LA LEY DE LOS MAMBISES

Por Hugo J. Byrne

(A mi amigo y compatriota Eddy Armando Blanco en sus 85).

Nunca me han preocupado mucho los eventos sociales y esta columna se dedica con mayor interés a fustigar al malo que en reconocer los méritos del bueno. ¿Que cómo sé quién es quién? Nunca he tenido la menor duda en juzgar a mis semejantes, aunque eso se considere poco cristiano o “políticamente incorrecto”. Aunque no lo aceptemos, todos discriminamos a nuestros semejantes. Es más, hay muchos individuos que ni siquiera considero “mis semejantes”. Hoy dedico esta crónica a una familia muy especial y sobre todo, a la cabeza de esa familia, Eddy Armando Blanco y Cruz y a uno de sus más jóvenes nietos, Jake Ajamian.

Recuerdo vivamente que fue esa familia la primera que visité en compañía de quien después sería mi esposa, Migdalia, a raíz de conocernos. Eso ocurrió aún antes de entrar en contacto con sus hijos y con la familia de su hermano Víctor (q. e. p. d.). De ello deduje que Eddy Armando y su esposa Claudia eran parte muy especial de la familia de Migdalia. Los tres hijos de Eddy y Claudia, Eddy Mauricio, Alejandro y Adriana Ajamian y sus respectivas familias, los conocí unos días después.

Eddy, a quien yo conozco por “el guajiro” (timbre de honor) es oriundo de Guáimaro, sitio donde se aprobó nuestra primera constitución,”La Ley de los mambises”, bajo los ilustres auspicios de patriotas de la talla de Agramonte y Zambrana. El día 26 de octubre se conmemoraron los 85 años del nacimiento de Eddy, con una premier de gala del cortometraje “Corazón Cubano”, dirigido por su nieto Jake Ajamian (¡diez y seis años y estudiante del segundo año de High School!).

El cortometraje se filmó durante la visita que Eddy hiciera a su agonizante hermano Arquímedes en su nativo Guáimaro. Quizás sea la única vez que yo haga el panegírico de un cubano visitando Castrolandia, pero existen razones objetivas para ello. Eddy es el más joven entre una extensa fraternidad de hermanos y medio hermanos de la que ya quedan muy pocos vivos. El primero en morir fue Benito Blanco Cruz, caído en acción de guerra durante el malogrado esfuerzo de la Brigada 2506 en Bahía de Cochinos.

Mi amigo Eddy Blanco es un conocido trovador y compositor cubano, quien escribiera la canción “Guáimaro” en su juventud, cuando aún vivía en esa histórica población camagüeyana. La productora de “Corazón Cubano” es su bella hija Adriana Ajamian, talentosa publicista comercial, quien lo acompañara en su melancólico peregrinar para filmar el cortometraje. Al director de “Corazón Cubano”, su hijo Jake Ajamian, “lo vi nacer” y aunque su inteligencia lo ha madurado más allá de sus tiernos años, me sigue pareciendo el niñito precoz que todo lo miraba con profunda y maravillada curiosidad.

“Corazón Cubano” es la apoteosis de la fraternidad. Uno a uno Eddy abraza a sus hermanos y conversa con otros viejos amigos, todos ya desaparecidos en una sucesión nostálgica cuyas fechas aparecen en el muy emocionante epílogo. Cuando vean esta película lleven una buena provisión de pañuelos.

Entiendo que los seres humanos siempre tratamos de obtener lo perfecto aunque nunca lo alcancemos y “Corazón Cubano” no es excepción de esa regla. Durante la introducción se afirma que en su decisión por despedirse de Arquímedes, Eddy tuvo que escoger entre el amor y “la política”. Estoy en desacuerdo. La disyuntiva era muy diferente.

Ese infortunado comentario no hace mella en el mensaje fraternal y patriótico de “Corazón Cubano”, un cortometraje que nadie debe perderse. Como afirmara Martí, hasta el sol tiene manchas, pero los agradecidos solo ven la luz.

Termino esta crónica con la canción “Guáimaro”, música y letra de la inspiración de Eddy Armando Blanco Cruz.

Hoy siento gran tristeza dentro del corazón

Al saber que mi Cuba olvida un Diez de Abril,

Cuando varios hermanos en Guáimaro reunidos,

Legaron a mi Patria las leyes del Mambí.

Hoy siento gran tristeza, oh Guáimaro querido.

Dos veces en la historia quemado fuiste, sí.

Pero aunque otras ciudades son grandes monumentos

aquí en mi sentimiento te corresponde a ti.

En el eterno cielo hermanos y mambises

dicen, Gran Arquitecto, devuélvenos allí,

¡a reponer en Cuba la Ley de los Mambises,

que en Guáimaro juraron en aquel diez de abril!

 

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