LA TRAICIÓN TAMBIEN ES GENERAL

Por Cnel. Rubén Darío Bustillos

Con el respeto de siempre, mi general, en mi exhorto del pasado 21 de abril, le sugiero que: “Ponga en libertad a todos los presos políticos. Confronte y desarme a todas las bandas paramilitares que pululan en el país. Capture y entréguele a la DEA a los Capos del narcotráfico. Capture y expulse a los comandantes y tropas de las Fuerzas de Ocupación Cubana. Corte toda comunicación con Cuba. Ordene a sus unidades del interior a confrontar y expulsar a los miembros de las FARC y del ELN. Aprese a todos los terroristas del Hezbollah que operan en Venezuela. Mande a detener a todos los miembros prominentes del régimen. Pida la ayuda internacional para el mejor y más eficiente cumplimiento de su misión. Tome Miraflores y entrégueselo al legítimo presidente encargado, Ing. Juan Guaidó.”

Y Ud. que hizo, mi general; tal y como se lo había sugerido, se puso de acuerdo con quienes representan la primera potencia del mundo para hacer lo apropiado, poniéndose del lado de la constitución, como una salida del oprobioso foso en que está usted sumergido, y llegado el momento, en vez de cumplir con su palabra empeñada de irse a Miraflores a apresar al “Usurpador”, se fue al hospitalito de Fuerte Tiuna a ver si había un médico que le atendiera una súbita subida de tensión motivado al ataque de pánico que le había producido el acto de doble traición que estaba cometiendo. Traicionó a Nicolas Maduro y traicionó al legítimo presidente encargado Ing. Juan Guaidó Márquez, quien representa, nada más y nada menos, que el 92% de la población venezolana.

Mientras; Nicolás, se enconchaba en su bunker, ubicado a la orilla de un aeropuerto con un avión calentando motores para su partida, protegido por su guardia pretoriana cubana, quienes ya sabían de su traición, esperando que Ud. le fuera a buscarle. Pasaron 7 horas y Ud. sin decidir qué partido tomar, no hizo sino, poner de manifiesto su falta de palabra e iniciativa, su carencia de honor y sus miedos. SU PALABRA MI GENERAL… UD. FALTO A SU PALABRA. Y eso, tiene sus consecuencias.

De nada le sirvió su acción de arrodillarse ante el usurpador, el pasado jueves 2 de mayo, junto a su batallón del Ministerio de la Defensa, en un repugnante acto, por demás reprochable, mientras le manifestaba a Nicolas que lo quisieron comprar, cuando la verdad es que usted ya había traspasado la barrera de la usurpación para ponerse a derecho.

Si usted piensa que se la comió, mi general, esta equivocado. Ahora en usted nadie confía. Ni Maduro, ni los gringos, ni la FAN, ni los cubanos, ni los rusos ni muchos menos la oposición. Si había algunos oficiales que confiaban en su liderazgo, ahora le volverán la espalda. Usted en la FAN y fuera de ella es un proscrito, un traidor, un apostata carente de honor. Usted, desde su ministerio, podrá continuar dando órdenes, pero nadie le obedecerá. Usted puso en evidencia que es un vulgar traidor y eso tiene un karma que tendrá que llevar a cuesta por el resto de sus días. Ni su propia familia lo querrá.

De gracias a Dios de que sus repudiables actos los cometió en Venezuela y no en su pequeña y amada patria, Cuba. Porque allí ya Ud. hubiese sido pasado por las armas por doble traición.

Sus viles actos, mi general, han dejado en la percepción pública, que en una guerra entre pillos la traición también es general.

 

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