UNA VISIÓN DEL MUNDO EN LA HISTORIA

Por Armando Ribas

De acuerdo a Michael Lind, Jhon Mearsheimer en su “The Great Liberal Dilusion and International Realities” argumentó que la desaparición de las restriciones impuestas por la Guerra Fría, le concedió a Estados Unidos el lujo de tratar de reformar al mundo conforme al al credo político y doméstico americano del liberalismo”.

Para comenzar voy a insistir en una primera discordancia con ese juició, que en primer lugar ignora la determinante de que la guerra fuera fría y no caliente. Y en segundo lugar que que si bien los Estados Unidos restauraron a Europa, Plan Marshall mediante, esa no fue una política universal. La idea de que un poder no se tiene que preocupar acerca de ser atcado por otro gran poder porque no existe es a mi juicio otro error analítico de la historia.

La desaparición de la guerra no ha sido determinada por la desaparición de los poderes, sino por la aprición de las armas nucleares. Y permítanme volver a citar a Alberdi: “Las guerras serán más raras a medida que la responsabilidad de sus efectos se hagan sentir en todos los que las promueven y las incitan”. Y el Papa Juan Pablo II reconoció que la armas nucleares no eran bélicas sino disuasorias.

Entonces considero que la idea fundamental no ha sido una hegemonía liberal, sino reconocer cuales fueron los factores determinantes del surgimiento de los Estados Unidos. Y ese liberalismo es un sistema ético y político que se basó en las ideas de Locke, Hume y Adam Smith desarrollado por los Founding Fathers a partir de la Constitución de 1787.

La concepción de los Estados Unidos no surgió del colapso de la Unión Soviética, sino del sistema al cual me he referido. Lamento decir que no veo claro que es la llamada hegemonía liberal. En el mundo los paises que no aceptaron el sistema al que me he referido siguieron y siguen siendo pobres y no poderosos. Europa ha sido un caso excepcional en la historia. Es la primera vez que los paises que perdieron la guerra ganaron la libertad.

Lamentablemente en el tiempo en Europa resurgió el populismo desarrollado por primera vez en el totalitarismo de la Revolución Francesa. Ahora el socialismo es democrático tal como lo predijo Eduard Bernstein y se manifiesta en el aumento del gasto público, que determina la violación de los derechos individuales (Propiedad y La búsqueda de la felicidad) en el supuesto reconocimiento de los derechos del pueblo. La consecuencia ha sido la caída en la tasa de crecimiento económico.

El sistema liberal no tiene per se un objetivo hegemónico, sino que por el contrario acepta el pensamiento de Hume de que la riqueza de tu vecino no te perjudica, sino que te beneficia, De esa idea surgió el Plan Marshall. Asimismo hoy en la China pretende el acuerdo económico comercial con Trump.

Referirse al Mundo Occidental constituye otra falacia de la historia, tal como lo he explicado en anteriores oportunidades. Si hubiese sido por Europa el llamado mundo occidental habría sido nazi o comunista y no liberal. Y otro error del autor es considerar que el desarrollo de Estados Unidos se debió al protestantismo. La libertad religiosa surgió en Estados Unidos como consecuencia de la previsión de Adam Smith cuando dijo: “Habrá libertad religiosa cuando haya multiplicidad de sectas”. Y las sectas protestantes eran múltiples.

El proceso de evolución de los Estados Unidos comenzó con la Constitución de 1787, el Bill of Rights de 1791 y el denominado Judicial Review de 1803. Hasta esas fechas los americanos estaban tan atrasados como los latinoamericanos y al respecto vale recordar las palabras de Alexander Hamilton: “Nosotros con propiedad podemos decir que hemos alcanzado la última etapa de la humillación. Hay escasamente algo que pueda herir el orgullo, o degradar el carácter de una nación independiente que nosotros no experimentemos”.

Mearsheimer insiste en la idea de que la guerra dejó de ser el objetivo de los estados, pero al respecto ignora la causa de ese hecho y que fue la aparición de las armas nucleares. Por ello hoy la China no tiene la menor intención de una guerra con Estados Unidos, pues su economía también depende de su relación con Estados Unidos. Y al respecto Putin declaró: “Lo último que quiero es una guerra con Estados Unidos”.

Ver al mundo de hoy en los términos de la historia es no reconocer el porqué el mundo en que vivimos, tal como lo explica William Bernstein en su “The Birth of Plenty”, comenzó hace solo unos doscientos años. Tal como reconociera Alexis de Tocqueville en sus Cartas Persas, los musulmanes creen que los cristianos son los que más se matan entre ellos. Y esa realidad que se percibió en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) cuando murió gran parte de la población de Europa continuó en el siglo XX con las dos guerras mundiales.

Y no se puede negar tampoco que lamentablemente en su política los Estados Unidos han cometido errores. En primer término el acuerdo de Yalta en el que Roosesvelt entregó a Stalin la Europa del Este. No me voy a referir tampoco los errores con Irán y también con Irak. Pero si me voy a referir a uno que considero fundamentalmente triste y que fue la decisión de Kennedy de entregar a Cuba a la órbita soviética. A esa decisión que creó el regimen más criminal que ojos vieran, le debimos toda la guerra de guerrilla en América Latina, financiada por Rusia y organizada en la Habana.

Y no voy a entrar a analizar la política de Trump, quien a mi juicio en algunos aspectos desconoce el pensamiento de los Founding Fathers y consecuentemente se enfrenta a la Corte y viola la Constitución. Al respecto no olvidemos que el sistema que cambió al mundo no se debió a una cultura particular o diferencias en la naturaleza humana, sino al reconocimiento de la misma como lo manifestó claramente David Hume. Y Argentina es otro ejemplo histórico de ese hecho, pues cuando reconocio ese principio en su sistema político pasó a ser uno de los primeros países del mundo. Por favor no olvidemos hoy ese hecho, que aparentemente lo reconoce Bolsonaro.

 

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