UN PAÍS EN CAPILLA

Por Hermann Terstch

ABC de Madrid

Venezuela está en capilla. Reza porque el amanecer que se adivina esperanzador no esté condenado a un preludio de sangre, más allá del constante flujo de muerte en que hace ya lustros que se ha convertido la vida cotidiana de ese régimen socialista de mafia, narcotráfico, comunistas y generales. Claro está que no hay vuelta atrás. Han de producirse actos de fuerza para acabar con la voluntad de resistencia criminal del un régimen que no tiene el más mínimo escrúpulo ni la menor compasión hacia su pueblo.

Nicolás Maduro y su mafia tienen que caer para que los venezolanos puedan vivir y no mueran en una demencial catástrofe de hambruna y enfermedades. Quien pide aun diálogo con el asesino solo es cómplice o mercenario del mismo.

El régimen controlado por La Habana y sus socios de los carteles de la droga se ha enrocado y amenaza con un baño de sangre si las democracias americanas se deciden a vencer la despiadada resistencia al suministro de ayuda humanitaria a una población exangüe. El régimen se quiebra. El siniestro general Hugo Carvajal ya ha cambiado de bando en busca de una solución personal. Otros negocian. Pero hay mafia narcotraficante que cree que puede resistir y mantener aquella inmensa industria criminal.

Y el mando supremo que es el régimen comunista de Cuba, especialista en aguante y supervivencia, sabe que cuando caiga el régimen venezolano todos los focos se ponen en la isla. Hay una decisión ya tomada en una alianza panamericana sin igual de que hay que acabar con el foco de veneno ideológico, inestabilidad política y crimen organizado que es la Cuba comunista.

Aunque los planes de unos y otros están en plena ejecución, con fuerzas militares de los países aliados americanos en las fronteras venezolanas, el mundo no tiene aun elementos para adivinar qué puede pasar en los próximos días. Pero todos son conscientes de que estamos ante una cuenta atrás para acontecimientos de mucha gravedad y profundas consecuencias para el futuro de ese país y toda América.

Hoy debe comenzar a entrar la ayuda humanitaria al territorio de Venezuela. Una ayuda que puede salvar centenares de miles de vidas en las próximas semanas y meses. Los suministros de alimentos, medicamentos y otros productos de primera necesidad han llegado a las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil. Tarde para miles de venezolanos muertos en pasadas semanas. Pero como punta de lanza de la esperanza. Mañana las fronteras pueden hacerse permeables. Para el principio del fin de una terrible pesadilla de tres lustros de horror.

https://www.abc.es/internacional/abci-pais-capilla-201902230325_noticia.html

 

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