¿EVOLUCIONAMOS PARA TOLERAR MEJOR UNA DIETA RICA EN AZÚCAR?

Marta Pulido Salgado

Los carbohidratos, y en concreto los azúcares que derivan de su digestión, aportan la energía que el organismo requiere para su correcto funcionamiento. Sin embargo, en exceso, pueden dañar órganos y tejidos. Ahora, Frances M Brodsky y su equipo, de la Escuela Universitaria de Londres, junto con científicos de otros centros de investigación londinenses, estadounidenses, franceses e italianos, han identificado una mutación que permitiría tolerar mejor los niveles altos de glucosa en sangre. La revista eLife publica el hallazgo.

Tras la ingesta de comida, la secreción de la hormona insulina favorece el almacenamiento del azúcar en los músculos y el tejido graso. Dicha entrada se produce a través de unos pequeños poros, conocidos como transportadores de glucosa. Durante el ayuno, estos canales permanecen en el interior de las células, y solo mediante la acción de la insulina migran hasta la membrana celular. Así pues, la regulación de la glucosa en sangre depende de la velocidad del cambio de localización de los transportadores. Cualquier alteración de este proceso puede conllevar la aparición de trastornos, como la diabetes.

En humanos, la proteína clatrina de cadena pesada 22 (CHC22, por sus siglas en inglés) participa de forma activa en el transporte de los canales hasta el «almacén» de la célula. No obstante, otros mamíferos no expresan dicha molécula. Ello sugiere que el gen responsable de codificar CHC22 experimentó procesos de evolución distintos según la especie. La comparación del ADN humano con el de otros 61 animales confirmó esta hipótesis.

Asimismo, el análisis del material genético de 2504 participantes del proyecto global 1000 Genomas reveló que casi el 50 por ciento de la población es portadora de una mutación en el gen de CHC22, que reduciría la capacidad de la proteína para retener los transportadores de glucosa en el interior celular. Por consiguiente, estos sujetos tolerarían mejor una dieta rica en azúcar.

Para Brodsky y sus colaboradores, la aparición de la agricultura y la introducción de la cocina alteraron la alimentación de los humanos primitivos, de cultura cazadora-recolectora. El asentamiento de poblaciones estables favoreció el consumo de carbohidratos, hecho que pudo desencadenar el cambio de CHC22. Ello supuso una ventaja evolutiva que permitió al organismo adaptarse a la nueva dieta.

Los científicos señalan la necesidad de realizar nuevos estudios que permitan esclarecer el papel de la mutación en el organismo sano y enfermo. Pues, aunque la forma original de CHC22 no participa de forma directa en la aparición de la diabetes, las personas portadoras sí resultan más sensibles a los aumentos de azúcar en sangre.

https://www.investigacionyciencia.es/noticias/evolucionamos-para-tolerar-mejor-una-dieta-rica-en-azcar-17577

 

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