DESEMBARCO DE MARTÍ EN PLAYITAS.
Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo
ashiningworld@cox.net

 



(Oleo de la pintora madrileña Jesusa Aguirre)
“Cuando no tengo fuerzas para mí las tengo para mi patria”
-José Martí-

 Ardua lucha tuvieron que enfrentar para acercarse a la costa cubana. Martí consideraba que en Cuba podía ser tan útil como fuera de ella.

...pero los marinos intrigados por Bastián, habían desertados en abril 3, 1895; solo permanecía fiel aquel generosísimo David de las Islas Turcas que “jamás pidió y se daba todo” inmortalizado en las páginas de los Apuntes de José Martí.

Quizás si en estos momentos recordaría una carta de Carmen, la esposa que desde Cuba le había escrito tiempo antes, diciéndole:

“...Te estas matando por un ideal fantástico y estas descuidando sagrados deberes. Nunca se manchó ningún hombre por volver a su tierra esclava ante la necesidad urgentísima de vestir a su mujer y a su hijo, saber con que curar sus enfermedades y enterrarlos si se mueren. Si es bueno lo que haces sea por Dios, si es malo no olvides tu conciencia...”


Al día siguiente hace la entrada en Inagua, “isla infeliz y sin salida”, el carguero alemán Nordstrand, cuyo capitán era el francmasón J. H. Lowe que simpatizaba con la causa de la libertad y con insólito desinterés, conmovido por el grave peligro en que se hallaban los seis animosos invasores, no obstante el riesgo en que aventuraba su carga y su nave, aceptó el día 5, llevarlos a Cabo Haitiano y, luego, tratar de aproximarlos a las costas cubanas, a cuyo servicio contribuyó eficazmente el Cónsul de Haití Mc. J. Barbes, que los escudó con pasaportes de nombres supuestos a José Marti, Máximo Gómez, Angel Guerra, Paquito Borrero, Cesar Salas y Marcos del Rosario.  Comprado el bote suben todos al vapor de carga, en estos momentos supuestos a salvo de los espías a favor de la metrópoli española, y ...parten rumbo a Cabo Haitiano.

El capitán Lowe, captado por la simpatía del Apóstol, le cede su litera “de pilares de buena caoba” y, el Delegado, la cede como pleitesía al General en Jefe, a Máximo Gómez.

Me place ahora hacer un inquisitivo resumen de lo acaecido en aquellos días:

Martí ha reducido a Bastián, el patrón de hechos de zorro; ha logrado la benignidad de la Aduana de Inagua; la del Cónsul de Haití; la del capitán del Nordstrand que lo sirve espontáneamente con la exposición de sus respectivos empleos. 

Empero, ¿qué fuerzas desconocidas posee el Apóstol que todo alcanza a vencerlo y sumarlo a su ideal?  El las conoce porque por ellas ha logrado vencer lo que pocos seres logran vencer en el mundo.

Recordemos lo que dijo a Francisco Zayas Bazán, en 1877:

“...Tengo fe en el cariño que me impulsa, y en la tenacidad de mi carácter; -téngala usted en mi palabra ardiente, en la sinceridad que me capta amigos, en la solidez de mi conducta, en esta fuerza extraña con que suelo conmover y entusiasmar. ...Nada en mi sigue hasta ahora la vía de las existencias ordinarias...”  

Y ante aquel insólito y peligroso viaje que está a punto de emprender camino de la guerra,  participa lo siguiente a Gonzalo de Quesada desde Cabo Haitiano, fragmento que revela la confortadora doctrina espiritual que rigió su existencia:

“...A mi alrededor, como van viendo, todo se encariña y unifica, y ese es alivio grande. Estos días han sido útiles, y me siento creído. No puede ser que pasen inútiles por el mundo la piedad incansable del corazón y la limpieza absoluta de la voluntad...”


Y es que como manifestó la gran escritora Gabriela Mistral:  

“Martí vivió embriagado de amor humano, y hasta tal punto que sus entrañas saturadas de esta mirra, no le pudieron entregar ni el vórtice negro de la pelea un grito verdadero de destrucción, ni un gesto genuino de repugnancia”  

“Hijo: Esta noche salgo para Cuba: salgo sin ti, cuando debieras estar a mi lado. Al salir, pienso en ti. Si desaparezco en el camino, recibirás con esta carta la leontina que usó en vida tu padre. Adiós. Sé justo... José Martí”

Con algunos datos ofrecidos por Marcos del Rosario, sabemos que el barco los dejó en la mar no tan cerca de la costa, y azotados por una marejada terrible.  

Eran las 8 de la noche. El torrencial aguacero  jugaba con ellos moviendo el bote de un lado otro. Tal parecía que el mar los quería tragar. Martí con la brújula y Gómez a cargo del timón... ...pero un fuerte golpe de agua le arranca el timón al general y el bote casi se hace pedazos contra los acantilados; ...como si el mar no deseara dejarlos llegar a Cuba... ...Martí entonces se hace cargo del remo de proa; el bote sigue en movimiento desigual en una noche oscura, ...y pasada las diez, a través de las nubes asoma una luna rojiza. De pronto el bote vira, se abren las olas y una playita de piedras aparece en forma de una pequeña herradura de arena oscura. El General salta a la playa, se deja caer y besa la tierra.... .

 
Cubanos y dominicanos, un puñado de hombres que habían jurado que Cuba seria Libre. José Martí, Máximo Gómez, Francisco Borrero, Angel Guerra, César Salas y Marcos del Rosario.
(Oleo de Juan E. Hernández Giró).
 

Desembarcan en Playitas de Cajobabo, Guantánamo, Cuba y Martí exclama: _¡Salto. Dicha grande!

 

 

Empapados, aquellos hombres se internan en el monte. Duermen en el suelo y al amanecer recibieron las primeras manifestaciones de hospitalidad y apoyo en la casa de Gonzalo Leyva.



Abril 11, 2011
ashiningworld@cox.net



 

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