EL AMAZONAS, LADRÓN DEL ORINOCO

El Amazonas y el Orinoco están entre los mayores ríos del mundo. Sin embargo, uno de ellos engorda a costa del otro.

Francisco de Orellana y sus hombres ya sabían, en la primera mitad del siglo XVI, que había una conexión directa entre los dos ríos más imponentes de Sudamérica, el Amazonas y el Orinoco. Pero Alexander von Humboldt fue el primero, en 1801, es despejar todas las dudas: el río Casiquiare recibe en la selva húmeda amazónica aguas del Orinoco (aunque parezca un afluente suyo, no vierte agua en él, sino que la toma, de ahí que se le llame también canal de Casiquiare) y las lleva hasta el Amazonas por mediación del río Negro, en el que desemboca. Alrededor de una cuarta parte del caudal del Orinoco en esa parte fluye así hacia el sur en vez de seguir hacia el norte, con rumbo al Caribe. Que se sepa, es la única conexión entre dos grandes ríos en el mundo entero. Y enseña cómo puede evolucionar el sistema fluvial, tal y como escriben Maya Stokes, del Instituto de Tecnología de Massachusetts y sus colaboradores en Geophysical Research Letters.

La conexión entre el Amazonas y el Orinoco tiene de especial que se mantiene estable desde hace mucho. Por lo normal, las cuencas hidrográficas cambian muy deprisa cuando un río bebe de otro. En Kaskawulsch, en el territorio canadiense del Yukón, por ejemplo, ocurrió en unos pocos días; en cambio, el río Casiquiare lleva siglos, o quizá milenios, uniendo ambos ríos. No perdurará para siempre esa situación, según Stokes y su grupo. El Casiquiare va ahondando su cauce cada vez más y erosiona el territorio a su alrededor más intensamente que el Orinoco, cuya velocidad de corriente disminuye al irse acumulando más sedimentos en su curso superior. La región del Casiquiare está mucho más inclinada que la llana del Orinoco, de modo que en la dirección correspondiente la velocidad de la corriente aumenta y el transporte de sedimentos es más activo. Puesto que los ríos toman el curso energéticamente más favorable, es solo cuestión de tiempo que el Casiquiare torne las aguas más cercanas a la cabecera del Orinoco completamente hacia el Amazonas. Ganará, pues, una cuenca de un tamaño de 40.000 kilómetros cuadrados.

No sería la primera vez que el Amazonas le quita una parte de su agua al Orinoco. Los autores han encontrado indicios de que en un pasado geológicamente muy reciente el Amazonas se ha apoderado, en al menos dos casos, de una cuenca, con una superficie total de 200.000 kilómetros cuadrados. «Cuanto más poderosa se vuelve una corriente, más regiones puede hacer que desagüen en ella», dice Stokes en un blog de la Unión Geofísica Americana. La altura de la divisoria entre el río Negro y el Orinoco es de solo de entre tres y diez metros. Los científicos suponen que antes el Casiquiare solo crecía en tiempos de lluvias tanto como para desbordarse hacia la región del Amazonas. La erosión hizo que ese canal de inundación se convirtiese en un río permanente que une los dos gigantes, hasta que la erosión los separe de nuevo.

https://www.investigacionyciencia.es/noticias/el-amazonas-ladrn-del-orinoco-16758

 

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