EL ABORTO, OBRA DEL DEMONIO

Cosme Beccar Varela

Una última recomendación para estos últimos: Dios lo ve todo y juzgará a todos, sin admitir excusas indefendibles.

El nudo del asunto es quién tiene el poder. Macri abrió un "debate" sobre un tema indiscutible, o sea, si se puede matar o no a los niños por nacer. Con ese antecedente se podría abrir un debate sobre la licitud de matar a una persona cualquiera revocando los articulos 79 al 88 de Código Penal.

Macri pretende eximirse de la calificación que merece su perversa iniciativa afirmando que él, personalmente, está contra el aborto. Pero él personalmente le ha dado luz verde" a un debate infame e inadmisible en el que él personalmente sabe que los abortistas prevalecen, no porque tengan razón, obviamente, sino porque tienen todo el poder, político, periodístico, financiero y mundial a su disposición.

El mentiroso compulsivo que funge de Presidente, luego de declararse "personalmente" contra el aborto, permitió que cincuenta de los más altos funcionarios de su gobierno hicieran una demostración de apoyo al mismo, con foto frente al Congreso ("La Nación" 6/6/2018, pag. 10). Y por cierto que son muchos más que los que aparecen en la foto, porque, por ejemplo, no está la Vidal, fraudulenta gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, que es autora de la página "chau tabú" obscena cloacal, lo cual significa que el aborto para ella es parte del programa ya que sería impensable el proyecto de amor libre que propicia la cínica mujer si le hiciera ascos al aborto.

Se dijeron casi mil discursos en una Comisión "ampliada" que debe emitir un dictamen sobre el proyecto de despenalización del aborto pero de los 102 diputados que la integran y que son quienes tienen el poder de aprobar el dictamen recomendando el rechazo o la aprobación del aborto, a los discursos (jamás hubo "debate") de los opositores del nefando crimen, sólo asistían 15 o 20 diputados, casi todos con cara de aburridos.

Para colmo, el "leit motiv" que adoptaron casi todos los que hablaron contra el aborto asesino fue equívoco y confuso: "Queremos las dos vidas" que no significa estrictamente estar en contra del aborto sino en contra del aborto que ponga en riesgo la vida de la madre, como suele suceder en los abortos clandestinos. Sin embargo, la malvada intención de los abortistas es que se permita matar al niño por nacer sin penalidad alguna, es decir, en hospitales y sanatorios, con todos los recursos de la medicina para evitar infecciones y hemorragias. Es decir, que se permita despedazar al niño con instrumentos cortantes en el vientre de la madre, sin peligro para ésta y porque la madre o las abortistas lo exigen. Los asesinos tendrán a su disposición todos los adelantos del arte medicinal inventados para sanar pero usados en estos casos para matar.

Este es el "leit motiv" adoptado por los Obispos, por las "organizaciones pro-vida" y el que se usó en las dos grandes marchas de quienes rechazan el vil proyecto que asistieron a ellas con la intención de oponerse al aborto pero fueron embanderados con el lema de "las dos vidas" que de ninguna manera es sinónimo del lema "contra el aborto" por lo cual las inmensas demostraciones populares quedaron en gran medida neutralizadas políticamente.

Por mi parte, rechazo esa consigna porque en el fondo significa que si un médico opina que la continuación de un embarazo puede poner en riesgo la vida de la madre, dictamen siempre opinable y sujeto a error, está habilitado el asesinato legal del niño. Lo horrible del caso es que este sistema hipócrita está vigente en la argentina desde 1922, fecha en que se aprobó el artículo 86 del Código Penal, el segundo país que lo despenalizó después de la URSS y lo que es peor, fue agravado con una nueva redacción aprobada por la ley 17.567 del "católico" Onganía, en 1968, haciendo el art. 86 más permisivo que el de 1922.

