía marxista? Eso es algo tan incierto como lo es hasta el día 14 de diciembre el pulso que van a librar quienes pretenden imponer hechos consumados y quienes quieren contar los votos, todos los legales, hasta el final. 

Hermann Tertsch

 

No falta de nada para asustar en esta España por lo demás tan angustiosamente menesterosa en todo lo que pudiera ser útil y cabal. Tenemos robos de decenas de miles de vacunas que ya no parecen siquiera molestar. Se da por hecho que la casta gobernante se ha vacunado toda incluso antes de lanzar a la furiosa rehala contra las infantas por hacerlo de forma muy lógica y sin coste ni perjuicio para nadie en Abu Dabi. Tenemos al sindicato UGT celebrando en su congreso al terrorista Otegi, en un regreso simbólico a aquellos Años Treinta en que era una máquina de asesinar católicos antes de volver en los setenta reconvertida en organización corrupta de extorsión, colocación y celebración de mariscadas.

La indigencia intelectual solo es otra faceta de la corrupción de toda la sociedad del consenso del acuerdo en la mentira

Tenemos tribunales populares en televisión presididos por comisarias comunistas de nombre aristocrático como el fundador polaco de la CK, checa, Felix Dzerhisnki, que hacen de fiscal y juez y condenan a los acusados a muerte civil -de momento- por lo que les cuentan y les pide el cuerpo y su sectarismo feroz. Participan en ellos nada menos que ministras del gobierno que intervienen vía Twitter para verter contra los hombres en general toda la frustración y rabia de seres incultos y primarios que les generan los hombres despreciables que se buscan y encuentran. Y exigen desde el gobierno gran escarnio antes del linchamiento, en escenas propias de un Bulgakov carpetovetónico, en las que los jueces y verdugos dan las gracias al padrecito Stalin, a la madrecilla Montero, por interesarse por su labor y enviarles su opinión que es una orden con el pulgar hacia abajo. La indigencia intelectual solo es otra faceta de la corrupción de toda la sociedad del consenso del acuerdo en la mentira. 

Tanta descomposición del orden civil tenía que traernos un poco al menos de invasión rusa. Y aquí la tenemos. En el siglo pasado advertían sobre los peligros de la invasión rusa los adversarios de la tiranía. Hoy es la soldadesca liberticida la que recurre a la invasión rusa -¡El lobo, el lobo!- para sus operaciones de confusión intencionada e intoxicación ambiental. En EEUU lo hicieron con mucho éxito los conspiradores al iniciar la colosal operación de corromper los mecanismos electorales norteamericanos para deshacerse de Donald Trump.

Sucedió con el proyecto chavista de CEPS, embrión de Podemos, convertido solo diez años después en gobierno delincuente de España

Ahora ha llegado a España esa conspiración rusa que siempre sirve para tapar la conspiración real. Esa que los tachados de conspiranoicos siempre ven y nunca impiden. Sucedió en el 23-F cuando se inhabilitó para siempre al ejército español para asumir sus deberes constitucionales fundamentales. Sucedió por supuesto, en el 11-M cuando saltó al gobierno la conspiración del cambio de régimen. Sucedió con el proyecto chavista de CEPS, embrión de Podemos, convertido solo diez años después en gobierno delincuente de España. Sucedió con la sentencia del juez de Prada y la moción de censura que fue la conspiración menor que ponía el broche de virtuosismo falsario a todas las conspiraciones anteriores. Las mezquindades, vilezas y miserias criminales de los protagonistas, desde Zapatero y Rajoy a Sánchez e Iglesias se sobreentienden.

Ahora resulta que es Putin el que no quiere que nuestros parados cobren. Por eso, dicen, ha hackeado el Kremlin el sistema informático del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Mientras, dicen, el gobierno se desmelena desde hace quince días por ponerlo en marcha y nada, que los rusos son muy malos. No, no es cierto que, como dicen las malas lenguas, el gobierno se haya inventado este asalto informático porque no tiene dinero para pagar a nadie. Demasiado gasto en asesores y ministerios y taifas. Eso que Ábalos paga con sus sobres. Y que Delcy siempre intenta ayudar.

