DIOS LOS CRIA…

Por Fernando J. Milanés, M.D.

El líder cubano (Díaz Canel) afirmó que la victoria de Maduro en las urnas el pasado domingo es un triunfo que él y la Isla caribeña celebran como propio, pese a que es ampliamente cuestionada por los opositores y por la bajísima participación, e ironizó sobre la acusación de perpetrar un “ataque sónico” a funcionarios estadounidenses.

“Yo creo que si los que acusan a Cuba de prácticas, que por supuesto nunca hacemos, de ataques sónicos, que ese día sí había un verdadero sonido en toda la Isla, precisamente por la victoria de Venezuela, la victoria de la revolución bolivariana”.

En su primera visita a un país extranjero, el títere recién nombrado por Raúl y la casta militar, Miguel Diaz-Canel, fue a Venezuela a ofrecer apoyo al aspirante a dictador Nicolás Maduro. Este sujeto, mas podrido que maduro, que recibió un repudio de prácticamente todas las naciones libres de América y Europa cuando trato de hacer ver que su mandato era legítimo después de unas elecciones amañadas, necesitaba este apoyo.

Cuan desesperado hay que estar si se piensa que un representante de Cuba, país arruinado y subyugado por una tiranía Castro/Militar va a darle algún prestigio ante los ojos del mundo. Por otro lado Miguelito, un sujeto criado y entrenado en el castrismo necesita que Venezuela, aunque en bancarrota, le mantenga las migajas petroleras que les envía. Dios los cría y ellos se juntan, pero unidos o aislados no podrán seguir manteniendo un sistema que inexorablemente empobrece al pueblo y enriquece a los lideres.

Solamente alguien como Mimi Whitefield, propagandista de los Castro disfrazada de periodista, se le ocurre escribir un artículo de cómo Diaz-Canel era “un hombre de pueblo”, solamente por la evidencia de que es joven, está siempre en camisa y como la sarna aparece por todos lados.

Mas pena me dio otro artículo que El Herald anuncia como originado en Cuba, enumerando los mejores paladares en La Habana, según la autora independientes, donde se puede gozar de platos exquisitos como “rabo encendido”. Tanto apetito me dio, que ordene por teléfono en uno de las decenas de restaurantes en la zona que me trajeran un “rabo”. Si esa pobre mujer desea le envío uno para ver como compite con el que ella recomienda!

 

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