CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

(24 de diciembre de 2017)

“La encarnación del Hijo de Dios”

Padre Joaquín Rodríguez

Mis queridos hermanos:

La Navidad ya está a la puerta. Este año hemos celebrado el Adviento más corto posible de acuerdo a nuestra Liturgia católica. Hoy celebramos el cuarto domingo de Adviento y esta noche comenzaremos, con la Misa de medianoche, a celebrar la Natividad de Nuestro Señor. La Liturgia de hoy, sin embargo, lejos de ser un obstáculo para esa cercanía es una ventaja, ya que nos introduce en el Misterio mismo de la Navidad. Con el evangelio de la Anunciación tenemos la puerta abierta al Misterio de “la Palabra hecha carne” que es el centro de todas las celebraciones del tiempo litúrgico que podemos llamar mejor aún “de las manifestaciones del Señor” y que se completará precisamente con la solemnidad de la Epifanía y, ésta, en sus dos versiones de la Fiesta de los Magos y la del Bautismo del Señor; fiesta esta última que lleva el mensaje más fuerte de la “Epifanía” en las liturgias de los ritos orientales de la Iglesia.

Conocemos perfectamente el relato de la Anunciación que hoy vamos a escuchar (Lucas 1, 26-38). Las dos lecturas que lo preceden descubren su hondura: El ángel Gabriel, cuando dice a María que Jesús recibiría de Dios el trono de David su padre, anunciaba el cumplimiento de la promesa hecha al mismo David por el profeta Natán (II Samuel 7, 1-5.8b-12.14a.16). Pero, sobre todo, la venida del Hijo de Dios en nuestra carne iba a revelar el misterio del amor infinito de Dios para con los hombres. Como dice san Pablo, se trataba de “un misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado “ahora” (Romanos 16, 25-27).

La Navidad litúrgica no se agota con una celebración y queda abierta a una prolongación en la vida de la Iglesia y de cada uno de nosotros, los fieles creyentes que la celebramos. La octava que sigue a esta celebración es un ejemplo de ello. La Iglesia despliega ante nosotros la riqueza del Misterio en todas sus oraciones del Día y, especialmente, en los tres formularios para las misas de “la Medianoche”, “la Aurora” y “el Día”; selecciones de lecturas bíblicas y oraciones propias que pueden ser combinadas en las distintas misas de Navidad de acuerdo a las preferencias del celebrante y a las necesidades de la comunidad cristiana para quien celebra. La “oración sobre las ofrendas” de la Misa de medianoche nos quiere dar la clave que une el mensaje único distribuido a lo largo de esta variedad de opciones cuando decimos: “…haznos partícipes de la divinidad de tu Hijo que, al asumir la naturaleza humana, nos ha unido a la tuya de modo admirable”.

Les propongo las citas evangélicas de las tres misas para que puedan saborear, con una lectura de primera mano, el anuncio del Misterio que nos trajo al Redentor y el modo en que Dios bajó a la Tierra al encuentro del hombre pecador; el Amor buscó al amado, el Creador a su obra dañada para restaurarla: “Hoy os ha nacido un Salvador” (Lucas 2, 1-14). “Los pastores encontraron a María y a José y al niño” (Lucas 2, 15-20). “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros” (Juan 1, 1-18). Que todos tengan una feliz Navidad llena de las bendiciones de Dios.

 

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