BOOKER: OTRO "ESPARTACO" ROJO

Por Hugo J. Byrne

En Roma BC para liberarse de su yugo y evitar el fin de sus días regando sus vísceras en la arena del Coliseo u otros circos de la "Ciudad Eterna", los gladiadores intentaron varias rebeliones. La más espectacular de todas ellas fue la dirigida por "Spártakus", un gladiador de Threcia quien consiguió escapar de Roma teniendo éxito inicial en su empeño.

Para ello recibió la cooperación de otros gladiadores galos como Crixius, Gannicus, Castus, y Oenomaus en el levantamiento conocido como "La Tercera Guerra de los Siervos." Esta fue la última y más sangrienta rebelión de gladiadores romanos. Espartaco no sólo tenía destreza en el combate individual, también talento militar.

Ahora tenemos aquí a un Senador por New Jersey del Partido de las Acémilas, llamado Cory Booker, quien está muy enterado de la historia de acuerdo a Hollywood, aparentemente su única fuente de "información" del pasado. En una secuencia final de la película "Spartacus", Kirk Douglas en el papel central, es finalmente capturado por las legiones de Roma y tratando de salvar a sus compañeros de armas declara que él es "Spartacus".

Enseguida el resto de los nuevamente cautivos claman cada uno que él es el verdadero Spartacus para exonerar a su líder. Cuánto he investigado indica que el verdadero Espartaco murió en combate y su cadáver fue incinerado por los romanos.

Booker, un mentiroso y desvergonzado politicastro, sabía que el correo electrónico que trataba de usar en contra del Juez Brett Kavanaugh en su aspiración a Magistrado a la Corte Suprema, carecía de información remotamente negativa al Juez. Booker incluso sabía que el susodicho E-mail había sido previamente desclasificado como documento confidencial.

De aquí que su payasada en la sesión de interrogatorio de Kavanaugh sea una mentira explícita, evidente y voluntaria. La mentira es el arma más usada por la izquierda pro totalitaria, no solamente en Estados Unidos y no solamente en nuestros tiempos. Espartaco se convirtió en símbolo y fantoche de comunistas y demás socialistas de arranca pescuezo, desde hace casi dos siglos.

Para Karl Marx, Espartaco era un símbolo de rebelión proletaria. Este crápula social quien nunca trabajó durante un día de su miserable vida y nunca declaró sus creencias en un ambiente peligroso a su integridad física, admiraba a quienes se ganaban el pan matando en combate a otros.

Tipejos como Marx y Booker, profundamente desiguales intelectualmente, están sin embargo hermanados en la deshonestidad. La llamada "Liga Espartaquiana" fue el primer organismo totalitario de Alemania entre 1915 y 1918. "Spartakusbund" constituyó el grupo político que antecediera al Partido Comunista de Alemania.

Una de las más antiguas librerías ("book stores) abiertamente comunistas en Estados Unidos se llama, o se llamaba "Spartacus Books" y estaba financiada y dirigida por una comuna. Ahora existen muchas más, la mayoría poseída por "capitalistas" de la misma ralea de quienes se anuncian en el New York Times.

Si algún vicio repugnante es común entre los socialistas, sean estos miembros de las "Brigadas de Respuesta Rápida" de Estados Unidos, llamadas "Antifa" (Anti-fascistas), o quienes se conjuran contra la sociedad civil y sus libertades constitucionales escudándose en los medios de comunicación, es el disimulo y la hipocresía. Les recuerdo a los lectores que fueron los socialistas europeos quienes desataran la Guerra Mundial de 1939 a 1945 y que el creador del Fascio, Benito Mussolini era un miembro destacado del Partido Socialista Italiano. Por discrepancias con el pacifismo de la jerarquía del partido durante la Primera Guerra Mundial, el futuro "Duce" renunció a ese partido y puso tienda aparte.

Los llamados "Nacional Socialistas" de Hitler en Alemania eran una copia al carbón de los fascistas italianos. Nunca trataron de esconder su naturaleza socialista-totalitaria.

Sus fuerzas de choque, los "Camisas Pardas" eran una versión germana de los "Escuadristi" fascistas y genuinos antecesores de las "Brigadas de Respuesta Rápida" del castrismo y de la llamada "Antifa" doméstica. Lo que se proponen destruir no es sólo la administración de Trump, sino nuestra república y para ello utilizan tanto la subversión violenta como su arma más preciada, la simulación y la mentira.

Para alcanzar sus miserables propósitos de poder absoluto están dispuestos a casi todo. Digo casi porque a diferencia de Espartaco nunca exponen sus vidas por lo que supuestamente creen.

Ejemplos típicos son muchos de los personajes encumbrados del hoy abiertamente socialista Partido de las Acémilas. Tipos como el senador Bernard Sanders, quien revuelve el estómago menos sensitivo relamiéndose los morros cada vez que hace una pausa al hablar en público.

Ejemplo de su doblez al declarase "socialista democrático" fue el destino de su luna de miel: Moscú. Aunque no el Moscú de hoy, sino el de la felizmente desaparecida "Unión Soviética".

No dudo que una de sus favoritas escenas fuera la Plaza Lubianka, frente al edificio de la KGB y la estatua de Felix Dzerzhinsky, fundador del primer órgano represivo de los soviéticos. Me puedo imaginar a "Bernie" relamiéndose contemplativo, mientras Vladimir Putin, entonces alto oficial de esa banda de torturadores profesionales dirigía la extracción de muelas sanas y sin uso de anestésicos a un infeliz, a pocos metros de los "newly weds."

 

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