SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

(11 de febrero de 2018)

“Si quieres puedes limpiarme”

Padre Joaquín Rodríguez

Queridos hermanos:

La frase lema de este domingo, escogida del evangelio del día, representa un punto de llegada más que uno de partida como podríamos concluir al contemplar la escena que nos relata san Marcos (Marcos 1, 40-45), mostrándonos el encuentro de Jesús con el leproso. Encuentro donde prevalece la humildad y la ausencia de prejuicios, inclusive aquellos que limitarían a Jesús debido a la costumbre y a las prescripciones relativas a la “pureza” y en especial al trato dado a los leprosos; comprensible en las condiciones de indefensión sanitaria de la época, pero trato duro y excluyente de todos modos, trato que hoy llamaríamos cruel.

La lectura del Levítico (13, 1-2.44-46) muestra la terrible condición de los leprosos en la antigüedad. Jesús con su poder rompe la barrera de la marginación, toca al leproso y lo limpia. En el comienzo del Evangelio según san Marcos se nos describe la salvación con una serie de curaciones que manifiestan diferentes aspectos del encuentro salvador con Cristo: “liberación del demonio”, “de la debilidad (fiebre)”, “de la marginación (lepra)” y “del pecado (paralítico)”. -En el cristianismo no hay oposición entre lo material y lo espiritual como entre lo malo y lo bueno: todo es susceptible de ser utilizado para gloria de Dios. Jesús dio ejemplo de amplitud de espíritu y Pablo lo imitó (I Corintios 10, 31-11, 1), enseñando a hacer lo mismo que el Maestro. – Ojalá todos podamos asumir la actitud humilde del Apóstol (“humildad es verdad”) y podamos presentarnos como ejemplos a imitar por aquellos que, por mediación nuestra, son llamados a Cristo y a su salvación.

Este es el último “domingo ordinario” antes de la Cuaresma. El próximo miércoles (14 de febrero) celebraremos el comienzo penitencial de ese Tiempo de Gracia con el que “inauguramos” el tiempo Pascual, tiempo que comienza con la imposición de la ceniza en el día que lleva ese nombre: “MIERCOLES DE CENIZA”. El mensaje de este sexto domingo ordinario viene como anillo al dedo para predisponernos en espíritu penitencial, con humildad y agradecimiento, “como el leproso”, a acoger a Cristo y la salvación que por El nos llega con la “Celebración anual de los misterios que nos dieran nueva Vida”, y nos la dieran en abundancia.

 

COMENTARIOS


Comentario
*El Administrador de la Nueva Nacion se reseva el derecho de no aprobar comentarios inapropiados.
 
Missing Image