¿POR QUÉ RONRONEAN LOS GATOS?

Jan Osterkamp

(Biólogo y periodista científico)

Se dice que un gato que ronronea es un gato feliz. Esa idea no es del todo cierta.

Los gatos domésticos lo hacen, también el caracal, el serval, los pumas y los leopardos. Todos ellos ronronean. Pero ¿por qué? ¿Cómo lo hacen exactamente? Incluso los expertos en felinos de hoy discuten sobre el tema. En un principio, todo está claro, tan solo faltan esclarecer los detalles.

Cualquier dueño de un gato conoce el ronroneo de placer y bienestar de su minino cuando lo acaricia o cuando el animal se siente satisfecho. Pero al más observador no le habrá pasado por alto que su mascota también ronronea en otras situaciones: cuando tiene hambre, está herido, asustados o todo ello a la vez. Al parecer, ronronear tiene más cometidos de los que en un inicio se le suponen, con independencia del bienestar del animal.

Aparte del porqué, durante mucho tiempo no se sabía cómo un gato ronronea. Hasta que se afirmó que la acción de ronronear surge de una sutil desviación del flujo de aire, en la cual interviene la anatomía del diafragma y la laringe. Durante decenios, la investigación fracasaba en el intento de explicar de manera detallada por qué resultaba de ello el típico y persistente sonido. Las hipótesis que se barajan hasta ahora señalan que la causa estriba en las rítmicas y reforzadas oscilaciones en los espacios de resonancia de los pliegues vocales verdaderos, es decir, del par de cuerdas vocales responsable de producir sonido al efectuarse la vibración. Como explicación alternativa se sospecha que, de manera similar, se hallan involucrados los llamados pliegues vestibulares (par de cuerdas vocales falso), los cuales no participan en la emisión de sonido. También se ha sugerido que el hueso hioides, la circulación sanguínea en el pulmón o la arteria aorta desempeñan un papel para modular los tonos normales del gato en un ronroneo.

Por el momento, la mayoría de los investigadores apoyan una teoría que incluye la anatomía de la laringe y los impulsos nerviosos regulares. Según esta explicación, los pliegues vocales de la laringe suenan tanto al inhalar como al espirar aire, y la regularidad sonora resulta de la continua entrada de impulsos neuronales. En ese proceso, los animales convierten, con ayuda de la musculatura laríngica, los pliegues vocales en una oscilación rítmica. De esa manera, se abre y cierra la glotis y se producen las vibraciones típicas del ronroneo. Los centros cerebrales superiores del gato deben encender y apagar el «compás neuronal» para iniciar y terminar su trabajo. Las mediciones revelan que en el ronroneo, que puede durar de segundos a minutos, se dan cortas fases de cambio entre la inspiración y la espiración. En los gatos domésticos, estas alcanzan menores de 50 milisegundos.

Así, pues, ronronear constituye un mecanismo complejo para el cual el gato debe desarrollar el sistema neuromuscular. Por ello, las crías tienen que entrenar algunos de los primeros días de vida antes de que «suenen» como sus congéneres adultos. En ese momento, las oscilaciones que se producen bajo el control neuronal de las cuerdas vocales se convierten en un ronroneo con una frecuencia entre los 16 hasta los 28 hercios. El valor varía según la especie (en los gatos domésticos suele ser de unos 26 hercios). El tamaño del animal no importa en este aspecto.

Utilidad de ronronear

¿Es posible que el ronroneo sirva a los gatos para autocompensarse o tranquilizarse? Después de todo, los psicólogos de los gatos observan que con esa acción refuerzan el vínculo con su amo, el cual le recompensa con más caricias o comida.

En contra de tales explicaciones habla, sin embargo, el hecho de que los gatos solitarios también ronronean, incluso en situaciones amenazantes o dolorosas. La última teoría de los investigadores de felinos va en una dirección completamente distinta: sugieren que el ronroneo pone en marcha un increíble mecanismo de autocuración de los huesos. En principio, según esta idea, el ronroneo funciona como el deporte: produce estímulos mecánicos duraderos en el esqueleto, de manera que se activa el metabolismo de los huesos, se generan nuevas células óseas y el tejido óseo se remodela y repara. Los animales que andan o corren durante largos tramos del día, como los perros, experimentan esos beneficios cuando realizan el ejercicio. En cambio, los gatos, al ser cazadores al acecho y corredores de distancia corta, se pasan muchas horas del día tumbados o vigilantes. Al parecer, en esos períodos fortalecen los huesos a través del ronroneo.

Una idea similar se oculta detrás del entrenamiento a través de vibraciones para fortalecer músculos, huesos y tejidos óseos en los atletas y las personas mayores. Aunque los efectos son científicamente controvertidos, un metaanálisis encontró que ciertas formas de entrenamiento de vibración de cuerpo fortalecen los huesos y disminuyen su degradación, al menos en los sujetos mayores. Un dato curioso: las vibraciones que se usaban en esos estudios superaban los 12 hercios, es decir, se asemejaban a la frecuencia de la garganta del gato.

https://www.investigacionyciencia.es/noticias/por-qu-ronronean-los-gatos-17619

 

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