Esto significa que la vida de un niño por nacer queda librada a la opinión de un médico abortista que sin duda está influenciado por su ideología repudiable y autorizará abortos aún en caso de la más ligera duda. Y también de cualquier médico porque las predicciones sobre el peligro para la "salud de la madre" pueden estar equivocadas. En mi propia familia conozco dos casos en los que esas predicciones resultaron falsas y las valiente madres, aún contra ese dictamen, se negaron al aborto. Uno de esos niños que hubo de morir asesinado, es hoy un hombre maduro y perfectamente sano y el otro, la madre tuvo a su hijo aunque en ese caso no vivió mucho tiempo, pero por otras causas.

El partido abortista, en cambio, no oculta sus instintos asesinos y con una ferocidad satánica exige la muerte de los "nasciturus". Las marchas que hicieron fueron siempre mucho menos numerosas que las de lo que se oponen al aborto, pero tuvieron mucha mayor "prensa". ¡Y ni qué decir de la catadura y de la ideología de las participantes, una mayoría de mujeres de cuya castidad sospecho vehementemente, para no decir que sospecho que son partidarias del "amor libre", rentado o no! Además chillan consignas de izquierda, a favor del homosexualismo y contra la "violencia de género"... Esta enigmática fórmula quiere decir que exigen el aumento de las penas por homicidio cuando la víctima es una mujer o un homosexual. Es decir, vea Ud. la asquerosa contradicción: ¡la vida de un niño por nacer, inocente e indefenso, vale menos para esas arpías que la de una mujer crecida o de un homosexual!

Ahora todo está preparado para que el próximo 13 de Junio la Cámara de Diputados apruebe el aborto, suprimiendo las penas del art. 86 del Código Penal o ampliando las excusas para cometerlo hasta hacerlo libre o poco menos. Se da por descontado que el dictamen de la "Comisión ampliada", que preside el macrista Libedinsky, será favorable al engendro legislativo. Para ese día están convocadas dos marchas, una de las arpías abortistas con pañuelos verdes, y la otra, la de los buenos. Lo malo del caso es que las arpías y sus "parejas" y socios ideológicos, son matones dispuestos a romper cabezas y cosas mientras que los buenos no pueden ni siquiera defenderse porque corren el peligro de romper algunas cabezas de los matones y los que es peor, de las arpías, en cuyo caso serán execrados y acusados de "violencia de género" y no encontrarán un sólo Juez que diga que actuaron en defensa propia.

Consecuentemente, la marcha de los buenos sólo tiene una posibilidad de realizarse es que es sea inmensamente superior a la de las mujeres asesinas de tal manera que sus matones deban romper demasiadas cabezas para dispersarla o reconocer su inferioridad numérica y que la prensa no pueda mentir hasta el punto de fingir que las arpías fueron mayoría. Ya lo hizo el macrismo y la prensa cuando la marcha de la Avda. Libertador que fue de 500.000 personas pero el gobierno dijo que habían sido "unas 4.000 o 5.000". "La Nación" escribió farisaicamente que hubo "miles de asistentes" -sin arriesgar una cifra concreta- y agregó que "según estimaron los organizadores, al menos 50.000 personas participaron de toda la marcha" ("La Nación", 26/3/2018, pag. 24), como si ese número fuera una “confesión” de parte a la cual se le debe descontar la exageración propia del interesado (ver nro. 1545 de "La botella al mar".

¿Hay posibilidades de que la marcha de los buenos tenga esa superioridad como para evitar tales patrañas? Faltando 6 días para el evento, no veo propaganda episcopal, ni de los grupos "pro-vida" (como se autodenominan por traición de sus dirigente), ni advertencia pública a los buenos para que hagan el mayor esfuerzo con el fin de convertir la marcha en una marea humana. Luego, me temo que, una vez más, los buenos serán traicionados por sus "dirigentes" y en su consuetudinaria ingenuidad culpable, no querrán pensar para prever lo que preparan las fuerzas infernales para legalizar el asesinato de niñitos por nacer.

Una última recomendación para estos últimos: Dios lo ve todo y juzgará a todos, sin admitir excusas indefendibles.

 

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