LA CORONACIÓN DE NAPOLEÓN BONAPARTE

(2 de diciembre de 1804)

Napoleón es coronado emperador en presencia del Papa Pío VII. Toda la representación es una escenificación destinada a crear una épica imperial y grandiosa. La pomposa ceremonia tiene lugar en la catedral de Notre Dame de París. Como “emperador de los franceses”, Bonaparte centralizará todo el poder en sus manos y establecerá un nuevo orden social basado en la defensa del orden y la propiedad. La disposición de los distintos grupos, las suntuosas vestiduras, la estudiada utilización de la luz y la sombra acentúa la teatralidad de este cuadro de enormes dimensiones.

La Revolución Francesa que se inició en 1789 acabará siendo otro imperio hereditario en la persona de Napoleón Bonaparte, quien con sólo treinta y cinco años se proclamará emperador.

La corona de Carlomagno está situada en el centro mismo de la composición y todas las miradas se dirigen a ella -las nuestras como espectadores fuera del cuadro y las de todas las figuras que aparecen representadas-. El propio Napoleón sostiene en sus manos la corona y se dispone a colocarla en la cabeza de Josefina. Él luce la corona de laurel propia de los antiguos emperadores romanos: el laurel de la victoria. Apreciemos la admiración que Bonaparte sentía por los imperios romano y carolingio.napoleónico no supondrá un retorno a la sociedad del Antiguo Régimen ni a los principios de la monarquía absolutista. Supondrá una afirmación de los valores de la burguesía que había triunfado en las últimas etapas de la Revolución.

En octubre de 1799, Napoleón había regresado de la campaña militar de Egipto y es recibido con gran entusiasmo por parte del pueblo francés porque esperaban de él una solución militar contra el Imperio Austro-húngaro y Gran Bretaña. En noviembre, un mes después, protagoniza un golpe de Estado y el Directorio es sustituido por un Consulado de tres miembros: Sièyes, Ducos y Bonaparte. La nueva constitución otorga el título de Primer Cónsul a Napoleón y un plebiscito popular ratifica la decisión. Fiel a las promesas realizadas, en junio de 1800, en menos de un año, Napoleón derrota en Marengo al Imperio Austrohúngaro. Dos años después, obtiene el título de Cónsul vitalicio con poder para nombrar a su sucesor. En diciembre de 1804 da un paso más y se corona emperador. Ese es el momento que quiere consagrar esta pintura mural encargada a David.

 

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