Tampoco es verdad, por Dios, que cada vez haya más resistencia a darle dinero a este gobierno tan escandalosamente sinvergüenza en una Bruselas que está desarbolada por los repetidos fracasos brutales de la Comisión Europea durante la pandemia. Que han demostrado que quienes están fuera de la Unión Europea han podido actuar mejor para proteger a sus ciudadanos que quienes están dentro. Y no solo el Reino Unido, sino países como Serbia han dado un ejemplo de eficacia a este mamotreto de superestado -¡Más Europa, más Europa!- dirigido por el mamerto de Ursula von der Leyen, que cada semana demuestra un poco más lo erróneo que fue aquel tejemaneje de su elección como pelele de un tándem de Merkel y Macron con fecha de caducidad y que cada vez se equivoca más. Al final en Europa cada estado ha decidido recurrir a su soberanía para buscarse la vida, es decir, los suministros necesarios y puntuales de vacuna por su cuenta. Y hasta los guardianes del ¡Europa, Europa! en Berlín se han acabado fiando más del Kremlin que de su recadera en Bruselas y van a hacer exactamente lo mismo que Hungría y otros denostados por los cancerberos del orden bruselense.

Cada vez es más evidente que solo una gran reacción nacional capaz de dar el golpe de timón puede salvarnos de un colapso que nos llevaría con seguridad y sin mucho tardar al enfrentamiento civil

La descomposición política e institucional en España continúa con todos los partidos tradicionales lanzados a desautorizarse, las regiones en manos de malhechores con agendas contra la ley y contra España, el Tribunal Constitucional declarado en quiebra por cobardía y un gobierno que ha convertido la violación impune de leyes y normas y su guerra contra la verdad y la población en su forma de vida. Cada vez es más evidente que solo una gran reacción nacional capaz de dar el golpe de timón puede salvarnos de un colapso que nos llevaría con seguridad y sin mucho tardar al enfrentamiento civil. Quizás aún podamos evitar la catástrofe, pero desde luego no será dando más poder a quienes dentro y fuera lo han usado para hundirnos. Pese a la peste del colosal frente adverso de medios y recursos al servicio de un poder canalla en esencia e intenciones, una reacción nacional es posible. Frente a enemigos reales, mucho más peligrosos hoy para los españoles y sus hijos que los rusos. Para sustituir por firmeza, probidad, trabajo, generosidad y patriotismo toda la miseria moral, la mezquindad y la codicia que han secuestrado durante décadas ya el sistema político es posible. Es imprescindible e inaplazable. Es la única forma en que la ruina y el caos no acaben en una destrucción irreversible de este tesoro hoy maltratado que nos legaron nuestros padres, esta joya de la civilización occidental que es esta patria nuestra que es España.  

https://gaceta.es/opinion/que-vienen-los-rusos-20210322-1325/

Por Hermann Tertsch

 

Los lazos entre Caracas y Madrid tienen un siniestro blindaje.

La ministra González Laya tiene razón esta vez. Fue a Cúcuta porque era su deber ir. Y allí fue sin poder esperar el revuelo artificial que se han encargado de provocar al otro lado de la frontera. Cierto que no es frecuente que acierte esta pobre mujer. La presentaron en España en su nombramiento como si fuera Metternich porque trabajaba en un organismo internacional y habla idiomas. Eso siempre es útil si se tiene algo inteligente que comunicar en ellos. Lo que no siempre es el caso con esta ministra. Aunque, como algunas otras, no sea de lo peor de este Gobierno, tampoco pueden mejorarlo. Y, por supuesto, todos los ministros están moralmente comprometidos y manchados por la trayectoria mentirosa y criminal del siniestro Gabinete de Sánchez e Iglesias. Quienes a estas alturas continúan en un gobierno de semejante conducta sin haber dimitido horrorizados y avergonzados, merecen el mismo oprobio y condena que el lumpen del equipo que serían los ábalos e iglesiasmonteros y garzones, personajes más propios de un sainete costumbrista que de un gobierno europeo en el siglo XXI.

