BATALLA DE MIRAFLORES

(15 de enero de 1881)

La batalla de Miraflores fue un enfrentamiento ocurrido en el distrito homónimo el 15 de enero de 1881, entre las fuerzas del Ejército de Chile y el Ejército del Perú engrosado por la milicia limeña, en el marco de la Campaña de Lima, durante la Guerra del Pacífico.[10]

El ejército chileno al mando del General Manuel Baquedano, apoyado por tres buques de la armada chilena, derrotó a las fuerzas atrincheradas en parte de la segunda línea defensiva peruana en Miraflores, dirigida por Nicolás de Piérola luego de más de cuatro horas de combates. Los reductos de Surco y Ate no combatieron.

Dos días después, el 17 de enero, el Ejército de Chile entró a la ciudad de Lima,[11]​ capital del Perú.

Antecedentes

Luego de la victoria de Chorrillos, tanto el mando chileno como el peruano intentaron negociar una tregua y un armisticio. Mientras se llevaban a cabo las negociaciones, ambos bandos aprovecharon para prepararse para una nueva batalla.

El coronel Miguel Iglesias había sido capturado en Chorrillos por Baquedano, para luego ser liberado y transmitir a Piérola un armisticio pidiendo los buques del Callao y el desarme de los fuertes. Los buenos oficios de los cónsules y un providencial arcoíris sobre Lima intentaban iniciar la paz, pero la tregua no tuvo éxito. El general Baquedano dispuso movilizar las tropas durante la tregua con propósito de presentar batalla, tomando posiciones dejadas por las líneas peruanas en la tregua.

Como parlamentarios de la tregua se encontraban los cónsules extranjeros M. de Vorges de Francia, Spencer Saint John de Gran Bretaña y Jorge Tezanos Pinto de El Salvador, que llegaron en el tren con bandera blanca a Chorrillos desde Lima. Su interés era salvaguardar las propiedades de la ciudad, entre ellas las propiedades de extranjeros.

Fuerzas en combate

Las fuerzas chilenas sumaban entre 10 000 y 12 787 efectivos, 80 cañones y 8 ametralladoras, con el apoyo de la artillería naval de los buques Blanco Encalada, Cochrane, Huáscar, O’Higgins y Pilcomayo para el bombardeo de la costa.

De los chilenos se batio sola durante una larga hora la división Lagos menos un batallón, en todo 4487 hombres sin disminuir las bajas sufridas el 13 (200 bajas aprox.*), si agregamos toda la artillería tenemos 5787 hombres. Más tarde entró la reserva que contaría con dos mil hombres; 7787. Y por último la diezmada división Lynch que a lo sumo llevaba 5000; en todo 12 787 hombres.

Boletín de la Guerra del Pacífico[5]

Las fuerzas peruanas contaban entre los reductos 1 y 3 (donde se centró el ataque de la división Lagos y la artillería chilena al inicio de la batalla) con 3800 efectivos, 15 cañones y 8 ametralladoras; entre los reductos 4 y 5 se encontraban 2050 efectivos y 4 cañones, el resto de reductos no tomaron parte de la batalla pues el ejército chileno no atacó en toda la línea quedando sin tomar parte de las acciones aproximadamente 6000 efectivos[2]​ algo que también reconoce el chileno Manuel José Vicuña, testigo presencial de los hechos.[12]​De los aproximadamente 5800 soldados que combatieron en Miraflores 3000 eran del ejército activo y el resto de la reserva.

La batalla

Cerca de las 14:30, encontrándose separados a 400 metros, se inició un fuerte tiroteo entre peruanos y chilenos. La batalla se inició mientras Nicolás de Piérola se encontraba en la casa del alcalde de Miraflores, el destacado banquero Guillermo Schell.

