UNA CALMA FICTICIA Y UN MAL PRESAGIO

Cosme Beccar Varela

El día de la huelga general, 6/4/17, grupos de izquierda cortaron las rutas de acceso a la Ciudad de Buenos Aires. En la autopista Panamericana empezaron el corte a las 7 de la mañana, es decir, a la hora en que los que van a su trabajo necesitan pasar. No pudieron. El gobierno “negociaba” con los violentos la apertura de por lo menos un carril de la autopista. Obviamente sin resultado y sólo a las 9 la ministro Patricia Bullrich ordenó desalojar a los delincuentes de los cuales sólo se detuvo a siete (“Clarín”, 7/4/2017, pag. 5) a pesar de que todos eran culpables de los varios delitos que mencioné en el artículo 1469 del 23/3/2017 de este periódico.

Hubo algunas ataques contra la gendarmería (lo cual agregaba otros dos delitos, el de resistencia violenta a la autoridad, art. 237 y desacato, art. 244 del Código Penal) y luego la “represión” consistió en un tímido chorro de agua pero desde una distancia tal que ni siquiera mojó a los piqueteros, según pude ver en un noticiero de la televisión.

En el Puente Pueyrredón hubo otro corte que interrumpió el tráfico. En la pag. 8 del “Clarín” del mismo 7/4/2017 hay una foto vergonzosa de ese corte. Allí están los soldados de la Prefectura y frente a ellos, desafiantes y a dos metros, los piqueteros enmascarados y armados con palos que se quedaron allí todo el tiempo que quisieron, porque no fueron reprimidos.

No vi noticias sobre lo que pasó en los otros accesos a la Ciudad. Pero colijo que ocurrió algo parecido porque la decisión de la Bullrich de aplicar el misterioso “protocolo” antipiquetes, no parece ser tomada muy en serio ni por su autora ni por sus destinatarios.

Es decir, el gobierno puede, si quiere y en la medida que lo quiera, impedir los piquetes. La leyenda de que “tiene miedo de que le tiren un muerto” como amenazó la obesa pitonisa Carrió hace poco, ha servido para proteger los piquetes, pero por lo del 6/4 ppdo. quedó probado que no es necesario que haya un muerto para mantener el orden. En todo caso, si lo hubiera, sería una víctima de los delincuentes que cortan las calles y las rutas y no de las fuerzas del orden que cumplan con su deber de mantenerlo.

La verdad es que los piquetes existen porque el gobierno los permite y aún colabora con ellos, como pudo verse por el desgraciado suceso ocurrido hace unos días en el corte de una ruta en San Lorenzo, cerca de Rosario, apoyado por la Gendarmería y la Policía, sin tener en cuenta que con eso se convertían en cómplices de la comisión de varios delitos: corte del tránsito terrestre, asociación ilícita, intimidación pública y amenazas con una pena máxima de 10 años (ver la lista de delitos en el nro.1469, del 23/3/2017 de este periódico).

Un pobre camionero, desesperado por la encerrona a la que había sido sometido, había llegado al límite de su paciencia y luego de intentar infructuosamente que los que le impedían con violencia usar su derecho a usar libremente la ruta, lo dejaran pasar, avanzó contra el piquete. Uno de sus integrantes, decidió desafiar al camionero y se negó a salir del paso. El pobre desgraciado murió atropellado, como era de esperar. El camionero es un joven de 24 años al que acusan de haber estado alcoholizado (1,16 de alcohol en sangre). No consta que la Policía hiciera el test de alcohol en la sangre de los piqueteros, ni siquiera del muerto, Jonathan Gardini de 38 años.

El joven camionero, al ver que por su pertinacia delictiva, Gardini había muerto atropellado huyó despavorido, abandonando el camión. Los demás piqueteros, siempre acompañados por la Gendarmería y la Policía que, previamente había baleado al camión cuando avanzaba contra el piquete, quemaron el camión. O sea, la fuerza de la ley después de haber apoyado impávida al piquete delictivo, hizo lo mismo ante el delito de daño contra la propiedad cometido en sus narices por los mismos piqueteros. La noticia no dice nada sobre el procesamiento de esos incendiarios. En cambio, anuncia que el Fiscal Balbis acusa al camionero de homicidio simple, en vez de caratular el caso como "accidente provocado por la víctima", que es precisamente lo que ocurrió.

En cambio, el líder del piquete (al que le cabe la mayor pena por haber incitado a los demás a cometer sus delitos), Edgardo Quiroga, de la CGT Richieri, organizadora de la asociación ilícita, exigió para el camionero "una condena brutal" ("Clarín", pag. 12 y "La Nación", pag. 15, 31/3/2017). ¿Qué quiso decir? ¿Que lo linchen sin juicio previo? De esa clase de provocadores sin escrúpulos puede esperarse cualquier cosa.

