LA TERCERA CUCHARA

Por Esteban Fernández

Durante los últimos días nada me molesta mas que a cada rato escucho en algunos noticieros a ignorantes comentaristas diciendo que: “Por primera vez durante los últimos 60 años Cuba tiene a un presidente que no es de la familia Castro”.

Que no me incomoden ¿serán cretinos, anormales o hijos de la guayaba? En primer lugar, allí siguen mandando los Castro: el chicle masticado Raúl y el tuerto de su hijo.

Lo primero que dijo con justificado miedo Miguel Díaz Canel fue: “Aquí las decisiones grandes las hará Raúl”. Y mejor que no solamente diga eso, sino que verdaderamente se lo crea.

Porque si comete el grave error de creérselo va a parar al mismo saco de los que "se les subió a las cabezas" que la prensa extranjera los llamara, les hicieran preguntas indiscretas como si de verdad ellos tuvieran mando en Cuba.

En esa bobera cayeron tras tragarse el millo de que “ellos eran alguien allí” Carlos Aldana, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque, Roberto Robaina, y los bajaron de esa nube a la velocidad de un cohete.

En segundo lugar, la gente (extranjeros e increíblemente cubanos) son tan ignorantes de nuestra historia que no sabe que este es el tercer “fantasmagórico presidente” que ponen ahí de dedo.

A los dos primeros los cubanos brillantemente les llamaron “Chucharitas” en una alusión directa a que allí ni pinchaban ni cortaban.

El primero fue Manuel Urrutia Lleó. El "verdadero poder detrás del trono era uno solo" y lo nombró “presidente” por dos razones: una, porque se portó muy bien con él durante el juicio del Moncada.

Dos, porque querían dar la apariencia de civilidad. Hasta nombraron un “Consejo de Ministros” ficticio.

Y tres, porque Fidel Castro se equivocó pensando que Manuel Urrutia era un ser anodino que le sería muy fácil controlarlo.

Se equivocó y Urrutia no solamente le salió “respondón” sino que hizo alardes de ser anticomunista e intentó ser levemente independiente.

Ahí mismo el dictador le da un golpe de estado, y no solamente sale Urrutia como bola por tronera a meterse en una embajada sino que corrió seriamente el riesgo de ser fusilado.

El tirano aprendió la lección y nombró como segunda “cuchara” a un comunista consumado, dúctil, y cachanchán llamado Osvaldo Dorticós Torrado. El cual después de varios años de mantener una posición “cucharil” inmaculada lo destituye sin explicación alguna, y este despechado se suicida.

Así es que no me molesten más con eso de que allí hay verdaderos generales, ministros, comisionados municipales, miembros del poder popular con mando. Eso es tremendo paquete. Son simplemente peones de la finca de la familia Castro.

Díaz Canel no controla al Ministerio del Interior, ni a las Fuerzas Armadas, ni a ninguno de los tres ejércitos, ni a la inteligencia ni la contrainteligencia.

Miguel Díaz Canel es simplemente un peón, un papagayo, una figura decorativa y totalmente desechable.

El mando verdadero en Cuba está en las manos de Alejandro Castro Espín. Como segundo tiene a Senencito Casas Regueiro y para de contar.

 

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