¿POR FIN ES “COYUNTURAL” O ETERNO?

Por Félix Luís Viera

Sin que le tiemble la lengua, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel ha declarado que la nueva agudización de la desgracia para los cubanos es “para siempre”.

Es decir, lo que él y sus adláteres llaman “medidas de ahorro energético”, y que en realidad se trata de mayor desnutrición, malvivir y desesperación para el cubano de a pie, serán eternos. Porque “para siempre” significa eso, eterno.

Los cubanos que nacieron en 1991, cuando se inició lo que Fidel Castro, también sin que le temblara la lengua, definió como “Período Especial” —la racha de más inopia, en todos los sentidos, que ha conocido el pueblo de Cuba— hoy tienen 28 años y solamente han tenido abundancia de estrecheces.

Aquel “Período Especial” fue decretado por Castro unas veinticuatro horas después de que desapareciera la Unión Soviética, que apoyó al gobierno cubano con 6000 millones de dólares anuales durante el período 1961-1990 —una cifra enorme, que aún hoy pasma a los economistas, y más si se convierte al tipo de cambio de la actualidad.

Hoy, cuando el régimen que ha destruido a Venezuela —como Castro, su hermano y los demás de su estirpe han destruido la Isla— solo boquea, ya ha sido declarado un período copia de aquel finisecular.

Al parecer por una de esas pifias que suele provocar la langosta Termidor —como antes les ha sucedido a otros castrobolivarianos de su talla—, Díaz-Canel había dicho que se trataba de una situación “coyuntural”.

Y han afirmado el presidente cubano y sus copias que esta nueva tragedia para el pueblo de Cuba se debe, en alguna medida, a la maldad del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha recrudecido la agresividad contra el pueblo cubano.

Es mentira.

¿Adónde han ido a parar los 29 948 millones de dólares en remesas en efectivo, llegados a la población cubana en el período 2008-2018 —por cierto, un 90% desde el “Imperio”—, enviados por emigrados a sus familiares?

¿Dónde están los 6400 millones de dólares por la venta de servicios médicos, solo en 2018?

¿Dónde, continuando con el año 2018, las utilidades correspondientes a los servicios de suministros de comidas y bebidas, 970 000 000 millones de dólares; o las de telecomunicaciones con 722 000 000 millones de dólares, o los 600 000 000 millones de dólares de los servicios de transporte-atraques, aerolíneas?

¿Acaso es ese rango monetario, entre otros destinos, el que nutre la vida de reyes, que en un sitio y otro del planeta, se dan los descendientes de los grandes jefes revolucionarios cubanos?

Durante el primer Período Especial, y desde antes, Fidel Castro pidió a la población más y más sacrificios.

Mientras no pocos cubanos, desnutridos, padecían neuropatía periférica —que a muchos les ocasionara pérdida de visión—, el comandante en jefe se explayaba en sus cotos de caza y pesca exclusivos o refinaba su ciudadela particular, Punto Cero, o brindaba a sus invitados, además de gloriosos menús, su ron personal —Isla del Tesoro— de 550 dólares la botella, amén de otras tantas bebidas exóticas.

En aquellos tiempos, en un país como Cuba, donde la jerarquía no le rinde cuentas a nadie, era posible que lo antes dicho sucediera en “secreto” digamos. Pero hoy: Internet lo delata.

Hoy se sabe si no casi todo, todo.

Hoy nos llegan ipso facto imágenes de cubanas y cubanos cocinando con carbón o leña; de colas interminables para abastecerse de gasolina —en las que están incluidos los privilegiados que cuentan con un automóvil—; de la angustia de mujeres y hombres que se han levantado en la madrugada para situarse en la fila para —con moneda fuerte— comprar acaso productos para la higiene personal o para asear lo más perentorio del hogar.

Y nos llegan fotos, videos en los cuales puede advertirse la angustia de compatriotas residentes en la Isla, al opinar acerca de la miseria que padecen y de la que se les viene encima.

“Hay medidas que deberán quedarse para siempre, aunque tengamos chorros de combustible”, ha expresado Díaz-Canel. Y asimismo que algunas cosas que “se ejecutaron durante el Período Especial se abandonaron y nos acomodamos a lo que teníamos después”…Y esto es demasiado cruel. Es ofender en demasía la inteligencia, la dignidad de las personas. ¿Quién, que no sea Dios, debe estar facultado para decretar la escasez, la miseria del semejante?

No. No será “para siempre”. No será “para siempre”.

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