LA FALTA TOTAL DE ESCRÚPULOS

Por Esteban Fernández

Yo soy, quizás, el único cubano que considera que Fidel Castro hubiera llegado al poder DE TODAS MANERAS en Cuba. Lo único que lo hubiera detenido hubiera sido la muerte. No es necesario que me digan que “estoy equivocado” porque más de cien personas lo han hecho con anterioridad, sin convencerme.

Desde que tuvo uso de razón ese fue su solitario interés en la vida: Adueñarse y destruir el país que lo vio nacer.

Mi pregunta es ¿Quién lo iba a detener? El que más cerca tuvo la oportunidad de hacerlo fue Fulgencio Batista, tras el alevoso ataque al Moncada, y no lo hizo.

Con anterioridad, fue José Pardo Llada quien al Fidel Castro exponerle sus intenciones de llevar a los miles de manifestantes en el entierro de Eddy Chibás hacia el Palacio Presidencial y derrocar el gobierno de Carlos Prío se negó rotundamente. Ese mismo día ya Fidel Castro se hubiera cogido a Cuba.

Por lo demás, Fidel Castro -a pesar de ser un cochino, desorganizado y cobarde- estaba fuera de serie en Cuba y estaba destinado a jodernos la existencia a millones de sus compatriotas.

¿En que baso mi opinión? ¿En su carisma? ¿En su valentía personal? ¿En sus dotes de líder y en su elocuencia? No, habían cientos de hombres mucho mas carismáticos y dotados que él.

No pudo lograr un escaño en la Cámara de Representantes, y en la Universidad no estuvo ni cerca de poder presidir la FEU.

En la Ortodoxia Eduardo R. Chibás (que era otro que le tenía bien cortas las riendas) no confiaba absolutamente en él y lo despreciaba.

Entonces repito: Ante todas estas ineptitudes de su parte ¿Por qué yo creo que este tipejo llegaría a dominar nuestro país de todas todas?

Muy sencillo: Porque en nuestra nación, en toda nuestra historia, ÉL ERA EL ÚNICO HOMBRE CON LA FALTA TOTAL DE ESCRÚPULOS. Y eso es algo que no se da jamás. Es uno en miles de millones. Es más, en la historia mundial no se conocen muchos casos de hombres desprovistos totalmente de remilgos.

Falta total de reparos, sin conciencia, quiere decir que un engendro del mal -por ejemplo- sería capaz de mandar a matar a un nieto de 15 años de nacido si este se interpusiera en sus planes.

¿Quién sería capaz de asesinar a un buen amigo, a su mejor soldado, a quien no le había hecho mal alguno y sólo le había servido fervientemente jugándose la vida en tierras lejanas? Bueno, eso se lo hizo a Arnaldo Ochoa para echarle la culpa del tráfico de drogas (cosa auspiciada por él mismo) y para eliminar a un supuesto e imaginario competidor en un futuro incierto.

¿Quién hubiera destituido y enviado al “plan pijama” a un hijo como hizo con Fidelito sin que este le hubiera sido infiel en nada? Y no fue porque haya sido un inepto porque inepto es todo el mundo dentro de la maquinaria gobernante en Cuba.

El hombre más malo que usted haya conocido en su vida llora ante la muerte de un ser querido. Cuando yo considero que estoy logrando endurecer mi corazón se me muere mi perro Winston y lloro. Mientras tanto, Fidel Castro se defecó en la muerte de Lina y mucho más en la de Ángel.

Averigüen ustedes: ¿Qué hizo Fidel Castro después de su hipócrita discurso ante la desaparición de Camilo Cienfuegos? ¿Cuánto ayudó al Che Guevara en Bolivia? ¿Qué dijo en Venezuela, al principio, cuando la hélice de un avión destrozó el cuerpo del comandante Paco Cabrera? Dijo más o menos las tres veces: “Eso les pasó por comemierdas”.

Claro que en Cuba había gente mala pero un cien por ciento de la población -todo el mundo- tenía determinados prejuicios. Y este hijo de perro no los tenía.

Fidel Castro era -desde que tuvo uso de razón- un dragón de cien cabezas en un país donde predominaban las personas buenas, decentes, trabajadoras, religiosas. Por lo tanto, estaba destinado a esclavizarnos.

Y logró que los malos fueran más malos, pero sin conseguir a nadie que fuera totalmente falto de escrúpulos como él.

Y mi gran preocupación actual es que en el futuro inmediato Alejandro Castro Espín, sea el único que tiene todas las características de poder emular a su tío. No por gusto, el monstruo le dio "el visto bueno" antes de morir. Dios nos coja confesados.

 

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