MATANZA DE CHOLULA

((1519)

La matanza de Cholula fue un ataque realizado por las fuerzas militares del conquistador español Hernán Cortés en su trayectoria a la ciudad de México-Tenochtitlan en 1519. De acuerdo con los cronistas y con el propio Hernán Cortés, se trató de una acción preventiva y en represalia a la sospecha de una emboscada dentro de la ciudad de Cholula donde habían sido recibidos. El resultado fue la muerte de 5000 o 6000 cholultecas, en su mayoría civiles desarmados en un período no mayor a seis horas[cita requerida]. Los cholultecas habían sido fieles tributarios de los mexicas, después de la acción militar y el apoyo de otras ciudades-estado del Valle de México a las fuerzas españolas, se volvieron aliados de los conquistadores españoles.

Antecedentes

Después de haberse entrevistado con los calpixques del huey tlatoani Moctezuma Xocoyotzin en San Juan de Ulúa, Cortés decidió marchar hacia la ciudad de México-Tenochtitlan a pesar de los intentos de disuasión de los mexicas. En poco tiempo el conquistador se percató que los pueblos sometidos por los mexicas y sus enemigos podrían ser grandes aliados para emprender la conquista de México. De tal forma que pronto pactó con los totonacas de Cempoala que eran tributarios sometidos y emprendió su marcha a la capital mexica, en la trayectoria se enfrentó brevemente a los tlaxcaltecas, que eran acérrimos enemigos de los mexicas, después de algunos combates logró convencerlos para formar una alianza y de esta manera vencer al estado mexica.

Estando aún reunidos Cortés y los gobernantes de Tlaxcala, llegaron mensajeros de Moctezuma con grandes regalos de oro y bellas mantas ornamentadas con finos plumajes para convencer a los españoles de desplazarse a Cholula, ciudad tributaria de los mexicas donde podrían ser hospedados bajo la protección del huey tlatoani, la intención velada de Moctezuma era evitar a toda costa la posible alianza de españoles y tlaxcaltecas. Fue demasiado tarde, Cortés ya había pactado firmemente con los gobernantes tlaxcaltecas Xicohténcatl Huehue (el viejo), Maxixcatzin, Citlalpopocatzin, Hueyolotzin y algunos otros que incluso habían sido bautizados a la fe cristiana, y habían regalado mujeres a los españoles como símbolo de amistad.

Los tlaxcaltecas que eran enemigos de cholultecas y mexicas, enviaron a un embajador de paz llamado Patlahuatzin que tenía como misión entrevistarse con los jefes cholultecas y pedirles que enviaran a su vez, embajadores para reunirse a dialogar con Cortés. Normalmente este tipo de embajadores eran honrados y respetados, pero en esa ocasión los cholultecas desollaron el rostro de Patlahuatzin y sus manos hasta los codos, como una respuesta negativa a la petición. Indignados los tlaxcaltecas pidieron venganza a Cortés. No obstante, ante la insistente petición de los mensajeros de Moctezuma, Cortés decidió aceptar la invitación y emprendió camino hacia Cholula, a pesar del disgusto y advertencias de los tlaxcaltecas quienes desconfiaban de un engaño por parte de los mexicas y de los cholultecas quienes eran fieles tributarios de Moctezuma.

Pedro de Alvarado y Bernardino Vázquez de Tapia habían sido designados en una misión de avanzada hacia Tenochtitlan para reconocer el terreno e investigar la mejor ruta a la ciudad, ambos se reunieron con Cortés en Cholula, quién finalmente había avanzado con el resto de la tropa, aliados tlaxcaltecas y aliados totonacas.

Llegada a Cholula

Una pequeña comitiva cholulteca salió a recibir a las fuerzas de Cortés, entre ellos el tlaquiach y el tlachiac (nombres con los que se designaban a los principales gobernantes cuyo significado es el mayor de lo alto del suelo y el mayor de lo bajo del suelo). Después de presentar los acostumbrados regalos, se excusaron con Cortés por no haber asistido a Tlaxcala, debido a la rivalidad existente con dicho pueblo, por lo misma razón dieron la bienvenida a los españoles y totonacas, pero pidieron que los tlaxcaltecas no entraran a la ciudad.

Cortés actuó de forma política y comprendiendo la petición de los cholultecas, ordenó a los tlaxcaltecas acampar fuera de la ciudad, solamente los españoles, totonacas y unos pocos tamemes tlaxcaltecas entraron a Cholula ante la mirada de expectación de sus habitantes. Cortés describió el sitio como una bellísima gran ciudad--similar a Venecia--con más de 20000 casas, y 365 templos en su segunda carta de relación dirigida a Carlos I de España. (De aquí la leyenda que se relata hoy respecto a 365 iglesias en la ciudad).

