ACTOS XENOFÓBICOS CONTRA LA DIÁSPORA VENEZOLANA

Por el Cnel. Rubén Darío Bustillos

Debido al genocidio al cual está siendo sometido el pueblo venezolano por el narco-régimen de Nicolás Maduro, estamos huyendo en masa hacia otros destinos, en búsqueda de un medio para sobrevivir, constituyendo una diáspora estimada en más de 4.000.000 de personas, regada por todo el globo terráqueo, fundamentalmente en países como: Colombia, Brasil, Perú, Ecuador, Argentina, Chile, México, EE. UU, Canadá y España.

El miércoles pasado cientos de peruanos se tiraron a las calles de la ciudad de Lima para protestar la presencia de venezolanos en ese país, quienes, según ellos, perciben que su gobierno les otorga mayores beneficios sociales que a los propios nacionales. “PERU PARA LOS PERUANOS. NO A LA ENTRADA MASIVA DE VENEZOLANOS”, expresan en la pancarta.

https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=53b4bc18e0&view=att&th=164e24442bf48857&attid=0.1&disp=safe&realattid=164e2442454557a0b551&zw.

Se define como xenofobia, las acciones o expresiones de odio, repudio o hostilidad manifiesta, ejecutada por una o varias personas a la presencia o acción de extranjeros.

Mas de 200.000 venezolanos, han ingresado a esa nación inca, en donde estoicamente resisten los embates xenofóbicos de la población local que se siente desplazada por quienes ocupan los espacios de los pequeños comercios y servicios para subsistir.

En la ciudad de Quito, Ecuador, muchos venezolanos han sido víctimas de ataques xenofóbicos, cuya responsabilidad se la endosan a su gobierno por permitir el ingreso de refugiados.

En el estado brasileño de Roraima, en la frontera con Venezuela, unos 300 habitantes se pusieron de acuerdo y expulsaron a un grupo de venezolanos de una escuela abandonada donde se habían refugiado y quemaron sus pertenencias.

http://www.elimpulso.com/noticias/internacionales/fotos-atacaron-expulsaron-refugio-venezolanos-brasil.

En la ciudad fronteriza de Cúcuta son múltiples las expresiones de xenofobia de las que han sido víctimas los refugiados venezolanos.

En Curazao, Aruba y la República Dominicana, muchos venezolanos han recibido sus dosis de odio y repulsión a su presencia.

Los conflictos que afectan a los pueblos latinoamericanos son cíclicos e impredecibles y Venezuela no es la excepción. Entre el periodo democrático de 1958 a 1998, millones de ciudadanos peruanos, ecuatorianos bolivianos, colombianos y caribeños, coparon los barrios pobres de Venezuela para disfrutar, en paz, de su bonanza petrolera, la que les permitió mejorar su estatus social y quienes, al retornar a sus países de origen, nos dejaron como herencia la marca imborrable de la expresión genética de los rostros Incas y afro-caribeños que pululan en los basureros de la opresión narco-chavista.

El problema de la diáspora venezolana paso a ser un problema regional que no se acabara con las protestas públicas, ni los ataques a los refugiados venezolanos, sino cuando aprendamos que los ciudadanos son los que tienen la potestad de elegir a sus gobernantes y no al revés. Es inconcebible que los pueblos permitan ser gobernados por una banda de la “Delincuencia Organizada” internacional, como sucede en Nicaragua, Bolivia y Venezuela.

Abogamos por que prive la sensatez entre los latinoamericanos para que cese la xenofobia en contra de los refugiados venezolanos y se expresen en contra de la narco-dictadura que hoy nos oprime, apelando a la acción de los gobiernos que integran la OEA hasta lograr el consenso necesario para la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR, con el fin de que se ejecute una intervención humanitaria en nuestro país como solución a la crisis que afecta a la región entera.

 

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