NI CON TRUMP NI CONTRA TRUMP

Por Esteban Fernandez

Esta no es una defensa ni un ataque al Presidente, simplemente es un ruego a mis hermanos anticastristas.

Contra, como si los cubanos no estuviéramos suficientemente divididos ahora muchos quieren que nos dividamos aún más en pro Trump y anti Trump. Y a no me da la gana de caer en esa bobería. Para mi no es el Papa Donald ni es Lúcifer.

Fidel Castro Ruz nos dividió hasta la médula, nos convirtió en acérrimos enemigos, inculcó el odio entre los que nos creíamos hermanos y amigos todos.

Y en la actualidad tal parece que los cubanos no aprendimos la lección y estamos haciendo alardes de ser Trumpistas y anti Trumpistas.

Y, repito, yo no caigo en esa trampa tendida por nosotros mismos. Por todos los medios trato de ser realista y ver los errores y logros del señor Donald Trump. De mí no esperen ni una chicharronería ni un ataque despiadado hacia Trump.

Algunos me lo quieren vender como un dictador, como un tirano, como un estúpido y yo respondo sin caer en discusiones ni guataquear al presidente: si fuera un tirano ya todos sus críticos estuvieran presos y hubiera cerrado CNN, MSNBC y el New York Times. Y si fuera estúpido no fuera multimillonario y presidente de la primera potencia del mundo.

Y cuando alguien trata de convertirlo en un dios le respondo: “¡Cuidado, mucho cuidado, que muchos cubanos cometieron el error de endiosar a un tipo y mira lo que nos pasó!

De eso nada, mis estimados amigos, ni Donald Trump es un monstruo como quieren pintármelo, ni es el santo varón como otro me lo quieren presentar.

Sinceramente siempre me da la sensación de que los cubanos somos exagerados y llevamos las cosas a extremos inauditos. Somos "mas papistas que el Papa".

Lo único que yo sugiero es lo siguiente: si usted es anticastrista y anticomunista NO COMETA EL ERROR DE PELEARSE CON OTRO PATRIOTA CUBANO por el simple hecho de que defienda o deteste a Donald Trump.

Hablemos, cambiemos opiniones sobre este personaje, hagamos críticas constructivas y defensas justificadas, sin alterarnos ni enemistarnos, y acto seguido démonos un abrazo y sigamos poniendo nuestros granitos de arena a favor de la causa de la libertad de Cuba.

Estemos claros en que Trump no es un Jesucristo ni es un Calígula. Y dentro de tres o siete años recoge sus matules, abandona la Casa Blanca y se va a disfrutar sus millones y a vivir mejor que Carmelina. Y mientras tanto nosotros nos quedamos peleados y Alejandro Castro Espín (y su “presidente cuchara” que ni pincha ni corta Miguel Díaz Canel) usufructuando el poder en Cuba por 20 años más.

Y por si esto fuera poco, nos pasamos el mes pasado discutiendo sobre la joven Emma González llamándola sus detractores “tortillera” y sus alabarderos “una nueva Juana de Arcos”. Cuando lo cierto es que no es mas que una tonta útil sin la menor importancia, disfrutando de sus 15 minutos de fama.

Esto es una llamada a la concordia y a la fraternidad entre los verdaderos enemigos del régimen castristas, no perdamos el tiempo fajándonos entre nosotros, el enemigo es uno solo y Dios sólo hay uno.

 

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