CÓMO LAS CÉLULAS DEL ENTORNO PROTEGEN AL CÁNCER

Marta Pulido Salgado

Descubren que, en respuesta al tratamiento oncológico, los pericitos que rodean las neoplasias de la glándula tiroides secretan moléculas capaces de inhibir la acción anticancerígena. Ello provocaría tumores resistentes a los fármacos disponibles actualmente.

El carcinoma papilar tiroideo representa el tipo de tumor más común de la glándula tiroides, situada en la parte delantera del cuello. Múltiples estrategias permiten tratar con éxito a los pacientes. Sin embargo, algunos casos no responden a los fármacos. Ahora, Carmelo Nucera y su equipo, de la Universidad de Harvard, podrían haber hallado la causa de dicha resistencia: el entorno de la neoplasia y, en concreto, los pericitos.

Estas células contráctiles, que envuelven la superficie de los capilares sanguíneos, favorecen tanto la estabilidad como el crecimiento de la red vascular. Ello resulta esencial para el desarrollo y supervivencia del tumor, pues garantiza el aporte de oxígeno y nutrientes a las células cancerígenas. Además, según el estudio, publicado por la revista Clinical Cancer Research, los pericitos secretarían ciertas sustancias capaces de bloquear la acción anticancerígena del tratamiento oncológico. Así pues, actuarían como una suerte de «escudo» que protegería al carcinoma.

En su investigación, los científicos usaron cultivos de células provenientes de tumores tiroideos humanos, metastáticos, resistentes y portadores de una mutación en el gen BRAF, a fin de evaluar la eficacia de los compuestos vemurafenib y sorafenib. Ambos fármacos, administrados por separado, lograron reducir la proliferación y migración celular, a la vez que favorecieron la muerte de las células cancerosas. No obstante, los mejores resultados se observaron tras la terapia combinada. La inyección de carcinomas humanos en la glándula tiroidea de ratones, y posterior tratamiento, permitió confirmar la efectividad de los compuestos en un modelo in vivo.

Empero, los investigadores advirtieron que los pericitos localizados alrededor del nódulo producían, en respuesta al tratamiento, moléculas capaces de inhibir su efecto antineoplásico. Un análisis detallado permitió identificar TSP-1 y TGFbeta1 como las proteínas secretadas responsables de «proteger» al tumor, mediante la activación de genes involucrados en la supervivencia y progresión del cáncer.

Para Nucera y sus colaboradores, los datos preliminares del presente trabajo sugieren que el diseño de fármacos dirigidos contra TSP-1 y TGFbeta1 podría ayudar a tratar el problema de resistencia que dificulta el tratamiento de los pacientes. Futuros ensayos clínicos intentarán corroborar dicha hipótesis.

https://www.investigacionyciencia.es/noticias/cmo-las-clulas-del-entorno-protegen-al-cncer-16703

 

COMENTARIOS


Comentario
*El Administrador de la Nueva Nacion se reseva el derecho de no aprobar comentarios inapropiados.
 
Missing Image