CARGANDO MALETAS, PINTANDO, EN LA CONSTRUCCIÓN, CON ESCASOS SALARIOS, PERO A CUBA NO REGRESAN

El doctor Karel Sánchez, de 35 años, mantuvo la misma rutina durante aproximadamente un año y medio en la ciudad de Pará, en Cachoeira do Arari, cargando maletas en el aeropuerto de Guarulhos, en Sao Paulo, ganando menos de un tercio de lo que recibió como profesional de la salud y teniendo que pagar un alquiler en la ciudad más grande de Brasil.

La historia se repitió de manera más dramática para Raúl Duran, de 39 años, en el interior del estado de Sergipe. Desde fines del año pasado hasta marzo de 2019, estuvo sin percibir un salario, quedó sin suministro eléctrico por no pagarlo y casi perdió el empleo de médico en la ciudad de Indiaroba.

Los dos médicos cubanos y forman parte de un problema no resuelto, publica la edición digital de JovemPan. Los profesionales integrados a Más Médicos que decidieron quedarse en ese país intentan sobrevivir después de que el Gobierno pusiera fin a su participación en el programa en noviembre pasado.

Sánchez y Duran estudiaron en la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín. Ambos son especialistas en Medicina General. En 2017 se fueron a Brasil en busca de mejores salarios ofrecidos por el programa, que echó a andar bajo la dirección de la expresidenta Dilma Rousseff, pero que según documentos revelados por una investigación de DIARIO DE CUBA fue propuesto por La Habana.

"Empecé a ganar diez veces más que en Cuba, valió la pena", recuerda Karel Sánchez, quien dejó a dos hijos y una esposa en la Isla. Envió parte de los 2.900 dólares que recibió a su familia, que aún vive en la Isla. Hoy, sus ingresos se han reducido a alrededor de 1.100 dólares.

Punto muerto

El acuerdo que mantuvo a los médicos cubanos trabajando en Brasil se rompió poco después de la elección de Jair Bolsonaro por decisión unilateral del Gobierno cubano, que se justificó en las "referencias directas despectivas y amenazantes" al programa por parte del entonces candidato presidencial.

Después de ser elegido, el mandatario había exigido que los profesionales pasaran pruebas de capacidad y recibieran el salario completo sin intermediarios. La transferencia del Ministerio de Salud a la OPS, la organización que negoció el contrato, era de 11.520 reales para cada profesional. Los cubanos, sin embargo, solo recibían 2.900, el resto se lo embolsaba el Gobierno de la Isla.

Después de la ruptura, el Ministerio de Salud ha dejado a su suerte los profesionales cubanos que decidieron no regresar a su país. Tampoco tiene números ni nombres de médicos, aunque se estima que alrededor de 1.800 cubanos aún se encuentran en Brasil.

El Gobierno brasileño dijo recientemente que estudiaba soluciones para la reincorporación de los galenos, pero sin un plazo definido. Ni siquiera existe una disposición que facilite la presentación de los profesionales a la Reválida, la prueba necesaria para que las calificaciones de los graduados en el extranjero sean reconocidas y puedan ejercer en el territorio brasileño.

Quienes eligen quedarse aquí todavía tienen que lidiar con la etiqueta de "desertor" del régimen cubano como represalia por la permanencia. Durante ocho años, los médicos no pueden regresar a su país de origen. El impasse hace que los profesionales soliciten refugio.

La medida, sin embargo, está lejos de ser una solución a corto plazo. Primero, por tiempo de espera: cada solicitud demora aproximadamente dos años en ser emitida por el Ministerio de Justicia.

"Nunca hemos buscado el número específico porque el programa no está en nuestras manos", sostiene Bernardo Laferté, coordinador de Conare, el órgano ejecutivo responsable de los refugiados. "Pero de hecho tuvimos un aumento en las solicitudes de los cubanos después del final de Más Médicos", afirmó.

Trabajo

Tanto Sánchez como Duran esperan obtener el estatus de refugiado mientras buscan empleos temporales. Sánchez, que vive en São Paulo, pasó por varios lugares hasta que consiguió un trabajo como pintor y asistente de construcción en una oficina en la Avenida Paulista, región central de la capital. Fue referido al servicio a través de Mission Peace, una entidad vinculada a la Iglesia Católica que recibe a los emigrantes en la región de Glicério.

"Después de que Más Médicos terminó, comenzamos a recibir cubanos aquí en busca de trabajo, era un perfil que no teníamos", dice Paolo Parise, el sacerdote a cargo del tema. "Vinieron, participaron en las conferencias que dimos, y algunos incluso consiguieron trabajo, pero en áreas completamente diferentes de lo que solían hacer".

En Indiaroba, Duran consiguió un puesto de inspector sanitario en el Ayuntamiento, pero el contrato temporal termina en agosto.

"No sé qué voy a hacer después, he intentado trabajar incluso con la agricultura, pero dicen que mi calificación es muy alta", sostiene. "Terminamos siendo totalmente excluidos aquí, tengo amigos que están en esta situación e incluso intentaron suicidarse".

Sin embargo, incluso lejos de la familia y luchando, los médicos dicen que no quieren regresar a Cuba. Los problemas económicos, la falta de libertad y la promesa de volver a la práctica en Brasil aún pesan en la decisión.

"No regresaría allí, todo es muy difícil más que aquí, incluso con dificultades", dice Karel, cuyo mayor deseo es volver a ejercer su profesión. "El gobierno dijo que evaluará y resolverá. Pero solo creo cuando tengo algo en la mano", concluyó.

http://www.diariodecuba.com/cuba/1564304957_47770.html

 

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