PRIMERO DE MAYO: LLUVIA DE GASES CONTRA LA OPOSICIÓN

Fuerzas de seguridad de Venezuela lanzaron bombas lacrimógenas contra marchas de opositores en Caracas durante una jornada de manifestaciones a favor y en contra del Gobierno de Nicolás Maduro en este Primero de Mayo, cuando se cumple un mes de protestas en el país.

Miles de opositores se movilizaron en varios sectores de Caracas para intentar confluir en las sedes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y del Consejo Nacional Electoral (CNE), en el centro, pero eran dispersados con una lluvia de gases, según reporta la agencia de noticias AFP.

Los manifestantes buscaban reagruparse y retomar vías alternas a las bloqueadas por los efectivos de seguridad con barreras metálicas y camiones antimotines. Grupos de jóvenes encapuchados les lanzaban piedras. "Libertad", gritaban.

Horas antes del inicio de las marchas, algunas de las principales autopistas que comunican el interior del país con la capital presentaban fuertes congestionamientos de vehículos generados por los puntos de control que instalaron los cuerpos de seguridad en las vías. De igual forma, las autoridades anunciaron el cierre de una treintena de estaciones del metro por medidas de seguridad, según reportes de la agencia de noticias AP.

Los bloqueos parciales de las vías de acceso a Caracas y el cierre de las estaciones del metro fueron rechazados por el dirigente opositor y excandidato presidencial, Henrique Capriles, que acusó al Gobierno de poner "obstáculos" para afectar la marcha opositora.

En los choques, registrados sobre todo en el oeste de Caracas, un diputado resultó herido en la cabeza. Otras protestas opositoras, que exigen elecciones generales, también tuvieron lugar en ciudades del interior del país.

"Estamos dispuestos a estar en las calles un mes más y lo que sea necesario porque Venezuela necesita que estemos en las calles para que este Gobierno entienda que se tiene que ir", dijo Sergio Hernández, un técnico de Informática, de 47 años, mientras caminaba junto a su esposa por una avenida del este capitalino.

"Estoy en pie de lucha hasta que Maduro se vaya. Esto es una dictadura disfrazada", declaró a AFP Matilde Rodríguez, de 67 años, habitante del popular barrio Petare (este), en la Plaza Altamira.

En víspera del Día del Trabajador, Maduro, quien era esperado en la concentración chavista en la céntrica Plaza Bolívar, aumentó el ingreso mínimo mensual (salario básico y bono alimentario) a 200.000 bolívares (280 dólares a la tasa oficial más alta y 50 dólares en el mercado paralelo).

"Eso nos ayuda a paliar esta situación que estamos viviendo por la guerra económica de la derecha. Estamos marchando en apoyo a Maduro y a la revolución", dijo a AFP Edmundo Marcano, de 55 años, quien se vistió de rojo para la marcha.

La oposición afirma que el reajuste salarial muestra "el desastre del manejo económico", y que la crisis se resolverá cuando salga del poder Maduro, cuya gestión, que termina en enero de 2019, rechazan siete de cada diez venezolanos, según encuestas privadas.

El país con las mayores reservas petroleras del planeta sufre una severa escasez de alimentos y medicinas y una inflación, la más alta del mundo, que el FMI cifra en 720% para 2017.

Un abril turbulento

Las protestas estallaron el 1 de abril luego de que el TSJ se adjudicara las funciones del Parlamento. Aunque echó atrás por una fuerte presión internacional, las protestas continúan y han traído a la memoria las manifestaciones de 2014, con saldo de 43 muertos.

En un mes, los enfrentamientos entre antimotines y manifestantes, saqueos y tiroteos han dejado 28 muertos y cientos de heridos, de lo que se acusan mutuamente Gobierno y oposición.

"Ha sido una verdadera emboscada, una arremetida violenta para caotizar a la sociedad, asaltar el poder político e imponer en Venezuela una contrarrevolución violenta", denunció Maduro.

El mandatario aseguró que sus adversarios buscan darle un golpe de Estado y propiciar una intervención extranjera. La oposición lo acusa de instaurar una "dictadura".

Sin vislumbrarse una solución, la oposición prometió seguir en la calle hasta lograr un calendario electoral; mientras que Maduro ha pedido a sus seguidores apoyo "para lo que viene".

"Estoy llamando a un nuevo escenario en Venezuela para acabar con esta situación de golpe continuado y fascista", advirtió Maduro, quien ha asomado la posibilidad de convocar una Asamblea Constituyente.

El jefe parlamentario Julio Borges denunció que esa Constituyente sería elegida "a dedo", lo que se traduciría en la continuación de un golpe de Estado: "Quiere dar un brinco, de una vez, a un sistema tipo Cuba".

Diálogo, pero con condiciones

El papa Francisco llamó este fin de semana a acabar con la violencia en Venezuela y renovó la oferta de ayudar a un diálogo, pero con "condiciones muy claras", al recordar el fallido proceso que acompañó el Vaticano a fines de 2016.

La oposición reafirmó en una carta su negativa a una negociación "si no hay garantías".

Ocho países latinoamericanos respaldaron al papa, pidieron negociaciones con "condiciones claras" y liberación de "presos políticos", lo cual fue rechazado por el gobierno como una "injerencia.

El conflicto ha complicado las relaciones internacionales de Venezuela, que ya inició su retiro de la Organización de Estados Americanos (OEA), acusándola de impulsar una intervención extranjera.

A petición de Caracas, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se reunirá en El Salvador este martes.

http://www.diariodecuba.com/internacional/1493668720_30791.html

 

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