ALEGRÍA, TRISTEZA Y ESPERANZA

Por Armando Ribas

No puede menos que alegrarme el aparente triunfo de la libertad en Venezuela. A ella han contribuído prácticamente todos los países de America Latina, la Unión Europea y por supuesto la presión política y económica de Trump. Todos han apoyado y reconocido como presidente Juan Guaidó que a mi juicio se ha jugado la vida en esta lucha por la libertad. Pero esa alegría se me convierte en tristeza cuando el sistema más criminal que ojos vieran en el continente persiste en Cuba y es ignorado por los asistentes de la libertad en Venezuela.

En un reciente artículo de Foreign Affairs Gideon Roses escribió “The United States and the Liberal Order” en el que se refirió a la política internacional americana que había instituido el liberalismo en el mundo partiendo de las ideas de John Locke y del cual se había olvidado. Para el autor aparentemente el mundo no incluye a la América Latina y por tanto ignora la situación de Cuba y Venezuela.

Al respecto me voy a permitir citar nuevamente a Earl T. Smith el embajador americano en Cuba a la llegada de Fidel Castro que escribió en su libro El Cuarto Piso que Eisenhower le había pedido a Batista que dejara llegar a Fidel a la Habana y que el se fuera de Cuba. Y por si fuera poco algo más tarde en el ataque a Bahia de Cochinos el entonces presidente Kennedy traicionó a los cubanos y no prestó la ayuda aérea prometida. Seguidamente en la llamada crisis de los misiles pactó con Krouchev y entregó a Cuba a la órbita soviética.

Ahora cuando aparece la posibilidad de que Trump le de un apoyo militar a Guaidó, aparece ante el mundo occidental, incluido América Latina, como un crimen histórico. Por tanto asimismo se ignora que en 1963 el presidente americano Johnson envió los marines a Santo Domingo. Consecuentemente le dio la libertad a los dominicanos y evitó que Santo Domingo fuese la segunda Cuba en el Caribe.

Pero siguiendo con la política americana en el continente y con Obama a la cabeza pactó con Raul Castro la restauración de las relciones de Estados Unidos con Cuba. Asimismo insistió en que en que se levantara el embargo, que la izquierda considera cínicamente bloqueo y culpa Estados Unidos de la pobreza en Cuba y valora la figura totalitaria de Fidel Castro. Si Estados Unidos hubiese hecho un bloqueo a Cuba Fidel Castro no hubiese permanecido en el poder.

Igualmente se ignora aparentemente cuales fueron los factores determinantes de embargo. El embargo fue la consecuencia de la nacionalización de toda la propiedad privada, incluida la americana en Cuba a la llegada de Fidel Castro al poder. El embargo no ha sido un instrumento para derrocar a Fidel Castro, y por el contrario como antes dije ha aparecido como determinante de la revalorización de la figura de Fidel Castro ante la falacia persistente del imperialismo americano.

La última información respecto a la política americana respecto a Venezuela estaría mostrando la posibilidad de que Trump sea un segundo Johnson. Así se dice que no se ha descartado la posibilidad de una intervención militar en Venezuela. Al respecto el Secretario de Estado Mike Pompeo dijo:“La acción militar es posible. Si eso es lo que se requiere, eso es lo que hará Estados Unidos”. Las úlimas noticias al respecto parecen indicar una mayor posibilidad de la intervención militar americana. Tanto más ante la actitud bélica de Maduro que implica la imposibilidad aparente de llegar a un acuerdo.

Al respecto de Cuba ya Trump no solo ha roto el pacto de Obama sino que ahora reclama al gobierno cubano y a los inversores extranjeros que paguen el valor de las expropiaciones hechas por Fidel a su llegada a La Habana. Siguiendo esa entelequia que implica variación sustancial de la política americana hacia Cuba ahora le ha pedido a Raúl Castro que saque los militares que tiene en Cuba. Hecho actualmente en discusión pues Raúl niega que haya militares cubanos en Cuba.

Todo parece indicar que la decisión de la intervención americana en Venezuela parece un hecho indubitable en la actualidad. Y me atrevo a soñar que esa decisión incluya seguidamente una intervención en Cuba. O sea que se repita la política americana con Santo Domingo y vuelva la libertad en Cuba y la liberación de los miles de presos políticos. Es decir tengo esa esperanza pues como dice el refrán de ilusión también se vive.

Ese proceso sería un turning point frente a la izquierda que es el problema que enfrenta Occidente. El mundo sigue ignorando que la búsqueda de la igualdad en nombre de los pobres genera más pobreza. Y lamentablemente en esa línea está el Papa Francisco que también visitó a Fidel Castro y toda su visión del mundo entraña la descalificación del sistema ético político que que trajo la libertad y la creación de riqueza por primera vez en la historia. Y esa desgracia que se produce en Occidente llega democráticamente, pues como había advertido Aristóteles, la democracia implica la destrucción de la república. O sea la violación de los derechos individuales. Insisto pues en soñar la libertad de Cuba

 

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