EL ACOSO

Rev. Martin N. Añorga

En Cuba, tal vez porque me desenvolví en un ambiente de respeto social y salí a tiempo del desmoronamiento cívico producido por el comunismo casi nunca oí el término “acoso”.

En los Estados Unidos es raro que no lea la mal afamada “palabrita” en las ediciones de los diarios o pronunciada en noticieros radiales y televisivos. Es más, el término goza de una variada asociación La lista es larga, así que vamos a reducirla a los temas más básicos. Tenemos el acoso escolar (bullying); el acoso laboral (nobbing); el ciber-acoso (ciberstalling)y probablemente el más comentado de todos, el acoso sexual. Y hoy día podríamos añadir el acoso político y el de los acreedores.

El vocablo acoso proviene del antiguo castellano “cosso”, que significa “carrera”. Probablemente de ahí su definición: ”el acoso consiste en perseguir y hostigar a una persona de tal manera que la víctima se siente atemorizada y en peligro. Puede causar graves desequilibrios emocionales que en casos extremos han llegado al suicidio”.

Me llama la atención que en La Biblia se menciona el acoso tildándolo de infamia. Leamos la emotiva oración de David en momentos de angustia, y que aparece en el tercer versículo del salmo 57: “Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa”.

El polémico escritor cubano, Alejo Carpentier, escribió en el año 1956 una novela corta cuya temática se relaciona con la represión y la violencia que se sufrió en Cuba a finales de las década de los 50’s, y que tituló El Acoso refiriéndose a la presión en medio de la cual vivió políticamente.

En 1994 se estrenó una película titulada El Acoso, en la que actuaron Michael Douglas y Demi Moore entre otros. En esta cinta el tema es el acoso sexual enmarcado en los conflictos empresariales y laborales.

Es histórico el incidente protagonizado por Amanda Todd, una joven canadiense de 13 años de edad que se suicidó a causa del acoso de sus compañeros. El Parlamento canadiense, en relación con este lamentable caso, promovió un debate para frenar y castigar a los responsables de hechos similares. Según la prensa en el país ocurren 283,000 casos de acoso mensualmente.

El acoso se presenta de diferentes maneras, aunque siempre con la misma característica de abusos y amenazas. Puede causar graves desequilibrios emocionales y cambios radicales en la conducta de la persona acosada, la que vive con miedo, apartada y con incipientes complejos de inferioridad. En una revista dedicada a temas de psicología se señalan algunos tipos de acosos.

Ser perseguido constantemente por una o varias personas, a pie o en automóvil.

Ser espiado en el trabajo, el hogar, en la escuela y en otras actividades.

Ser recipiente de e-mails o mensajes de texto no deseados, y recibir llamadas telefónicas no autorizadas.

Ser objeto de insinuaciones sexuales de cualquier índole.

Ser objeto de contacto corporal no permitido, tales como un abrazo, besos, pellizcos y caricias.

Ser víctima de un lenguaje obsceno, vulgar o irrespetuoso que tenga que ver con intenciones sexuales abusivas.

En la escuela, ser víctima de bromas, atropello, abusos y hostigamiento.

Los acosadores casi siempre actúan sin ser confrontados, generalmente por miedo a represalias de parte de sus víctimas; por lo que es necesario hacerles saber que están cometiendo actos delictivos por los que en cualquier momento pueden ser arrestados.

El problema básico es cómo enfrentar el acoso, En el caso de los niños, las víctimas más propensas de la violencia en sus múltiples expresiones, suele ser difícil la solución de la crisis. Queremos ofrecer, al menos, cinco ideas a los padres para que aprendan a bregar con losconflictos de sus hijos:

(1) –Hable con sus hijos. Pregúnteles sobre sus experiencias en el colegio. Indague si les ha pasado algo que lo hayan disgustado.La negligencia paternal mayor de hoy día es que no les dedicamos el tiempo apropiado a nuestros hijos.

(2) –Fíjese en el comportamiento de sus hijos y detecte si hay algún cambio que debe investigar. El cambio de actitud, el recogimiento, la tristeza, el descenso en su desempeño escolar, son señales que nos indican que algo ha sucedido en la vida de nuestros menores.

(3) –Si lamentablemente llega a descubrir que su hijo es víctima del “bullyng” o que ha sufrido algún percance sexual, no se agite ni lo reprenda, ni lo insulte. La mejor actitud que un padre puede asumir es la de decirle a su hijo en dificultades que lo ama, que está a su lado y que va a ayudarlo en todo.

(4) -Refuerce la confianza que su hijo deber tener en el mismo. No le sugiera venganza. Acompáñele a entrevistarse con la persona indicada en el colegio y prepárelo –dependiendo de la edad- para que él exponga la razón de su visita.

(5) Siga las instrucciones que el profesional escolar le ofrezca. Y si no se siente debidamente respaldado, no vacile en poner las cosas en manos de la policía, respaldando a su hijo para que no se asuste en medio de los trámites a seguir., Recuerde que el intento de invadir nuestros derechos y dañar nuestra identidad no debe permitirse bajo circunstancia alguna.

Refiriéndonos a las diferentes formas de acoso sexual, citamos a Sigmund Freud, quien con un propósito ajeno al tema, las enumeró como perversiones. Vamos a mencionar algunas de ellas, y empezamos por el exhibicionismo. La persona que exhibe sus órganos sexuales, especialmente ante menores de edad, está ejerciendo un denigrante acoso. En casos como éstos lo que tiene que hacer el niño a la niña, en lugar de entrar en pánico, es buscar al policía que cuida la escuela e informarle de lo sucedido. Otra práctica de acoso es el “voyeurismo”, es decir tratar de espiar a través de una ventana o de un determinado orificio a una mujer cambiándose de ropa o en el baño, o durmiendo. Los psicólogos dicen que los hombres que hacen esto suelen ser sexualmente disfuncionales, y a veces arriesgan sus vidas subiéndose en árboles o muros.

Un grave problema es que a menudo las personas víctimas de este tipo de acoso sexual actúan con indiferencia o con miedo ante el mismo. El acoso sexual no es una práctica estática, sino que suele ir expandiéndose y cada día hace del depredador una persona más audaz y arriesgada. En nuestra sociedad de hoy debemos estar alertas, listos para impedir cualquier inesperada agresión a nuestros derechos e identidad.

Tengamos en cuenta que hay varias leyes para defender a las víctimas de acoso y castigar a sus victimarios. Debemos recordar que “las leyes son normas, pero también son armas”. El resumen de este trabajo es bien simple: Si tiene problemas, no los sufra a solas. Busque ayuda, primero la de Dios, y después la de quienes en nombre de El, son sus servidores.

 

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