LINDBERGH, SÓLO FRENTE AL ATLÁNTICO

(20 de mayo de 1927)

Teresa Amiguet

Nueva York, París y, en medio, el Atlántico. Ocho años después de que un filántropo ofreciese 25.000 dólares a quien consiguiera cubrir este vuelo trasatlántico sin escalas, un joven piloto decide acometer la hazaña en solitario. Se convierte en un héroe al volar en tan solo 33 horas y media.

Charles Lindbergh era un joven intrépido y valiente con un sueño: volar. Por ello a los 20 años decide abandonar sus estudios de ingeniería mecánica y se inscribe en el programa de entrenamiento de una escuela de vuelo y mecánica. Ese mismo año, el 1 de abril de 1922, realiza su primer vuelo como pasajero en un biplano y completamente seducido por la aviación, compra su propio avión poco después. Dos años después empieza a entrenar en el cuerpo aéreo de los Estados Unidos donde consigue el primer puesto de su promoción. Obtenida la titulación empieza a trabajar como piloto civil en la línea de correo postal de San Luis. En 1927, Charles toma una decisión que cambiará su vida para siempre. Ocho años antes el filántropo francés Raymond B. Orteig había ofrecido una cuantiosa suma, 25.000 dólares al piloto que lograse acometer una hazaña aeronáutica entonces inconcebible, cruzar el Atlántico sin escalas en solitario. Punto de partida, Nueva York, destino, París. El joven piloto, sin arredrarse ante la complejidad de la travesía decide optar al premio.

Su avión será el Spirit of St Louis llamado así en honor de los industriales luisianos que le permiten abordar el proyecto financiando el vuelo trasatlántico. Se trata de un monomotor modelo Ryan NYP, fabricado en San Diego, California. Es un avión con alas de implantación alta y estructura de madera. Su fuselaje lo integran tubos de acero y su revestimiento exterior es de tela. El propio Lindbergh colabora en el proyecto, a él se debe la decisión de incluir un solo motor, así como el sacrificio de la visibilidad frontal en pro de la ubicación del depósito del combustible lo que le obligaría al uso de un periscopio. El diseño del aparato obedecía a un único objetivo, ofrecer la mínima resistencia al aire, para lo cual su peso debía de ser lo más bajo posible. En pro de ello se sacrificaron el aparato de radio y el indicador del nivel de combustible así como el asiento del piloto que se redujo a una ligera silla de mimbre.

El aviador loco, El Colón solitario del aire, modos en que se referían a él los medios de comunicación de la época estaba listo para despegar.

El viernes 20 de mayo de 1927, Lindbergh parte desde el aeropuerto neoyorquino de Garden City decidido a triunfar, son las 7 horas 25 minutos. El Spirit pesa dos toneladas en total, el depósito supone la parte más relevante de las mismas, cargado con 2.000 litros de gasolina, suficientes según el criterio del piloto para volar 7.000 kilómetros. Lindbergh ha limitado al mínimo su equipaje, como o bjetos de precisión sólo lleva compases magnéticos e indicadores de estabilidad y velocidad. Respondiendo a la prensa afirma que sencillamente navegaría por medio del compás y trataría de volar siempre en línea recta, siguiendo un arco de semicírculo máximo. Su despensa es parca: cinco bocadillos, cinco litros de agua, chocolate caliente, café y pastillas nutritivas con ello pretende subsistir durante toda la travesía venciendo al sueño y el cansancio.

33 horas y 32 minutos más tarde, el 21 de mayo, Lindbergh aterriza en el aeropuerto de Le Bourget, a pocos kilómetros de París. Sus primeras palabras fueron: ‘Bueno, lo conseguí’.

América tenía un nuevo héroe. Volvió a Whashington y como tal fue escoltado por un buque militar y recibido por el presidente Coolidge y una multitud exultante.

El resto ya es historia. Lindbergh pasó a engrosar el olimpo de los ídolos estadounidenses, convertido en una leyenda de la aviación.

http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20120521/54294827091/lindbergh-solo-frente-al-atlantico.html

 

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