BATALLA DEL NILO

(1-2 de agosto de 1798)

La batalla estableció la superioridad naval durante el resto de las Guerras Revolucionarias Francesas y fue una importante contribución a la fama del almirante Nelson.

La Batalla del Nilo, también conocida como la Batalla de la Bahía de Abukir o Batalla de Abukir, fue una de las más importantes batallas navales de la historia de las batallas navales, que enfrentó a la Armada Real Inglesa con la flota francesa del vicealmirante François-Paul Brueys D'Aigalliers. Esta batalla tuvo lugar durante la noche y primeras horas de la mañana de los días 1 de agosto y 2 de agosto de 1798. Las pérdidas francesas fueron muy elevadas (1.700 muertos), incluyendo al vicealmirante, y 3.000 prisioneros. Las pérdidas inglesas fueron en comparación mucho menores (218 muertos).

Aún en pleno auge, pero todavía no como enemigo número uno de Inglaterra, el comandante general Napoleón Bonaparte trataba de amenazar las posiciones inglesas en la India a través de la invasión y conquista de Egipto. La expedición, además de su componente militar, contaba con un nutrido número de científicos, educadores y especialistas técnicos, incluyendo una partida de investigación como resultado de la larga discusión sobre la posibilidad de abrir un canal marítimoentre el Mar Rojo y el Mediterráneo. Tres semanas después del desembarco, una flota inglesa de 14 buques bajo el mando de Horacio Nelson, que se encontraba patrullando el Mediterráneo oriental buscando a la flota francesa, cayó finalmente sobre los barcos que habían prestado apoya la invasión.

Las flotas se encontraron al atardecer del 1 de agosto. La francesa estaba anclada en la Bahía de Aboukir, en aguas poco profundas y cerca de unos bajíos de menos de 8 metros de profundidad. Los bajíos habían sido usados para proteger la parte sur-oeste (a babor) de la flota, mientras que a estribor encaraban el mar abierto. Nelson había conseguido labrarse una gran reputación como marino, y el almirante Brueys había estudiado sus tácticas en las batallas de los Santos y de Copenhage. Como resultado, Brueys mantuvo su línea de combate anclada y unida para evitar que los buques ingleses la cortaran en un ataque nocturno. Brueys esperaba comenzar la batalla a la mañana siguiente y no creyó que los ingleses se arriesgaran a un encuentro nocturno en aguas someras, cosa que sucedió.

Nelson observó que la flota francesa estaba anclada demasiado lejos de la zona somera y ordenó a su línea de combate dividirse en dos, una para atravesar la línea francesa y los bajíos y la otra para cerrar el paso a los franceses y atacarles por los dos lados. Un buque inglés, el HMS Culloden, embarrancó, pero el resto pudo mantenerse a flote, comenzando a atacar a los buques franceses uno a uno. El viento del Norte hacía imposible que los barcos franceses pudieran acudir en socorro de los atacados, al encontrarse en la zona de sotavento, y esto permitió a Nelson atacar con varios barcos al mismo tiempo, adentrándose en la línea enemiga poco a poco.

La batalla estableció la superioridad naval durante el resto de las Guerras Revolucionarias Francesas y fue una importante contribución a la fama del almirante Nelson.

 

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