EL GALLEGO CUBANO.

Esteban Fernández

Lo mismo que les dije hace varias semanas de los "chinos cubanos" igual pasaba con los españoles, y a todos los clasificábamos como "gallegos". Parece que creíamos que en España cuando un ciudadano quería emigrar hacia Cuba le preguntaban: "¿Usted es de Galicia?" y si respondía que "No" entonces le negaban la salida.

 

La primera pista para distinguir a un "gallego" era que cuando se ponía bravo le ponía a Dios un "re" delante. Solamente había que portarse un poquito mal delante de un "gallego" y nos decía: "¡RE-DIOS, pórtese bien muchacho!"...

 

Algo interesante era que cuando el "gallego" ponía un negocio casi siempre traía de España a un SOBRINO para que lo ayudara en las labores. No sé porqué pocas veces traía a un hermano, a un primo o un tío, siempre era un "sobrino"...

 

Un "gallego" muy querido en mi pueblo llamado "Tuto" Ochoa puso una ferretería y trajo de España a su sobrino Arsenio. El muchacho era súper chévere y se hizo amigo de todos los jóvenes del pueblo. Se hizo famoso porque un día llegó un señor a la ferretería y pidió unos clavos de una pulgada, el sobrino no los encontró y le dijo al cliente: "No, no tenemos clavos de una pulgada"...Y se fue el marchante sin comprar nada.

 

Ochoa, que escuchó la conversación, le dijo a su sobrino: "Jolines, cuando alguien te pide algo y no lo tenemos trata de venderle otra cosa, le hubieras dicho que tenemos otros clavos que son casi de la misma medida".Al otro día llegó una mujer y le preguntó si tenía papel higiénico,  y el "gallegito" le respondió: "No, señora, pero tenemos un papel higiénico magnífico".

 

Incomprensible era para mí poder asimilar  la enorme atracción que ellos sentían por la Isla de Cuba, un país donde todas las fechas patrióticas, las celebraciones y los héroes eran producto de una larga lucha en contra de sus antepasados. No tengo ni la menor idea de como "se sentían por dentro" al respecto, pero lo cierto era que aceptaban eso con estoicismo, con resignación y muchas veces hasta con muestras de solidaridad.

 

Jamás vi en Cuba a un "gallego" con una foto de Valeriano Weyler en su casa. Sin embargo, en mi casa, mi padre (hijo de una catalana) tenía en la sala una enorme foto de Máximo Gómez.

 

Mi "gallego" preferido era el actor Federico Piñero. Mi simpatía por él no era por "gallego" sino por Almendarista, y nada disfrutaba más que escuchar a "Sopeira"-en su programa radial junto a "Chicharito"-pidiéndole a Julián que "tocara la gaita" tras el triunfo de mi equipo favorito. Otro "gallego" muy simpático era Adolfo Otero en su genial papel de "Gumersindo Caldeiro y Escobilla" en la Tremenda Corte...

 

Los hijos de los "gallegos" nacidos en Cuba ya perdían la "zeta", sé casaban con cubanas, y ya sus hijos eran cien por cien cubanos. Usted les preguntaba: "¿Qué cosa eres tú?" y respondían orgullosos: "Soy cubano pero "pichón de gallego"?"... Y muchas veces el que así contestaba sus abuelos eran asturianos o isleños...

 

 

 

 

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