"¡QUE BUENO QUE SALÍ DE LA BALLENA ESA!”

Por Esteban Fernandez

Los cubanos verdaderamente no somos racistas ni homofóbicos y perfectamente bien podemos compadecernos de los incapacitados, de las personas obesas y de las raquíticas.

Pero lo que sucede es que ante una "hijo de putada" que nos hacen entonces TODO, absolutamente todo, se convierte en un defecto de incalculable transcendencia.

Expliquémonos: Tenemos un buen amigo que conocemos de toda la vida, sabemos que es homosexual, y que es una persona seria, decente y correcta. Todo se lo tapamos, lo respetamos, lo defendemos. No nos gusta ni que la gente lo llame “pájaro".

De pronto el amigo “gay” comete un fallo imperdonable, nos falla, no nos hace el favor que urgentemente necesitamos, nos enteramos que habla mal de nosotros a nuestras espaldas. Pa'qué fue aquello, entonces rápidamente se convierte en "una yegua mala, un pargo, una cherna, tremendo pato y encima de eso chismoso y charlatán".

Somos íntimos amigos de un moreno, lo conocemos desde el colegio, se porta tan bien que alardeamos de que “Jamás nos fijamos en el color de su piel”, a lo más que llegamos es a condescendientemente aceptar que es “de color”. Pero al primer fallito es “Un niche que sí no la hace a la entrada la hace a la salida”.

¡Que buena gente es Panchito, el pobre siendo un muchacho se metió en una zanja, se dio tremenda cortada en la planta del pie con unos vidrios y arrastra una pierna por el resto de su vida! A los primeros 20 dólares que urgentemente le pedimos nos los niega, e ipso facto le decimos a todo el mundo: “¡Ese Panchito no es más que un cojo de mierda!

Si él que nos hace una basura usa espejuelos entonces es un “cegato cuatro ojos”, si es gordo es “un elefante”, si es una rubia blanca es “una flaca desteñida”, si es blanco entonces es un “blanquito sucio”, si es un flaco entonces "es un cabrón fideo".

Había un mulatico iba al Brage Yacht Club a jugar "ping pong" con el grupo, era muy fino, tan fino que a lo más que nos atrevíamos era a pensar que “era muy afeminado”. Al triunfar la revolución se metió a miliciano y recuerdo que en una discusión de política alguien le gritó en su cara: “¡Chico, tú no eres más que un negro, oportunista, comunista y maricón!” Y yo tratando de tirar a coña la bronca dije riéndome: "No, chico, lo que pasa es que ligó DOS PERLÉS"

Yo tenía un amigo que tenía una novia muy gordita y bonita. Decía: “¡Está entradita en carnes, pero ese es el amor de mi vida!”. Ella lo dejó por otro, me lo encontré y pensaba que estaría triste y acongojado, pero me dijo: “¡Mi socio, que bueno que salí de esa BALLENA puta, se sentó encima de mí y por poco me escacha!

Y ustedes no me lo creerán, pero a través de 50 años yo he tenido tremendos lectores, simpatizantes, seguidores, admiradores míos, y a la tercera discrepancia conmigo han pasado a decir: “Ñooo, que manera de hablar y escribir mierda el Estebita ese!

 

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