TRUMP GANA 30 ESTADOS Y ES EL MÁS POPULAR

Dr. Oscar Elías Biscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Presidente del Proyecto Emilia

Medalla Presidencial de la Libertad

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El profundo amor a la libertad, el fuerte compromiso con la ley y el derecho del pueblo a la posesión de armas hacen de Estados Unidos de América la democracia más poderosa y estable del mundo. Preceptos garantizados por la Constitución americana de 1787; esta es garante genuina de la legitimidad del reciente proceso eleccionario presidencial donde triunfa Donald Trump.

En cumplimiento del artículo II, Sección 1 de la Constitución y la Enmienda 12, el 6 de enero de 2017, se reunió el Congreso de los EEUU para la oficialización de la victoria presidencial de Trump. Esto es un recuerdo permanente de la genialidad de los padres fundadores de la nación.

A pesar de los más de doscientos años transcurridos de la fundación de la Constitución, todavía las personas con ideas antifederalistas están molestas con este proceso legal y buscan destruir los derechos de los estados a su soberanía, independencia y libertad.

Estos antifederalistas modernos quieren consagrarse en el poder ejecutivo de la nación rompiendo el equilibrio entre la voluntad nacional y la estatal, entre los poderosos estados demográficos y los pequeños; a sabiendas que la voluntad popular se manifiesta a través de las elecciones estatales y federales, y no nacional, por ser los EEUU una verdadera república federativa.

La federalización de EEUU es sui generis, mucho más soberana que la República Federativa de Brasil, o la Federación Rusa, Venezuela o México. En todas estas existen elecciones nacionales, donde la mayoría relativa nacional es la que obtiene la victoria.

En los EEUU existen elecciones presidenciales en 50 estados y una en el Distrito Federal. Aunque es un proceso nacional por ser simultáneas y realizarse todas en único día, no son elecciones a nivel nacional sino federales porque la voluntad popular es manifiesta en el estado a través de los compromisarios o sea los votantes escogen al Colegio Electoral quien representa la soberanía y la independencia del estado para elegir al Presidente.

Durante la Revolución Americana, 1775-1783, los ciudadanos de los trece estados mantuvieron su espíritu independentista no solo de la metrópoli sino también entre ellos. En la búsqueda de asegurar esa independencia forjaron una nación que era una confederación débil, y garantizaron su existencia por los Artículos de la Confederación y la Unión Perpetua, 1777, que constituye el primer documento de gobierno de los Estados Unidos de América.

Los Artículos de la Confederación son trece y el segundo “Afirma la prioridad de los estados separados sobre el gobierno de la confederación. Cada Estado conserva su soberanía, libertad e independencia, así como todo su poder, jurisdicción y derecho no delegados expresamente por esta Confederación”.

De la república confederada estadounidense se dio paso a la república federada, a través de la Constitución de 1787. Hubo intensa lucha para mantener la soberanía de los estados.

Algunos estados grandes demográficamente, Virginia y Nueva york, querían dominar la política con el “Plan de Virginia”, donde el número de representantes que cada estado podía enviar a las legislaturas se basa en la población de cada uno. Esto entregaba demasiado poder al gobierno, o a los estados más grandes, y podría destruir a los estados más pequeños y controlar la Cámara. Los estados más pequeños tendrían poca influencia en futuras cuestiones políticas y socioeconómicas en el país. Para evitar ese control, William Paterson y otros idearon el Plan de Nueva Jersey, que concedía a los estados iguales potestades y fue impulsado por los estados más pequeños, en la Convención de Filadelfia de 1787.

En realidad, la Convención iba al fracaso, incluso el estado de Rhode Island no asistió porque no quería ceder su soberanía y darle más poder al gobierno central. Otros patriotas no asistieron, como Henry Patrick, porque no querían un gobierno nacional demasiado fuerte.

La Convención logró realizar la Constitución americana por la acción sabia de Roger Sherman y sus colegas de la delegación de Connecticut, propusieron un plan que fue conocido como el Compromiso de Connecticut o Gran Compromiso. Este disponía una representación igualitaria en el Senado y una representación proporcional a la población en la Cámara de Representante. Nueve estados ratificaron la Constitución y entro en vigor 1788; Carolina del Norte y Rhode Island la ratificaron en 1789 y 1790, respectivamente.

El Gran Compromiso es la piedra fundacional del Colegio Electoral y de la Constitución de 1787; actualmente el Colegio Electoral está formado por 538 electores, 100 senadores, dos por cada estado, y 438 representantes, 3 por Washington D.C. y el resto por los estados. El candidato presidencial que gane el voto popular en cada estado y el Distrito de Columbia, gana todos los electores del estado; excepto en Maine y Nebraska que usa el sistema proporcional (Congressional District Method). Para ganar la presidencia, el candidato debe obtener la mitad más uno de los votos electorales o sea más 270.

Por eso, el presidente electo Donald Trump es constitucional y el más popular, al ganar la voluntad popular en 30 estados de 50 y 304 votos electorales. Por esto, el Congreso americano lo ratifica para Presidente de Estado Unidos de América.

 

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