LA EMPRESA QUE HARÁ EL FRAUDE ELECTRÓNICO

Por Cosme Beccar Varela

Por primera vez, desde la presidencia de Alfonsín que inició el fraude electrónico en 1987 como lo denuncié en una solicitada de página entera en "La Razón" el 25/8/1987 (si no consideramos el más rudimentario usado por Lanusse en 1973), se prepara el mismo sistema de fraude como el que la Compañía INDRA viene haciendo en el país al menos desde 1997 "ya sea por contratación directa o por concurso" (conf. "Clarín", 30/3/2019, pag. 20).

Ahora se finge una "licitación" en la cual "compiten" la misma INDRA, SMARTMATIC (la que hizo el fraude electrónico para el chavismo en Venezuela durante más de diez años) y una desconocida SCYTI, que según esa misma noticia, ya fue descartada "por puntaje". Así que quedan las viejas conocidas INDRA y SMARTMATIC, responsables de ubicar en el poder a los gobiernos de izquierda, por lo menos en Iberoamérica. Es decir que el fraude electrónico está asegurado.

La pregunta ahora no es qué candidato sacará más votos en las elecciones de este año sino a cuál de ellos decidirá adjudicárselos quienes contratan a las empresas encargadas de preparar los programas de computación capaces de "arreglar" el resultado de los comicios. El poder de hacerlo, en teoría, lo tiene el gobierno. Como lo tenían los kirchneristas cuando le dieron la victoria a Macri en el 2015. Pero ni aquellos ni éste son los que dirigen realmente la política en la argentina. Hay un poder oculto que es el que resuelve teniendo en esa tarea un objetivo dominante: destruir lo que queda de los civilización cristiana entre nosotros.

En el 2015 Macri era el más apto por su ineptitud y su sometimiento a ese poder para continuar y agravar la política destructiva de los Kirchner. No se equivocaron. Las pruebas están a la vista. Este año, puede ser que lo siga siendo y de ahí es que sea posible su "reelección" por obra de INDRA o de STARMATIC, porque pocas veces se ha visto en nuestra historia un patán de mayor sumisión, inmoralidad e incapacidad que este individuo. Pero también puede ser que elijan a Lavagna, que es más o menos lo mismo. O a cualquier otro, siempre que sea malo.

He escrito varios artículos en este periódico denunciando el fraude electrónico, sin que a alguien parezca importarle aunque más no sea por curiosidad. El silencio de la prensa al respecto es un prueba de su complicidad con la maniobra. Desde Agosto del 2011 hasta el 25 de Octubre del 2013 he escrito 22 artículos, y después varios más, denunciando el fraude electrónico que se comete en los cómputos electorales, al igual que en Venezuela y otros países iberoamericanos donde hay gobiernos de izquierda. Desde el 2003, por lo menos, es la empresa INDRA la encargada de realizar esos cómputos falsos, la cual a su vez es objeto de graves sospechas manifestadas en diversos momentos y países.

INDRA y su congénere SMARTMATIC, que la reemplazó en el fraude que se hace en Venezuela, son compañías muy probablemente de capitales marxistas que han descubierto cómo adueñarse de los países sin necesidad de disparar un tiro. Tienen técnicas más sofisticadas que las armas, porque están encubiertas por el manto de la “sagrada democracia”.

Según me confesó el Presidente de INDRA en la Argentina y lo publiqué en el nro. 1136, del 16 de Octubre del 2012 de "La botella al mar", cada vez que hay una elección, INDRA manda más de un centenar de técnicos extranjeros para hacer el "trámite" y después desaparecen con sus programas y recuerdos, de manera que es imposible cualquier investigación posterior.

"Para lo último que se debe utilizar la informática es para las votaciones electorales", dijo Billy Gates, fundador de Microsoft que algo sabe de computación. La velocidad con que funciona un programa electrónico y su caracterización mediante el llamado "Código Fuente", expresado en un lenguaje crípto-simbólico, no permite a nadie que no sea de la propia empresa operadora controlar la veracidad de los resultados anunciados por la autoridad electoral. Y aunque la empresa revelara el "Código Fuente", según un reportaje a un experto que publiqué en "La botella al mar" hace unos años, nadie puede descifrar su significado sin la cooperación (dudosa) de la empresa autora, ni se puede asegurar que ese programa sea el usado efectivamente en el cómputo. Sería necesario un control constante y de cada momento para poder saber si el resultado proclamado es el verdadero. Todo ocurre con la velocidad del rayo, en las entrañas de la gran computadora y una vez terminado el proceso, el mismo programa ("software") puede instruir a la máquina borrar todo rastro de los pasos seguidos hasta el final.

Por otra parte, se sabe muy bien que una vez anunciado, casi enseguida, el resultado y proclamado el supuesto vencedor, ya es imposible revertir la ola de solidaridad de sus partidarios y de la prensa, de manera que el número real de votos conocido varios días después, si es que llega divulgarse, ya no tiene ninguna virtualidad para hacer prevalecer el resultado real. Tanto más que ahora, la Cámara Electoral compuesta por peronistas y radicales, ha resuelto autorizar el "escaneo" de los telegramas con el resultado de las 15.000 mesas de votación "para acelerar la difusión de sus resultados" ("Clarin", 30/3/2019, pag. 20).

Un indicio que para mí es concluyente de la existencia de este fraude electrónico es el inexplicable "triunfo" de María Eugenia Vidal (autora del obsceno sitio en Internet "chau tabú", cuando era vice-Intendente en esta Ciudad) en la Provincia de Buenos Aires triunfo el cual era necesario para poder justificar el de Macri en la Nación. En las PASO del 2015, ella tuvo (supuestamente) casi un 30% de los votos. Dado el damero de villas y barrios con habitantes incomunicados entre sí, es obvio que nunca pudo ser votada por esos millones de bonaerenses que no la conocen ni por las tapas. Ella misma dijo: "Nunca hice una caravana, ni un acto en una cancha. Voy a las casas. Hay muchos peronistas que nos van a votar", ("La Nación", 12/8/2015, pag. 6) ¿Cómo podía saber eso? En cambio, sí conocían a Anibal Fernandez, un peronista clásico, y no es v erdad que sus numerosas lacras morale sy políticas desalentaran el voto peronista a su favor. ¿Qué otra cosa son los candidatos peronistas de todos los tiempos y en todas partes, empezando por su jefe y fundador?

Ahora bien, si su campaña consistió únicamente en tocar timbres y hablar con los vecinos (que, dicho sea de paso, es lo que mostraron los diarios como la única forma de campaña de Macri en la Ciudad) para conseguir los 2.400.000 votos, que más o menos calculo se le adjudican, para tener el 30% de la votación de la Provincia que es grande como más de un país europeo, y calculando que cada visita le lleve cinco minutos, es decir, 12 por hora y que hubiera hecho eso 10 horas por día sin parar ni para comer, necesitó 20.000 días de campaña, o sea, 54 años, que son más que los que ella tenía en el 2015, y que en cada una de las visitas haya conseguido por lo menos un voto a su favor. Eso es imposible y por ende, no es verdad.

En fin, ya estoy cansado de insistir sobre lo mismo sin que nadie se dé por enterado. Por lo tanto, el resultado será el que quiera el patrón de INDRA o de SMARTMATIC. Por eso les ruego a todos los que hacen caso omiso de estas advertencias, que dejen de considerarse "patriotas" o "ciudadanos libres". No son más que esclavos voluntarios de un poder oculto y nefasto.

 

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