EL MÁRTIR DE LOS OJOS CLAROS

Por Angélica Mora Beals

Aseguran que la muerte del piloto venezolano Óscar Pérez no ha sido en vano y hay muchos que piensan que su lucha dejó un chispa encendida en el alma venezolana, que encenderá finalmente la llama de la rebelión.

Los venezolanos, dentro y fuera del territorio nacional han incorporado para sí, el legado del asesinado militar, quien se rebeló contra el régimen del dictador Nicolás Maduro y perdió la vida en una masacre militar el 15 de enero en las afueras de Caracas.

Una fuerza militar-policial del régimen compuesta por 600 hombres fue la encargada de asesinar a los rebeldes que eran aproximadamente unas 7 personas. “Una bala en la frente evidenció el ajusticiamiento de todos ellos".

Pérez se rindió para proteger su grupo, pero fue ajusticiado. Era un hombre rendido, gritando que quería entregarse, pero se le ejecutó de todas maneras.

"En las leyes de la guerra -dice el analista Carlos Ramírez López- se castiga con dureza el maltratar al rendido, sobre todo a quien se entrega sin condiciones".

Es lo que se plasma en el Convenio de La Haya, en las Convenciones de Ginebra, específicamente en la tercera de ellas, en la que se establece que los prisioneros de guerra no deben ser maltratados ni ser objeto de abusos, por lo que si los hechos ocurridos en relación con Oscar Pérez se considerasen inscritos en una guerra, tampoco debió terminar para él, ya rendido, con una bala en la frente.

Afirma Margarita Caldera: "Creo que aún no tienen idea Maduro y secuaces la repercusión que la muerte de Oscar Pérez y el resto de personas asesinadas el 15 de este mes, tiene en lo que pudiera suceder en Venezuela en lo adelante.

Porque si bien es cierto que hubo dudas en cuanto a la verdadera intención de Pérez y quienes lo acompañaron desde que saltaran a la vida pública nacional el año pasado, todas y cada una de esas dudas desaparecieron una vez se conoció el cruel final que tuvieron a manos de que quienes fueron mandados a ejecutarlos sin piedad".

"Aquí se habla de Oscar Pérez en las mejores urbanizaciones "del Este", pero también en aquellas ubicadas en cada uno de los puntos cardinales restantes. El espíritu de su lucha inundó Venezuela y sembró una semilla que no ha necesitado más que los once días que han transcurrido desde su ejecución, para germinar y dar sus frutos. Ahora sí puedo decir que, pese al talante de asesinos que se ha manifestado abiertamente desde el régimen, aquí se acabó, se extinguió, el miedo. El venezolano ya sabe a quien enfrenta y de qué es capaz. Pero también conoce el alcance, el tamaño de su sed de libertad y justicia".

"No creo que sea romanticismo, ni tampoco excesiva confianza en nuestras posibilidades y su alcance. Yo hoy no tengo duda alguna: Vamos a salir de esto. Aquí hay una fuerza inmensa que dentro de poco se hará incontrolable, y la misma radica en la gran mayoría de un pueblo harto de la barbarie e irrespetos a los que nos está sometiendo Nicolas Maduro, decidirá poner fecha al punto final".

"Invoco a Dios todos los días y pido su ayuda para salir airosos de este trance. Y aunque deploro la muerte injusta de esos siete venezolanos a los que un tiro de gracia robó el presente y el futuro, les agradezco por haber avivado la llama y ganas de la lucha".

"Si hay algo que está presente en la mente de quienes aquí dentro estamos es, cada mensaje sencillo, sin pretensiones semánticas, y la mirada transparente y azul, de un Oscar Pérez que cuidó muy bien el legado que dejaría escrito en la historia contemporánea de una Venezuela asaltada y secuestrada por unos forajidos sin escrúpulos ni vergüenza".

"Lo que viene es fuerte. Pero más fuerte que eso es el deseo de salir del desastre en el que nos hundieron.

Aquí será cobrada cada muerte injusta e innecesaria. Así también habrán de pagar el crimen cometido con este país".

Julia Díaz siente aflicción por no haber reconocido el llamado de Pérez en su momento pero está dispuesta a integrarse a las manifestaciones generales del pueblo, para "sacar de una vez por todas a las alimañas que nos mal gobiernan en el país".

El exilio venezolano, activo en Santiago de Chile, está organizando protestas contra el gobierno de Maduro. Entre otras, muchas de las denuncias se centran en el enorme grupo de hijos y parientes de los jerarcas del régimen, usufructuando del poder, estudiando o viviendo en Europa y Estados Unidos.

Ana María Boulton, expresa desde la capital venezolana, que hay descontento en las filas de las fuerzas armadas y ya nadie cree -entre los militares y menos el pueblo- sus mentiras "ellos son unos sinvergüenzas que manejan las mentiras a diestra y siniestra y ojalá pronto veamos los resultados de decencia y cumplimiento de la ley".

Lucio Herrera Gubaira tambien desde Caracas señala:

"Reconozco que muchas veces me he equivocado. Que somos millones los que en los momentos sombríos hemos sido llevados a creer en demasía en una posibilidad. Pero es que al final siempre ha estado allí, insinuante, retadora, seductora, la percepción interna de que el momento se acerca".

"Creo en las fuerzas liberadoras del pueblo venezolano. Pienso aún que la gente se rebelará ante esta realidad que humilla, y lo hará no solo contra la opresión, sino contra la degradación que significa vivir de las limosnas de un estado corrompido que sospecha y persigue a quien trabaja, prospera y genera riqueza".

Como se aprecia, el piloto de los ojos claro perdió su vida, pero su muerte por la causa de la libertad de los venezolanos se ha incorporado a la leyenda, que hoy late eterna entre el pueblo, por el que se entregó con fervor para su liberación.

 

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