ANTILLA: ASÍ SE DESTRUYE UN PUEBLO

Eliecer Palma Pupo

Antilla, el municipio más pequeño de Holguín, fue décadas atrás un pueblo próspero. Hoy, sin embargo, exhibe una miseria que lastima a casi todos sus pobladores.

"Sufro cuando veo a mi pueblo hundido en la pobreza", afirma Norma, una defensora de los derechos humanos. "Mis padres me contaban que antes de 1959 teníamos varias salidas de trenes, puerto y un molino de trigo, entre otras cosas. Ahora tenemos solo una salida de tren, hasta Holguín y Las Tunas, pero la mayoría de las veces lo anulan por falta de máquinas o combustible".

Para Lázaro Fuentes resulta inconcebible que en un pueblo costero que tenía gran producción pesquera, hoy sea tan difícil acceder al pescado.

"Para comer pescado, tenemos que pagar una libra a entre 20 y 35 pesos (moneda nacional, CUP), según la especie que sea", se queja. "El más barato cuesta 15 pesos (CUP). Pero lo peor es que tienes que comprarlo de forma ilegal, a riesgo de ser multado. Los precios de la carne de cerdo tampoco son mejores, se han mantenido durante varios años entre 25 y 27 pesos (CUP)".

Otra preocupación de los antillanos es el deterioro de las instalaciones de la localidad, situación que solo recibe indolencia por parte de los dirigentes.

"El cine Lenin lleva más de cinco años cerrado y parece no tocarle todavía una reparación", comenta Javier Espinosa. "Igual pasa con el muelle, donde atracaban barcos con el combustible de gran parte de la región oriental".

Los medios de transporte, como señalaba Norma, son motivo de desvelos entre los pobladores.

http://www.diariodecuba.com/cuba/1523360156_38566.html

 

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