La UE tiene gran obligación de ayudar a Colombia a paliar los efectos de una tragedia humanitaria causada por un régimen criminal

Lo dicho, en esto tiene razón la ministra. Tenía todas las razones para ir a la región colombiana fronteriza con Venezuela en esa visita que ha provocado la ira del dictador Nicolás Maduro. Ira sobreactuada y en gran medida impostada, por supuesto, como todo lo del matón de Miraflores. Está la ministra de visita en Colombia y era obligatorio ir a Cúcuta a la frontera venezolana por donde pasa gran parte del río de tragedia humana que huye del hambre y la necesidad provocada por el régimen mafioso del socialismo chavista. La Unión Europea ayuda a Colombia, con seguridad no tanto como debiera, en el inmenso alarde de generosidad que es la política de Bogotá de acogida al pueblo vecino. En esta hospitalidad que ahora se expande con un plan general de regularización que puede afectar hasta a dos millones de venezolanos por un periodo de diez años.

La Unión Europea tiene gran obligación de ayudar a Colombia a paliar los efectos de una tragedia humanitaria causada por un régimen criminal, el de Chávez y Maduro, al que las democracias tanto las europeas como las americanas trataron con una benevolencia que ahora se venga dramáticamente. El régimen de Maduro no solo se ha bunquerizado con eficacia siguiendo directrices de ese mando experto en supervivencia extrema que es La Habana.

Con el cambio de presidencia en Washington ha desaparecido la última esperanza mínimamente realista de una amenaza creíble para el poder de Maduro y su mafia narcotraficante. El régimen de Caracas, siempre bajo mando de La Habana y en coordinación con los diversos centros de poder amigo en el continente, han lanzado una ofensiva general para reconstruir una alianza de países del Foro Sao Paulo como en sus mejores momentos en la primera década del milenio en que gobernaba en más de una decena de países.

El internacionalismo del Foro Sao Paulo está de nuevo pletórico. Solo hay que ver la masiva presencia en varios estados venezolanos del ELN

Consumaron la reconquista de Bolivia en unas elecciones en las que les bastó el control del aparato del Estado —que no había desmantelado el gobierno provisional de Áñez— más una intimidación masiva que logró que nadie se atreviera a rechistar por las graves irregularidades. Ahora son favoritos a reconquistar Ecuador donde también la intimidación parece ser tan fuerte que impedirá la inhabilitación de su candidato Arauz que en condiciones normales sería inevitable dadas las pruebas de la financiación de su candidatura por el narcoterrorismo colombiano del ELN. Pero también están en Perú con una candidatura apadrinada por el vicepresidente comunista del Gobierno de España. Avanzan en la desestabilización de Chile para una constituyente que acabe siendo un anclaje bolivariano y socialista. Se prometen una escalada en Colombia para, con masiva movilización de fondos para la izquierda de Petro y sus narcoterroristas, doblarle la mano a la democracia y la sociedad más sólida en la defensa de la libertad que hay en el subcontinente. 

Las irritaciones de Maduro y esas cosas que dice de que revisará todas las relaciones con España son arengas de propaganda

