NO HAY ESCAPE AL DOLOR

Por Angélica Mora Beals

"Las nubes del destierro tienen un doble sabor amargo".

Julio César Gálvez

No bien aterricé, luego de tres meses en Chile, me golpeó la noticia de la muerte del colega cubano Julio César Gálvez y recordé su frase: "Las nubes del destierro tienen un doble sabor amargo".
Yo no he sufrido -como él - las penurias del exilio y gozo del privilegio de poder ir a mi país, sin que nadie me lo impida, cuando lo desee y por el tiempo que así lo quiera.

En estos meses traté de olvidar el espanto de Venezuela y la miseria de Cuba con el abuso de la Cúpula gobernante de Raúl Castro, quien dice se apartará de la presidencia, pero que seguirá gobernando desde las sombras, porque los dictadores de su clase no sueltan la mano "más nunca" del poder, que les llegó regalado.

Me refugié en el amor de los míos. Mi familia, mis amigos.
Me iba a la cordillera y estaba semanas perdida en el infinito de los contrafuertes, que han estado siempre y lo seguirán estando, con increíbles estrellas que aseguran fueron colocadas por un Creador, imposible de comprender.

Iba a las caletas pesqueras, reconstruidas luego del terremoto que asoló Chile en febrero de 2010.

Vi a mi Chile contento, con esperanzas, luego de haber escapado nuevamente del comunismo en las pasadas elecciones presidenciales, con un electorado que escogió sabiamente, alejándose del espectro de terror, abierto como una herida en Venezuela, y latiendo peligrosamente en Cuba, luego de seis décadas.

Me traje en la retina la visión de mi pueblo, que deberá seguir luchando contra la injerencia extranjera y contra la hoja de ruta que La Habana le tiene asignada desde hace tiempo.

Estoy de regreso y me golpeó la noticia del fallecimiento de Julio César Gálvez, un cubano, conocido y querido. Como ven, el dolor no tiene escapatoria.

 

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