Guillermo Schell (en alemán Wilhelm Scheel) nació en el Perú y fue hijo de un acaudalado súbdito alemán residente en Miraflores, atraído por las excelentes condiciones climatológicas y belleza natural de aquel exclusivo distrito limeño y construyó para sí una hermosa residencia, sino que haciendo un notable sincero y efectivo esfuerzo por el progreso del pequeño y disperso caserío que allí el encontró, pudo merced a su labor y a la fuerte influencia del Ferrocarril Inglés que hasta Chorrillos se estableció el 1857 verlo después de algunos años, convertido en una pequeña ciudad construida a semejanza de un pueblo de Baviera, donde existían anchas alamedas llenas de árboles y flores, sumamente verdes, destacables en una ciudad tan desértica como Lima.[14]

El alcalde Schell, recibió al cónsul de El Salvador y mientras Baquedano se encontraba inspeccionando los movimientos de las tropas chilenas.[15]​ Los peruanos interpretaron estos movimientos como el inicio de un ataque, lo que desencadenaría la batalla y posteriormente el bombardeo de los buques chilenos sobre la población de Miraflores. Tanto chilenos como peruanos se acusaron mutuamente de haber roto la tregua e iniciado el ataque, el teniente francés E. de León agregado como observador neutral al Estado Mayor chileno da en sus Memorias la siguiente explicación:

Creemos que, como suele ocurrir generalmente en la guerra, la batalla se empeñó de un modo casual. El general Baquedano cometió la ligereza de acercarse a las líneas enemigas; uno de los generales se lo estaba advirtiendo en ese momento. La vista del numeroso grupo de oficiales debió tentar a algunos soldados (peruanos) o quién sabe si éstos pensaron que aquello era un ataque...

Teniente E. de León, agregado al Estado Mayor chileno[16]

Es en 1881, luego de la Batalla de Miraflores, donde este exclusivo distrito Limeño quedó casi destruido por completo con motivo de la invasión chilena.[17]

Debió Miraflores, permanecer por 20 años sin notables avances.[17]

Aunque iniciado el 1903 la línea del tranvía eléctrico también de Lima a Chorrillos, aquella obra debida su mayor parte, al concurso del destacado hacendista doctor Mariano Ignacio Prado, entró en un franco periodo de reconstrucción que arraiga fuertemente el alto estado de su progreso actual culminado bajo la influencia de esa gran arteria urbana que con el nombre de Avenida Arequipa parte de Lima hasta Miraflores enlazando las dos ciudades tan estrechamente que ahora, forman una sola urbe, Lima Metropolitana.[17]

Inicio de la batalla

La batalla tomó por sorpresa a ambos bandos. La III División del coronel Pedro Lagos era la unidad chilena más cercana a la línea de batalla, que disponía alrededor de 4400 hombres.[11]​ Al momento de iniciarse la batalla, la división de Lagos se encontraba separada del resto del ejército, ya que la I División de Patricio Lynch se encontraba en Barranco, la brigada de Gana en Chorrillos y la de Barbosa con la artillería de montaña de la I División y la caballería en San Juan.[15]

La batalla se inicia en los reductos 1, 2 y 3; que forman parte del sector derecho defendido por el coronel Cáceres con 3800 soldados bajo su mando,[18]​ quien lanzó los batallones Guarnición de Marina y Jauja contra la brigada dirigida por el coronel Francisco Barceló.[15]​ Mientras, el Coronel Martiniano Urriola desplegaba su unidad en desorden a la derecha de las tropas de Barceló, a causa del inicio imprevisto del combate.[13]

En una segunda carga, Cáceres dispuso la participación de los batallones Concepción, Libertad y Paucarpata, y parte de las tropas de Belisario Suárez, obligando a Lagos a retroceder.[19]​ Juzgando inminente la retirada de la III División, Velásquez ordenó retirar a la artillería a unos 1500 metros para protegerlos.[19]

Desarrollo de la batalla

A las 15:00, Lagos recibió el refuerzo de los regimientos Valparaíso y Zapadores. Viendo su difícil situación,[10]​ ordenó a la brigada de Barceló, compuesta por los regimientos Santiago, Caupolicán, Concepción y Valdivia, a cruzar el cauce seco del río Surco. El ataque se desarrolló con los batallones del Santiago atacando por los flancos, mientras que ocho compañías de las restantes unidades cargaron de frente. Las tropas lograron cruzar el río, y con el apoyo de la artillería situada en la retaguardia, comenzaron a diezmar a los defensores del Reducto n.º 1.[13]

