MACRI NOS QUIERE OBLIGAR A SER OPTIMISTAS MINTIENDO SIN CESAR

Por Cosme Beccar Varela

El gobierno que no gobierna, quiere obligarme a ser optimista contra toda evidencia. Según la definición de la Real Academia, optimista es alguien "que propende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable".

Es decir en la argentina de hoy, sólo SE puede ser optimista en alguna de las siguientes tres hipótesis: 1) es alguien que tiene motivos razonables para pensar que nuestra situación crítica tendrá una solución favorable para todos los que la sufren o 2) es un estafador que quiere mantener en marcha la rueda de la fortuna porque tiene poder para salir ganando aunque todos los demás pierdan o 3) es un idiota que quiere ver las cosas de una manera favorable a pesar de que su sentido común y los datos de la realidad que le llegan a cada momento le demuestran que no hay razón alguna para pensar que estamos en camino de una solución favorable para la crisis. La mayoría tiende a incorporarse a la tercera de las hipótesis mientras que la banda gubernamental se encuentra claramente inserta en la segunda hipótesis.

Por otra parte, la raíz de la palabra "optimista" es "óptimo" que está definido por la misma Academia como algo "sumamente bueno, que no puede ser mejor". No creo que ni el más descarado de los mentirosos del macrismo se atreva a decir que nuestra situación es "óptima", pero mantienen un permanente discurso que infunde esa idea, sin decirlo claramente.

Ahora que el FMI convirtió lo que era un "stand-by" (o sea una promesa de prestar plata si y cuando se necesite) en un préstamo que será desembolsado en dos años y cuyo destino no será la reanimación de la economía y el trabajo sino, según dijo ayer la Sra. Christine Lagarde, directora gerente del FMI y una fanática partidaria de Macri (probablemente tan sobornada como lo estaba Camdessus, su predecesor en los tiempos de Menem) la suma de u$s57.100.000.000 que le dará el FMI al gobierno de Macri "puede ser utilizada para financiar el presupuesto" ("La Nación", 27/9/2018, pag. 8, 3ra. columna).

O sea, esa plata se la tragará el Estado como un enorme Leviatán y estará disponible para que los políticos puedan substraer mediante las mil maniobras que están acostumbrados a practicar, grandes porciones para hacerse más ricos de lo que son ahora. Como ocurrió en tiempos de Martinez de Hoz, de Menem, de Cavallo y de los Kirchner, la deuda externa no se usará para crear trabajo y enriquecer el país sino para mantener en el poder a los que no trabajan y enriquecerlos a ellos y a su clientela política, exclusivamente.

La Sra. Lagarde dijo ayer que esta plata que le da el FMI a Macri, es "el programa más grande" (loc. cit.) que aprobó ese organismo internacional en toda su historia. ¿Por qué semejante "generosidad" para un gobierno inexistente e incompetente? El desvergonzado Dujovne, zar de la economía, dio la respuesta: "Son los accionistas quienes han decidido apoyar a la Argentina, los grandes países del mundo. Hay un consenso total de que la Argentina merece ser apoyada en el proceso de reformas. El apoyo es total." (loc. cit.) Pero esa revelación no responde la pregunta que escribí más arriba: ¿por qué esos grandes países quieren dar ese apoyo a un gobierno notoriamente inexistente, incompetente y deshonesto? ¿Están ciegos o quieren terminar de hundirnos bajo una montaña de deudas impagables?

He publicado en este periódico varios artículos del economista Giuliano en los que demuestra que el gobierno actual paga con deuda sus gigantescos gastos demagógicos y autocomplacientes (sueldos enormes y desvíos ilícitos a los bolsillos de los ocupantes de cargos en los tres poderes). Para completar el cuadro, ha tomado esa nueva deuda de u$s57.100.000.000.

Al 31.12.2017 la deuda externa "era de unos 335.000 MD – pero en este total no se incluyen las deudas del BCRA, Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, ni los Juicios contra el Estado con sentencia en firme" decía Giuliano en su artículo publicado en el nro. 1567 de este periódico, el 23 de Julio del 2018. Con este aumento, la deuda sería de u$s 392.000.000.000.

Es la más grande de toda la historia argentina y en una argentina que no es la de principios del siglo XX, con su pujanza y perspectivas halagüeñas de crecimiento. En ese entonces eramos el 8vo. país del mundo. Ahora somos un país empobrecido, sin ganas de trabajar, amenazado por agitadores de todo tipo que crean un caos social que traba toda la vida nacional, sin FFAA y sin un gobierno que obligue a respetar el Derecho porque es el primero que lo viola continuamente con exigencia tiránicas y confiscaciones fiscales, con jueces prevaricadores cobrando sueldos descomunales, un desaliento general y una banda de 21 ministros, 87 Secretarios de Estado, 207 subsecretarios de Estado, todos ellos de una mediocridad que asusta. A las órdenes de esos trepadores hay 3.579.000 empleados públicos (sumando los de las Provincias y los Municipios).

Para terminar, sostengo enfáticamente que no puedo ser optimista, por más que Macri y su banda intenten lavarme el cerebro para que lo sea. Creo que vamos, sin timón y sin piloto, hacia un naufragio.

 

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