Teoría de la emboscada

De acuerdo a la crónica de Díaz del Castillo, Moctezuma había enviado un escuadrón de 20000 guerreros mexicas a las proximidades de la ciudad para realizar una emboscada. La ciudad de Cholula era devota del dios Quetzalcóatl y se suponía que los cholultecas tomarían por sorpresa a una veintena de españoles para sacrificarlos en el teocalli o templo previamente, de acuerdo a los rituales de guerra. Estos planes fueron revelados indiscretamente por una mujer anciana a Malintzin de quien pretendía ser su suegra, Malintzin informó inmediatamente a Cortés la situación.

Durante dos días los cholultecas se mostraron hospitalarios con los españoles a quienes además de hospedaje proveyeron de alimentación, pero al tercer día, los jefes cholultecas parecían rehuir el contacto con los europeos. Por otra parte, los totonacas avisaron a Cortés que habían detectado hoyos disimulados en las calles de la ciudad que pretendían servir de trampa a los caballos, y que se habían percatado del sacrificio de algunos niños a los dioses de la guerra, lo cual era un ritual acostumbrado que siempre precedía inequívocamente el inicio de las acciones bélicas.

Cortés alertó a sus hombres, y pidió el apoyo de 3000 tlaxcaltecas, por la noche deliberó la posibilidad de escapar a Huejotzingo, volver a Tlaxcala o iniciar una acción preventiva de ataque para tomar de sorpresa a los cholultecas; decidió por la última opción.

Desarrollo de la matanza

A la mañana siguiente, Cortés le dijo a los gobernantes y sacerdotes Cholultecas que estaba enterado del complot y los puso bajo arresto, después se disparó un tiro de escopeta al aire, lo cual fue la señal para el inicio de las hostilidades. Los españoles con arcabuces (antecesor del mosquete, más pesado y de recarga extremadamente lenta), ballestas y sus espadas tomaron desprevenidos a los Cholultecas, los aliados Tlaxcaltecas y totonacas (unos 3000) arremetieron con una furia, matando a sus huespedes por miles (incluyendo a mujeres, ancianos y niños) y tomando centenares de cautivos así como sal y algodón. El plan resultó en la muerte de entre 5000 y 6000 cholultecas, un gran porcentaje de ellos civiles desarmados. Los Cholultecas aún hablan de ríos de sangre que corrían por la ciudad sagrada luego de la matanza.(Véase Bernal Díaz del Castillo).

Los sobrevivientes pidieron clemencia a Cortés, explicando que cumplían órdenes de los Mexicas. De esta forma las hostilidades cesaron, Cortés se reunió con los dirigentes que habían sobrevivido y pactó con ellos, les pidió dejar de realizar sacrificios humanos y actos de canibalismo, así como dejar su religión para convertirlos al cristianismo, comenzando así la subyugación de los naturales. Al principio rehusaron la idea de destruir a sus ídolos, pero finalmente se convirtieron en aliados de los españoles. Los prisioneros capturados por los Tlaxcaltecas fueron puestos en libertad. Cinco días más tarde, la ciudad regresó a su actividad normal como si nada hubiera sucedido. Los 20000 guerreros mexicas nunca asistieron al lugar, ni tuvieron contacto con los españoles durante el resto de la trayectoria hacia Tenochtitlan. Los cholultecas que pactaron con Cortés recibieron tierras y mandos, y la población quedó dividida entre los mandos de San Pedro y San Andrés Cholula, que eran poblaciones con pleitos ancestrales.

Cortés pudo actuar de forma contundente gracias a sus aliados Tlaxcaltecas y Totonacas, los cuales suponían el grueso de sus tropas, ya que apenas contaba con unas decenas de soldados españoles. Cortes justificó la acción ante los embajadores de Moctezuma, debido al cambio de bando de los Cholultecas, a quienes acusó de traidores contra los que tuvo que tomar represalias, al descubrir la emboscada pretendida. Desde Tenochtitlan, Moctezuma siguió enviando mensajeros con valiosos regalos de oro con la intención de disuadir el avance de los españoles, lo cual solo fue un aliciente para despertar la ambición en ellos. Después de un total de catorce días de estancia en Cholula, el contingente español continuó su marcha hacia México-Tenochtitlan.

 

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