EN LO UNICO EN QUE COINCIDIMOS

Por Esteban Fernández

La pregunta que más me hacen -unas veces de buena y otras de mala fe- es: “Chico, ¿no hay nada en que tú estés de acuerdo con la tiranía castrista?” Hasta un poco irritado respondo: ¡No, en nada, absolutamente en nada!” Prácticamente los mando para el carajo.

Sin embargo, eso no es verdad porque hay algo en que concuerdo con la Seguridad del Estado de Cuba y es en QUIÉNES SON Y QUIÉNES NO SON LOS VERDADEROS ENEMIGOS DEL RÉGIMEN. Ellos saben -y yo también- quienes no claudican ni claudicarán jamás, y quienes están tramitados.

Ellos -al igual que yo- saben perfectamente quienes son los enemigos jurados del castrismo, quienes a pesar de ser casi todos viejos y llenos de achaques serían capaces de producir un hecho que dañe profundamente los cimientos de la tiranía.

Busquen mi escrito titulado “Mis Héroes” y esa es exactamente -y 100 o 200 mas que hubieran hecho interminable y tedioso mi artículo- la misma lista de ENEMIGOS DEL ESTADO que ellos poseen y se saben de memoria sus nombres.

Usted ve que -por poner un ejemplo entre varias docenas- que Guillermo Fariñas entra y sale de Cuba como “Pedro por su casa”. Entonces para mi queda clarísimo que no es considerado por los cuerpos represivos como un enemigo a sangre y fuego de la dictadura. Y en eso coincido plenamente con la contrainteligencia y con el G2.

¿Alguien puede ser tan inocente de creer que al ministro del interior de Cuba le preocupa en lo absoluto Yoani Sánchez y su 14 y Medio? Todos los altos oficiales del ministerio están claros en que Yoani “no es nada del otro mundo”.

Mientras tanto, si desaparecen y nadie sabe dónde están metidos: Guillermo Novo, Pedro Remon, Luis Posada Carriles, Virgilio Paz, Luis Crespo, Henry Agüero, Aldo Rosado, Horacio Minguillón, Alfonso Carol, José Dionisio Suarez, y 100 patriotas más, la preocupación de los aparatos de inteligencia y contrainteligencia de la tiranía es vigueta. Hasta al último fidelista del planeta lo ponen a desesperadamente averiguar dónde está esa gente. Hasta a Raúl le entra descomposición de estómago.

Y que nadie me salga con el cuento de que algunos están ocambos, porque en una situación de peligro yo prefiero a mi lado a cualquiera de ellos que a mil disidentes pacíficos.

Un viejo patriota de 90 años sentado en un sillón de ruedas, con una ametralladora en sus manos le puede hacer mas estragos al castrismo que 100 jóvenes levantadores de pesas adoctrinados chusmas formando barullo en Miami.

Es decir, contestando la pregunta: Coincido con ellos en saber quienes son los cojonudos, los peligrosos, los que hasta en la distancia les temen y no los pierden de vista, porque saben que en determinado momento les pueden hacer un hueco de envergadura, y quienes son los que toleran, regañan, y los despiden y reciben burlones en el aeropuerto José Martí de Rancho Boyeros.

 

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