LA RISA

Por Esteban Fernández

La risa es mi remedio infalible. No creo que haya nada que me guste más que reírme. Yo le tengo dicho a mis hijas: si ustedes ven que me estoy muriendo llévenme al hospital un "tape" de Guillermo Álvarez Guedes, porque estoy seguro que fallecería “muerto de la risa”.

En realidad, no son los cuentos que ya he escuchado montones de veces sino la forma que tenía este compatriota era lo que me hacía casi orinarme de la risa.

Tan importante para mi es la risa que puedo recordar de memoria los personajes que me hicieron reír.

Número uno, sin lugar a dudas, estuvo Leopoldo Fernández. “Pototo” o “Trespatines” como usted lo quiera llamar, solo tenía que verlo aparecer en escena y ya era suficiente para lanzar una carcajada, y si sonaba el clásico: "¡Cosa más grande la vida, muchacho!" o "A la rejaaa!" me desmorecía. En el cine me hicieron reír Cantinflas y Tin Tan. En la televisión Gaby Fofo y Miliki. Me reía mucho con el periódico Zig Zag.

Mi única decepción fue Carlos Moctezuma, “Ñico Rutina”, que me encantaba su “Anota Flora, pita Camión” pero cuando resultó ser chivato y miliciano ipso facto se convirtió ante mis ojos como un bofe.

Había una anciana actriz llamada Dulce Velasco que solo tenía que decir: “Fue un Success, un verdadero Success” y ya era suficiente para por lo menos sonreírme. Me encantaba el cubano Emilio Ruiz haciendo de "El chino Wong" y Federico Piñero haciendo de "Sopeira"... Sin olvidar jamás a Vitola la que se defiende sola.

Hubo otro llamado Agustín Campos- en su papel de Romualdo Pinzón- que me hacía reír con su “¿Quieres que te haga un cake, con las claras batidas, las yemas batidas, le pongo tu nombre y alrededor unas almendritas y un piñón”? Germán Pinelli en el palo encebado con su "Sube Pelayo Sube" me gustaba mucho.

Luis Etchegoyen con todos sus personajes me llenaban de alegría: Mamacusa, Cuquita, Tino Dentino, Arbogasto Pomarrosa en la foto. El argentino Pepe Biondi invariablemente me provocaba una risotada cada vez que decía: “¿Dónde me pongo, donde me pongo?” Nunca pude dejar de reírme cuando con el tremendo juez de la Tremenda Corte, Aníbal de Mar.

Alberto Garrido en su papel de 'Chicharito' me divertía con su: “Esto da’aco”, Jesús “Pedro el Polaco” Alvariño, el “polifacético y carcajeante” Rolando Ochoa, El Cesante, Lupe Súarez, Cachucha y Ramón, “Balance”, “Salmoyedo”, Armando Roblán, hacían las delicias de mi niñez.

Rosendo Rosell, Violeta Vergara “Pelusa”, el Jiniguano, Enrique Arredondo, Lilia Lazo como “Popa”, Tinguaro, Adolfo Otero, Tito Hernández como “Prematura", Mimí Cal con su “Luz María Nananina, aquí como todos los días”, mientras en la television americana Desi Arnaz de "I Love Lucy" nos hacía reír con su "Lucy, I'm Home".

¿Saben cuál es la única risa que me cae mal? Las que lanzan los comebolas en el cine durante una escena seria y dramática.

¡Pero, mis risas, mis risas me dan vida!

 

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