TRUMP PIENSA EN UNA CUBA LIBRE: APUESTA RAZONABLE

Dr. Oscar Elías Biscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Presidente del Proyecto Emilia

Medalla Presidencial de la Libertad

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Diez días después de su acceso a la administración del país podemos decir que el estadounidense Donald Trump se graduó con nota de summa cum laude de Presidente de Estados Unidos de América. También ese resultado fue obtenido en su reciente gira mundial donde surge en la esfera política como líder y estadista internacional.

Esa gira lo llevó a los países de las religiones más populares en el mundo: Jerusalén, Israel; Roma, Ciudad Vaticano, y, Riad, Arabia Saudita. Tuvo encuentros con líderes y estadistas de esos países, la OTAN y el G7, incluso los del mundo arábico e islámico, en este demostró que los valores occidentales son universales: la libertad, del todo, y la libertad religiosa son derechos fundamentales; los cual no interfiere para tener relaciones civilizadas entre personas de diferentes credos religiosos o políticos.

Desde Arabia Saudita, que está del otro lado del mundo con respecto a América, Trump habló de Cuba, el 20 de mayo, recordó el surgimiento de la nación cubana como Estado nación, de su Día de Independencia, el cual es orgullo para todos los cubanos democráticos y libres.

Muchos están deseosos que el presidente Trump termine la revisión de la política hacia el régimen de Cuba, quizás está ha demorado por las dificultades que se le han presentado al Presidente estadounidense, sobre todo, en la esfera internacional: el terrorismo y estados delictivos como Irán, Corea comunista y Venezuela. Confió en que ella se hará y quedará muy bien, y lograremos una solidaridad justa e importante con el pueblo cubano para facilitar y acelerar el proceso hacia la libertad y democracia de Cuba.

Del mismo modo, Raúl Castro y sus acólitos están en una posición cautelosa e hipócrita, no condenaron oficialmente las palabras sinceras de Trump durante su candidatura presidencial y como presidente, cuando habló sobre el despotismo cruel de Fidel Castro y su sistema social, de la mutilación de la libertad y los derechos humanos básicos en Cuba.

Por supuesto, Castro solo quiere continuar la política de coexistencia pacífica entre su dictadura totalitaria y el mundo libre. Ponerle freno al poder transformador de la libertad a través de la política de contemporización para obtener beneficios económicos, financieros, inversiones extranjeras y legitimización para la prolongación de su sociedad de miedo.

La Cuba socialista es una sociedad caduca, fracasada e imparablemente decadente. Su derrumbe económico es tan grave que es imposible sostenerse por sí misma más tiempo, este es su talón de Aquiles. Y aunque existen problemas económicos, el desafío a realizar es moral: expansión de la libertad, la justicia y la democracia.

En realidad, ya estamos en tiempo de cambios favorables a la libertad, varios son esos factores: el fracaso de la política obamísta de contemporización; la progresiva intensificación de la crisis económica; la ausencia de un sustentador económico y financiero; el fin de la emigración ilegal con el cierre de la política pies secos-pies mojados, junto al despertar y descontento de los ciudadanos cubanos; el liderato de un movimiento de resistencia interna y el extenso período de tiempo de fracaso socialista, en asociación a la muerte del tirano F. Castro.

La administración de Trump debe aumentar la presión política para ayudar a la finalización del fraudulento, hipócrita e inmoral régimen castrocomunista. Una de las posibles soluciones es la aplicación de la Doctrina Stimson, que tiene su precedente jurídico en el no reconocimiento de los gobiernos inconstitucionales mexicanos en 1913 por el presidente Wootrow Wilson. Asimismo, después de un estudio casuístico, se debe volver a la legalidad de la Ley Libertad de Helms-Burton, hoy existe una buena oportunidad para la aplicación de sus Títulos III y IV.

Por supuesto, la solidaridad es parte del valor altruista del ser humano, es la expresión activa, única y esencial de la conciencia humana, por lo que toda acción en este campo está sujeta al mundo ético-moral del hombre y no debemos corromperla con actos de vileza. No obstante, los cubanos en su proceso de democratización y liberación del país están conscientes de su rol fundamental en ese desafío político histórico. Por eso, tenemos presente en nuestros planes estratégicos las siguientes fuentes intelectuales: el Proyecto Emilia, el síndrome de Balakonov, la Doctrina Teórica de Sack.

El regimen castrosocialista no es fuente de derecho porque es de facto, sustituyó a la fuerza la Constitución de 1940. Esta nunca ha sido abrogada de derecho, por lo que la existencia del régimen cubano es ilegítima e ilegal. Cualquier tipo de proceso, pasado o futuro, en elecciones o referendos en medio de una dictadura totalitaria, en una sociedad de miedo que conserva sus instrumentos de terror de estado: la Policía política, la Policía civil, el Ejército y el Partido Comunista, y sin las mínimas garantías democráticas ni libertades fundamentales, no son ni serán aceptados por los activistas del Proyecto Emilia.

Nuestro decoro patriótico nos hace pensar igual a Stimson: “Ex injuria non oritus jus” (actos injusto no pueden crear ley). Únicamente, admitiremos un cambio profundo y total hacia la libertad y la democracia. Esta es la apuesta razonable, presidente Donald Trump y conciudadanos míos, la que asegura nuestra cubanía e independencia en una Cuba libre y soberana.

La Nueva Nación es una publicación independiente cuyas metas son la defensa de la libertad, la preservación de la democracia y la promoción de la libre empresa. Visítenos en : http://www.lanuevanacion.com

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