CHARROVISIÓN

Por Esteban Fernández

La pregunta de los 64 mil pesos es: ¿De quién es la culpa de la falta de cubanía en la programación de Univisión, de ellos o de los cubanos que desde puestos claves en esa emisora no defienden nuestra nacionalidad?

Ustedes saben que he escrito montones de artículos condenando a Univisión, pero vamos a estar claros en algo: La culpa no es solamente de esta estación televisiva, sino que la culpabilidad recae también sobre mis compatriotas quienes, cuidando su salario, evitan a toda costa la defensa pública de la causa nuestra...

Vamos a hablar hoy de los compatriotas (y los vemos todos los días en la televisión y en entrevistas) que parece que hay que sacarles con un tirabuzón que son cubanos. No es que nieguen que son cubanos, pero tampoco lo pregonan.

Lo que pasa es que hasta el gato sabe que EL BILLETE GRUESO no entra a través de los consumidores cubanos, sino de la gran masa latinoamericana... Es decir, que, si usted graba un disco y solamente quiere vendérselo a los cubanos, no gana ni para el chicle. Y, por lo tanto, hay que congraciarse y rendirle pleitesías a quienes nos envidian y detestan.

Y entonces, al parecer obedecen a una cláusula en los contratos de Univisión que dice: "Okay, ya sabemos que desdichadamente usted es cubano, y no consideramos necesario que se manifieste al respecto. Así que póngase un sombrero de charro y diga órale, gordo de mierda". Y si no existe esa cláusula, ellos solitos se la imponen.

En otras palabras, Javier Romero sabía perfectamente (a pesar de que hacía muy bien su trabajo) que no hubiera durado tanto tiempo en Sábado Gigante sí cada vez que Don Francisco mencionaba la "música tropical" él tomara el micrófono y dijera: "Discúlpeme Don Pancho, pero eso que tocaron fue MI MÚSICA, esa no es música tropicalísima, esa es MÚSICA CUBANA”. Pero no decía ni pio, y prefería bajar la cabeza cuando su jefe se burlaba del acento cubano. Me llevó años enterarme que era cubano.

Todas las mañanas usted puede ver a varios jóvenes animadores en el programa "Despierta América" que constantemente hacen alardes, elogian la música, y se alegran de los triunfos de los nativos de México. Jamás veo a un cubano que tenga el valor de hacer lo mismo defendiendo y aupando lo nuestro.

Hace varios años, antes de fallecer, me llamó mi amiga Edita de Armas y me dijo: "Estebita, hace poco le dedicaron un programa a la Virgen de Guadalupe en la televisión, escríbeles para que nos pongan uno sobre nuestra Caridad del Cobre". Le contesté: "Chica, lo que pasa es que Guadalupe es muchísimo más milagrosa que Cachita a la hora de traer audiencia al canal"...

Lily Estefan y Raúl de Molina saben que mexicanizándose salen mejor librados que si se empecinaran en decirles a los dueños de la estación de televisión que "Ellos son cubanos, y que, por lo tanto, prefieren que la fiesta del aniversario del programa "El Gordo y la Flaca" se celebre en el restaurante ‘El Versallies o la Carreta o el Chico’ de Hialeah, con puntos guajiros cubanos en lugar de un restaurante en México rodeados de mariachis".

Claro que han existido buenos ejemplos como el de la inolvidable Celia Cruz, quien ganaba más dinero siendo “La salsera del mundo”, que siendo “La guarachera de Cuba”. Pero Celia jamás escondió que era cubana, y no necesitaba demostrar que era cubana porque a ella la cubanía se le salía hasta por los poros. Y lo mismo digo de la desaparecida Olguita Guillot, de mi coterráneo Roberto Torres, de Willy Chirino y de Paquito D'Rivera, que son cubanos cien por cien, a pesar de que, gracias a su cubanía, les tienen echada "bola negra" en “Charrovisión”.

Inclusive, podemos ver a actores cubanos que públicamente reconocen que están tratando de "perder el acento nuestro" para poder actuar en telenovelas. El colmo fue cuando oí a uno que dijo eso, y después descubrí que la telenovela a que se refería era "El Derecho de Nacer". Lo correcto hubiera sido que el resto de los actores hubieran aprendido "cubano" para hacer esa telenovela CUBANA.

Y si la cubanía es un tabú, los que aspiran a ganar dinero y fama, mantienen el "anticastrismo" aún más escondido. Nada de llamar a los Castro "Dictadores", nada de expresar su deseo de querer ver a Cuba libre, nada de ponerse un T-Shirt que diga "Proud to be Cuban". Es como si SER CUBANO no fuera un orgullo, sino un defecto. Y para colmo, viven en Miami que es prácticamente la séptima provincia de Cuba.

¿Yo estoy equivocado o en el programa que tenía la obamista Cristina presentaron mucha gente, pero nunca vimos a Nazario Sargen, ni jamás vi a Jorge Más Canosa ni a Tony Varona, ni a nadie que representara la causa de la liberación de Cuba?

Pero bueno, como toda regla tiene sus excepciones, Cristina y Niurka son las únicas que a veces hacían alardes de la CHUSMERIA CUBANA del Solar del Reverbero. Yo prefería, que, en esos casos, hubieran dicho que “son chinas”.

¿La solución?: No me digan que jamás ven Univisión ni Telemundo, DÍGANME QUE LOS LLAMARON Y PROTESTARON.

 

COMENTARIOS


Comentario
*El Administrador de la Nueva Nacion se reseva el derecho de no aprobar comentarios inapropiados.
 
Missing Image