¿Que quién mandaba al ELN colombiano financiar al candidato de Correa en Ecuador? El internacionalismo del Foro Sao Paulo está de nuevo pletórico. Solo hay que ver la masiva presencia en varios estados venezolanos del ELN, su participación en la minería del Orinoco y su coordinación con los otrora rivales de las FARC, con el Cártel de los Soles de los generales de Maduro y otros muchos carteles de varios países que utilizan todos juntos las pistas aéreas del ejército venezolano para el narcotráfico hacia los mercados en EEUU y Europa. Dicen observadores en Venezuela que, de hecho, Maduro y la nueva situación han logrado lo que jamás habían conseguido Chávez que es unir a las guerrillas colombianas, convertidas en grandes bandas narcotraficantes paramilitares e ideologizadas. Las FARC están en sus bases, en las minas y en instalaciones militares en Venezuela, están en el parlamento en Bogotá y están en el parlamento en Madrid donde está su “abogado” y jefe negociador Enrique Santiago, miembro del PCE y del grupo parlamentario de Podemos. En realidad, narcos, terroristas y la mafia de Maduro en Miraflores consideran que con Pablo Iglesias, todos ellos, el narcoterrorismo y el régimen de Caracas, están sentados en el Consejo de Ministros en La Moncloa. De ahí el enfado de Maduro que cree que Podemos no ha hecho el trabajo que le corresponde. El amo está enfadado porque el criado ha sido poco diligente a la hora de impedir lo que considera un apoyo al presidente Duque que no le ha gustado.

El régimen de Maduro tiene información sobre PSOE y Podemos que pueden hacer descarrilar el Gobierno español cuando le venga en gana

Pero nadie se alarme demasiado. Las irritaciones de Maduro y esas cosas que dice de que revisará todas las relaciones con España son arengas de propaganda. Si estuviera enfadado de verdad con el gobierno que considera afín y que le permite echar el freno en Bruselas, con la siempre dispuesta ayuda de Josep Borrell, a toda iniciativa que sea realmente lesiva para Caracas, iría más allá. España protege a Maduro y sus negocios, como se desprende del hecho de que un régimen como ese, acusado de crímenes de lesa humanidad por la ONU, con decenas de miles de ejecuciones extrajudiciales probadas, toneladas de cocaína traficadas anualmente, torturas masivas, tenga como todo castigo sanciones personales a 54 personas, no a 500 ni a 5.000.

En todas las resoluciones sobre Venezuela —como sucede siempre con las de Cuba— surgen no solo los comunistas y sus correligionarios verdes, sino también los socialistas españoles para frenar toda medida y toda terminología que pueda tener consecuencias. Ellos son los que habitualmente consiguen que las resoluciones no vayan más allá de las protestas airadas. Y que los centristas de Renew (Ciudadanos) y del PPE (PP) voten con los socialistas para que “la resolución tenga más amplio consenso”, reza la letanía. A cambio de no decir prácticamente nada relevante y desde luego no tener efectos prácticos casi nunca.

Hay tanto poder y dinero corrupto en la historia de las relaciones de estos dos partidos con el régimen que nadie en el Gobierno de España va a incomodar en exceso a Maduro

Si Maduro se enfadara con el Gobierno español en serio, por el viaje de González Laya o cualquier otra cosa, le respondería a PSOE y Podemos con otras cartas mucho más serias. Porque el régimen de Maduro tiene información sobre estos dos partidos que pueden hacer descarrilar el Gobierno español cuando le venga en gana. Y exponer información que harían inviable este Gobierno y harían imposible que nadie volviera a sentarse con miembros de este Gobierno en Europa. Hay tanto poder y dinero corrupto —a la postre con estos mafiosos de Miraflores siempre anegados en sangre— en la historia de las relaciones de estos dos partidos con el régimen, que nadie en el Gobierno de España va a incomodar en exceso a Maduro. Al contrario, siempre serán el factor internacional más interesado en que el régimen criminal no tenga excesivos sobresaltos. Desde el saqueo de PDVSA, contratos multimillonarios en armamento y equipos, el éxito en convertir la cocaína en el motor de la política en Iberoamérica como solo lo han sido antes el petróleo y la construcción de los gigantes como Odebrecht y otros son lazos de silencio y complicidad mucho más fuertes que ninguna excursión que haga esa pobre ministra por ningún rincón del globo.

https://gaceta.es/opinion/enfados-impostados-20210302-1022/

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