CARTA ABIERTA A DOS SANGUIJUELAS

Por Hugo J. Byrne

Señores demagogos, deshonestos y cobardes: desde hace mucho tiempo sigo muy de cerca las “carreras” políticas de ambos. No es que me divierta estudiar adefesios. Les aseguro que tengo muchas otras actividades más edificantes y agradables en que emplear mi tiempo. Sin embargo, para todo ser humano en tránsito por esta vida es imprescindible saber quiénes son aquellos que obtienen un modus vivendi vitalicio exclusivamente del erario público, aunque sean legítimamente electos por los votantes de su estado o distrito.

Ustedes, “Chuck y “Bernie”, junto a otros legisladores de la misma calaña, afectan negativamente las vidas de la ciudadanía de Estados Unidos en general, mucho más allá de los límites de los estados que representan. Ustedes son el ejemplo vivo del por qué de la necesidad perentoria de establecer “límites de tiempo” en la “carrera” de los legisladores.

Hago énfasis en la palabra “carrera”, porque es usada extensamente en la información biográfica que brinda la red definiendo la ocupación de usted, Senador Charles Schumer por New York, desde que se graduara como abogado en Harvard hasta nuestros días. Otro tanto puede decirse del inefable “Bernie” Sanders, Senador vitalicio por Vermont y más que posible, quizás probable próximo presidente de Estados Unidos.

Si alguien pone en duda lo que afirmo en el párrafo anterior debe considerar este simple pero muy alarmante elemento de juicio: entre los estudiantes universitarios con edad electoral, Sanders obtuvo dos veces más votos en las primarias de 2016 que los votos combinados de los candidatos Clinton y Donald Trump.

Senador Schumer, usted es muy educado y listo, lo que nadie niega. Cursó su primera enseñanza en las escuelas públicas de Brooklyn, donde obtuvo un resultado perfecto de 1600 en el SAT y se graduó con honores, pronunciando el discurso de “commencement” al fin del año escolar del James Madison High School. De allí fue a Harvard College, donde empezó su “carrera” política, haciendo campaña por el candidato izquierdista Eugene McCarthy en 1968.

Después de terminar su grado de “Bachelor”, usted fue a la Escuela de Leyes de Harvard, donde obtuvo su Doctorado en Leyes con honores, en 1974. Pasó sin el menor problema el “Bar” del estado de New York en 1975.

Sin embargo, usted nunca practicó su profesión. Una “carrera” política era potencialmente mejor remunerada y más fácil. Como abogado habría tenido que trabajar muy duro y desde abajo, situación totalmente antitética a su condición de élite: trabajar duro y ganarse el pan de veras queda para los menos dotados. ¿Nez pa Mr. Schumer?

En 1974 usted fue electo a la Asamblea del Estado de New York para llenar el curul vacado por su mentor político, Steve Solarz y sirvió tres términos consecutivos. En 1980 fue usted electo al Congreso de Estados Unidos y reelecto otras ocho veces.

In 1998 usted fue electo Senador por New York, derrotando a Alfonse D’Amato. Desde entonces usted nunca ha mirado hacia atrás. Nunca ha perdido una elección. Está invicto.

Sus relaciones políticas con muchos de los empresarios de Wall Street, cuyas actividades usted denuncia siempre en términos muy generales, lo delatan como un perfecto hipócrita. No sé cuáles inversiones de éxito habrá hecho usted durante su “carrera” política. Lo que sé es que su “net worth” de 2018 es el de un millonario. Los lectores pueden sacar sus propias conclusiones y eso es todo para usted, pues casi no queda espacio para “Bernie” y no quiero ser injusto con él.

Hola Bernard Sanders, Senador vitalicio por Vermont, estado frío y norteño que tiene fronteras con Canadá, con escaso territorio y menos habitantes. Estoy seguro que le gusta ser Senador y más le gustaría ser presidente. Quizás me equivoque y ruego a Dios que nunca ocurra, pero es muy posible que sea electo presidente si aspira a serlo. Muchos votantes no tienen idea de quién es usted realmente y estoy totalmente seguro que usted tampoco.

He aquí lo que sé de usted y por qué no votaría por usted ni para perrero del municipio. Pero no se preocupe mucho, que le sobran seguidores por que en la casa de los ciegos el tuerto es rey.

Sé que cuando se casó fue a pasar su luna de miel a la desaparecida Unión Soviética, lo que dice mucho tanto de su respeto por su esposa como de su auto estima. También sé que no puede decir tres palabras sin relamerse los morros, costumbre repelente. ¿Tan bien le sabe lo que dice? Hay animales que comen las heces de otros y no sé si existen algunos que coman las suyas propias. No quiero extenderme en ese tema.

Se llama socialista a sí mismo, pero como su cófrade Schumer, no actúa usted en su vida personal como si lo fuera. Posee usted tres casas. No sé si se trata de residencias o si tiene alguna alquilada. Sea lo que fuera, es curioso que su carrera política se las haya proporcionado, ya que usted, como su amigo “Chuck” nunca ha trabajado en el “sector privado”. Lo que equivale a decir que nunca se ha ganado el pan de cada día.

Un servidor trabajó en ese sector en Estados Unidos por más de treinta años y me sobró tiempo para servir voluntariamente en el ejército de Estados Unidos.

Ese es otro denominador común entre usted y Shumer, nunca vistieron un uniforme. Adiós Bernie.

 

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