ADIÓS AL 2017: ¡FELIZ 2018!

Hugo J. Byrne

Una explicación es de rigor: no he cumplimentado la primera obligación de quien escribe para el público con regularidad. En este caso no se trata de vacaciones ni deberes familiares, aunque continúo, como debo, atendiendo los segundos. Lleva tiempo hacer eso cuando se tienen hijos, nietos y otros familiares en las antípodas. Aparte de eso, aunque ya casi bien, convalezco problemas de salud. Pero hay más. Esto no se trata de una nota al margen de este presente artículo, que empiezo y termino el 28 de diciembre del 2017. Aclaración importante, pues carezco de control sobre la fecha en que aparezca en los semanarios que me honran publicándolo.

El caso es que me he metido en camisa de once varas, empezando mi primera obra literaria de envergadura durante mis “floridos 38 años de edad” (para quienes no gusten de acertijos tontos, por favor cambiar el orden de los dígitos). Se trata de una biografía y al igual que cualquier otro tipo de literatura incluyendo ficción, requiere seria y muy detallada búsqueda de información autorizada para esperar un resultado más o menos aceptable.

Prometo solemnemente seguir dando misa y también repicar mi “campanello”, lo más simultáneamente que me sea posible, hasta que cesen los latidos de este viejo corazón, al que mantiene activo un juguetón cerebro que se cree todavía joven. Dicho el hecho, opinemos sobre el 2017, ya que el futuro presenta un ominoso gran signo de interrogación.

En el ámbito doméstico, para mí, lo más importante y triste es la continua y abrumadora ofensiva política, económica y mediática de la izquierda contra la administración Trump, aún a costa de nuestro más valioso interés nacional. Quien tenga la menor duda de ello debe remitirse a la página de América “online” que se dedica a publicar los cintillos de lo que pasa por noticias para ese gigantesco órgano publicitario.

No espero que los editores de los medios de comunicación estén de acuerdo con mis opiniones. Es su percepción de la realidad lo que me asombra y alarma. Mientras que la situación nuclear con Kim Jung Un siga acercándose cada vez más al llamado “código rojo” ¿es normal que la prensa de gran circulación y la mayoría de los medios televisados presten mayor atención a los zapatos que use Melania Trump?

Es mi opinión que a pesar de su ridículo pelado, estilo “Peeky Blinders” (al que en Cuba llamaban “de jícara”) su aparentemente incontrolada obesidad, su decisiva apariencia porcina y demostrado temperamento cruel, Un no está totalmente enajenado. Creo que lo que busca es presionar a la mal llamada “comunidad internacional” (léase O.N.U.) a que acepte la unificación de Corea bajo la férula de su dinastía bastarda. ¿Logrará semejante atrocidad? Lo dudo. Sin embargo, debo agregar que eso es solamente mi opinión y que muy bien pudiera equivocarme. Eso me ha ocurrido antes, con mayor frecuencia de la que quisiera. Nos ocurre a todos.

El Presidente Trump tendrá quizás que “subir la parada” con Un y mantenerse firme, incluso tomar medidas más restrictivas, unilateralmente si es necesario. El régimen de China es ahora un socio económico de Estados Unidos, lo cual no necesariamente se traduce en un aliado confiable. Hoy hubo un reportaje en “Max News” sobre el descubrimiento de un cambalache de petróleo desde China al Régimen de Corea del Norte. Eso es una violación flagrante del embargo del que China es signataria. Ahora viene el “acid test”

Tratando de cubrir temas domésticos, me adentré en los internacionales. Es que todo está tristemente relacionado, como la pesquisa del Investigador en Jefe, Robert Müller del Departamento de Justicia, sobre supuestas connivencias del Ejecutivo y el Régimen Ruso de Vladimir Putin.

Hasta el momento presente de la investigación, las únicas acusaciones formales han sido contra dos miembros del Comité para elegir a Trump, ninguno de los cuales era miembro de él cuando se produjera la victoria republicana el pasado noviembre. Es muy curioso que más de un funcionario del susodicho comité investigador, era no sólo simpatizador abierto de la candidata derrotada Clinton, lo cual por sí solo es perfectamente protegido por la primera enmienda. Pero es necesario tomar en cuenta que hicieron manifiesta esa preferencia en varias comunicaciones al alcance del público (E-mail,) lo que de acuerdo a más de un máximo experto en Ley Constitucional representaría un evidente conflicto de intereses. Nada mejor para erosionar aún más la confianza pública en la imparcialidad de los funcionarios oficiales.

Una nueva era de caos aparece furtiva al doblar de la esquina, con buena parte de los posibles futuros votantes a favor de que se viole la constitución, siempre que ello redunde en su inmediato beneficio personal. Violencia y vandalismo son excusados de manera estrambótica por legisladores que ignoran la seguridad de los ciudadanos inocentes que representan, en nombre de injusticias imaginarias, o ecos de un pasado ya distante.

Una pequeña ventana de esperanza parece abrirse con la aprobación de la reforma de impuestos. Pero otras reformas tan o más urgentes ni siquiera se discuten, tales como empezar el pago de la deuda nacional y limitaciones a demandas civiles carentes de mérito. Estábamos en manos de leguleyos inescrupulosos y esa percepción popular fue una de las sólidas razones por las que Clinton mordiera el polvo el pasado noviembre. No puedo arreglar este mundo y me limito a escribir lo que veo. Y lo que veo, salvo la evidente mejoría económica, que puede parar de golpe el humanoide Un, es de color de hormiga.

¿Qué escribir sobre Cuba que sea positivo? El notorio monje Rasputín afirmaba entre las damas de la Corte del Zar Nicolás II que para salvar el alma había que arrepentirse mucho y que para poder arrepentirse mucho era imprescindible antes pecar muchísimo más. Por eso parafraseando a ese consumado hijo de p***, lo único que se me ocurre es desear que se cumpla el aforismo cubano de que lo único bueno que tiene el régimen Raulista es todo lo malo que continúa poniéndose.

El ambiente político en la Venezuela del otro Nicolás, es de pronóstico no reservado. Tratando de distraer a un pueblo que si se distrae se muere por inanición, ahora “Nicolás Primero, el Bruto” la emprende contra el Presidente de Argentina, al que llama “rata de alcantarilla”. ¿La razón? No le gusta que Macri lo critique y que esté quizás a punto de arrestar a su muy solidaria Cristina Fernández. Cristinita, quien perdió su curul senatorial por bandida, tiene posibilidades de terminar en un nuevo alojamiento: la cárcel. La probable nueva acusación: ser autora intelectual del asesinato de un fiscal en la víspera en que éste presentaría pruebas documentales de corrupción en su contra a una corte criminal argentina, durante su presidencia.

Para finalizar este trabajo les deseo de todo corazón lo mejor de 2018 a todos los lectores pero muy especialmente a quienes reproducen trabajos como éste, o los distribuyen tan generosamente entre sus contactos. No puedo mencionarlos a todos por razones de espacio, así que me limitaré a los editores. Ellos son Demetrio Pérez del semanario Libre, tanto en la red como en su edición impresa. Aldo Rosado de Nuevo Acción. Roberto Solera de Cuba en el Mundo, Alfredo Cepero de La Nueva Nacion. También Adri Bosch Martí en Buenos aires.

A todos ustedes un fuerte abrazo fraterno y el agradecimiento sincero de,

Hugo J. Byrne

 

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