LA BATALLA DEL ÁLAMO

(23 de febrero a 6 de marzo de 1836)

José Manuel Breval

Una de las películas que más me llamó la atención de pequeño fue la que narraba la historia de El Álamo, protagonizada por John Wayne y Richard Widmarck. Aquella historia es una de las más conmovedoras de la historia de México. Aunque los texanos no ganaron precisamente la Batalla del Álamo les encendió su espíritu para continuar la lucha con más brega para ganar definitivamente la guerra.

La Batalla del Álamo tuvo lugar entre el 23 de febrero y el 6 de marzo de 1836 y se convirtió en el episodio central de la Revolución de Texas. Después de esta batalla de trece días, las tropas mexicanas del Presidente General Antonio López de Santa Anna comenzaron un ataque contra San Antonio de Bexar, la actual San Antonio en Texas.

La Batalla del Álamo enfrentó al ejército de México contra un grupo de rebeldes texanos, en su mayoría colonos estadounidenses. Más de cuatro mil hombres de Santa Ana se plantaron frente al Fuerte del Álamo, el último bastión de los rebeldes, que apenas llegaban a 187. El Álamo no era ni mucho menos una fortaleza preparada para resistir un asedio.

Se cree que todos los rebeldes del Álamo murieron en el asedio, pero Santa Anna llegó a perder hasta unos 900 hombres durante los días que duró la contienda. Sin embargo el peor resultado para Santa Ana fue precisamente el aguante que los rebeldes texanos tuvieron en el Álamo, que fomentó el espíritu de lucha de los texanos. Pocos días después, el 14 de marzo de 1836, Texas se independizó de México y un mes más tarde, Santa Ana sería apresado.

Tras la batalla del Álamo, el 21 de abril las tropas mexicanas estaban acampadas cerca del río San Jacinto. Confiado Santa Ana de su superioridad no dispuso de hombres de vigilancia, por lo que se vieron sorprendidos por los hombres de Sam Houston, rebelde texano que tras el Álamo había conseguido reclutar hasta 800 texanos para luchar contra el ejército mexicano.

Aquella Batalla de San Jacinto supuso la captura del general Santa Anna, quien se vió forzado a firmar el Tratado de Velasco, que suponía la retirada de las tropas mexicanas y la independencia de Texas.

Todos pusieron en aquel momento la vista en el Fuerte del Álamo, que se convirtió en el verdadero bastión en el que se apoyó el espíritu de lucha de los texanos. Desde entonces el Álamo forma parte de los grandes mitos y episodios de la historia de México.

 

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