La posición fue tomada cuando sus defensores quedaron sin refuerzos ni municiones. Así, Cáceres se replegó al Reducto n.º 2. Entretanto, la división de Lynch comenzó a llegar al frente a reforzar la brigada de Urriola. Entraron sucesivamente en combate los regimientos 2° de Línea, 4° de Línea, Atacama, Talca, Chacabuco y Coquimbo sumando unos 4500 soldados.[21]

Entre las 16:00 y 17:00 Cáceres esperaba refuerzos en el ala derecha peruana, pero a las 17:15, Piérola disolvió el ejército y huyó del campo de batalla con su guardia personal. Entretanto, una bala atravesó el cuello del coronel Barceló, siendo reemplazado por el teniente coronel Demófilo Fuenzalida, comandante del Regimiento Santiago como jefe de la 2.ª Brigada.

En un segundo avance, la brigada de Barceló apoyada con tropas del 3º de Línea rompió el flanco derecho de Cáceres flanqueando su posición.[15]​ con dirección a Miraflores, tomando los reductos n.º 2 y n.º 3.[13]

La resistencia en los reductos 1, 2 y 3 se debilitaba paulatinamente, mientras en los reductos 4 y 5 continuaban los enfrentamientos. En este lugar cayeron el Comandante Juan Martínez, Jefe de la 1.ª Brigada de la I División; el Jefe de Estado Mayor del ejército peruano, general Pedro Silva; y es herido el comandante del I Sector, coronel Andrés Cáceres. Con la llegada de los regimientos "Buin" 1º de Línea y Chillán, las fuerzas peruanas del Reducto n.º 5 se repliegan.

A las 18:30, Fuenzalida arribó a la estación de Miraflores con el Santiago, deteniendo un tren artillado que se dirigía al lugar. Grupos de soldados chilenos llegaron hasta las baterías de La Merced, las que fueron dinamitadas por sus propios defensores. Más tarde cesan sus fuegos las baterías ubicadas en los cerros San Cristóbal y San Bartolomé.[13]

Final de la batalla

Producida la derrota en los reductos de Miraflores, cuando ya caía la noche al promediar las 19:00 horas, los peruanos se hicieron fuertes en las casas del pueblo combatiendo al paso de la tropa chilena. Era común observar, en las puertas de las casas, barricadas improvisadas con talegones como suele ser habitual. El lugar estaba minado, lo que causó más bajas en las tropas chilenas. Miraflores, al igual que Chorrillos, también fue incendiado y saqueado por la tropa chilena, así como fue bombardeado por la armada chilena para facilitar su ocupación y desalojar a los defensores parapetados en el pueblo. Los heridos fueron repasados y otros prisioneros fusilados. Los comandantes chilenos ordenaron prender fuego a los depósitos de alcohol para evitar mayores desmanes de la tropa, pero en el caos general, aquella orden no fue cumplida totalmente.

Números

El historiador peruano Jorge Basadre indica que en la defensa de Miraflores participaron 2500 hombres del ejército de reserva y 3000 soldados del ejército activo, sumando 5500 defensores desde el Reducto 1 al 4. Los batallones de los reductos ubicados en Surco y Ate fueron disueltos por órdenes de Piérola y no participaron en la batalla. En el ataque chileno Lagos empleó 8000 soldados con el apoyo de la artillería de las naves Blanco Encalada, Cochrane y Huáscar. Las bajas peruanas fueron 3000 y las chilenas 4214 hombres.

El historiador chileno Gonzalo Bulnes indica asimismo, que en la línea defensiva desde Miraflores en dirección a Surco y finalizando en Ate se encontraban 11 000 peruanos, compuestos por 1000 hombres de dos batallones de la guarnición del Callao, 6000 soldados retirados de la línea de San Juan y 4000 hombres del ejército de reserva.

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