Tampoco dice la noticia que haya sido iniciado un proceso contra el jefe del grupo de la Gendarmería y de la Policía que avaló el piquete, que tiroteó el camión (con riesgo de matar al camionero) y que presenció el incendio del vehículo sin intervenir. Ese jefe fue un cómplice necesario del desaguisado criminal. Y en la medida en que esa conducta del pequeño jefe gendarme y policial es fruto de una política fijada por el gobierno de Macri, él también debería ser procesado por su responsabilidad en el drama. Si él hubiera cumplido con su deber de impedir los piquetes, como lo prometió en su campaña presidencial y en uso del máximo poder constitucional para hacer cumplir las leyes que ejerce desde el 10/12/2015, esta desgracia no hubiera ocurrido. Ni hubieran ocurrido las muchas anteriores sin que la crónica las registre porque son "apenas" los delitos impunes de los piqueteros y la desesperación impotente de las víctimas de los piquetes que son literalmente secuestradas en sus vehículos por la fuerza combinada de piquetes y Policía. No descarto la posibilidad de que más de una de esas víctimas haya sufrido algún percance en su salud por la sensación de impotencia en un país en el que los delincuentes tienen toda la fuerza y no hay gobierno que los reprima.

Ahora el pobre muchacho de 24 años que manejaba el camión sufrirá la "condena brutal" que exige el delincuente de la CGT que organizó el piquete en la ruta de San Lorenzo. Y los verdaderos culpables quedarán impunes y listos para nuevas “hazañas” criminales.

Esta situación es una prueba categórica de que no hay gobierno para sostener el Derecho sino para apoyar a los que lo violan. Macri es una nulidad cobarde e inservible para el bien.

Me hace acordar al triste papel desempeñado por el rey Luis XVI durante la revolución francesa. Prestó su consentimiento a todas las insolencias de la Asamblea General, de los Jacobinos, de Lafayette (el “aristócrata” traidor que mandaba las tropas), a la disolución de la nobleza, al desarme de los fieles que acudieron a proteger al rey causando de ese modo la muerte de varios a manos de la turba y el posterior guillotinamiento de casi todos, desamparó a su familia, en especial a la Reina María Antonieta, negándose a reprimir a la plebe que invadió Versailles y se llevó prisionera a la familia real a Paris en donde fue rehén de los enfurecidos impidiendo a los soldados que lo defendieran porque no quería que se derramara por su causa "ni una gota de sangre". Abandonó así a 25.000.000 de franceses a la tiranía de 1.200 jacobinos que dominaban la Asamblea Nacional y, finalmente murió en la guillotina junto con la Reina, mientras el desdichado Delfín moría preso y consumido por los malos tratos de sus carceleros, un matrimonio de zapateros depravados.

Miles de muertos costó la negativa de Luis XVI a "derramar ni una gota de sangre" para reprimir a 1.200 facinerosos jacobinos y unos 10.000 sicarios de la plebe más baja que les seguían por el gusto de matar y robar.

Macri, aparte de sus varias lacras morales, es un incapaz y un esclavo de las órdenes de la secta que lo llevó al poder. Ésta le exige que abra paso al caos social piquetero, a las extorsiones sindicales, al poder de la burocracia mentirosa, al desarme de las FFAA y a la inutilización de las FFSS y a la total desprotección de los habitantes pacíficos, acosados de todas partes por leyes injustas, persecuciones fiscales y arbitrariedades de todo tipo. Ha hecho desaparecer toda garantía constitucional por inexistencia de un Poder Judicial independiente e imparcial. Desde la Corte Suprema para abajo, casi no quedan en funciones sino prevaricadores culpables de toda clase de injusticias. El desamparo de la ciudadanía es total.

La calma que siguió a la marcha-paseo del 1/4 y al paro parcial del 6/4, que tanto alegra a Macri y a los tontos, es engañosa porque ninguna de las causas del desorden profundo que padecemos, ha desaparecido.

Hay sospechas fundadas de que la izquierda violenta tiene poderosas armas y millones de balas, mientras que el Ejército Argentino tiene solo 22.000 "voluntarios" mal armados, mal disciplinados, con una oficialidad cuya calidad moral puede verse por el abandono en que deja morir a los más de 2.000 secuestrados políticos, de los cuales 398 ya han sido víctimas de sendos homicidios de Estado por abandono de persona. Esa parodia de Ejército no podría resistir jamás un "putsch" de la izquierda ni es probable que Macri ordene resistencia alguna.

En cuanto a la sociedad civil, está absolutamente entregada a lo que le quieran hacer. El miercoles 29/3 pude asistir personalmente a una muestra de esa sumisión. Un piquete cortaba el cruce de la Avda. Córdoba y la Avda. 9 de Julio. La primera estaba cubierta enteramente de autos y colectivos desde la segunda de ellas hasta la calle Florida y no avanzaba. Inmóvil, impotente, PERO NADIE HACÍA SONAR LAS BOCINAS DE LOS VEHICULOS PARA EXPRESAR SU DESAPROBACIÓN A ESE ACTO DE PREPOTENCIA. Silencio sepulcral, sea dicho sin metáfora, porque ese silencio era un símbolo del sepulcro de los últimos restos de amor a la libertad que les quedan a los argentinos.

Me pregunto si los argentinos representados por esos "héroes" del silencio están dispuestos a organizarse para resistir a un "putsch" de izquierda que pretenda tomar todo el poder y abolir todas las garantías individuales. Obviamente no. Luego, el día que a la izquierda le parezca que la situación está madura para lanzar ese "putsch" lo harán sin resistencia y convertirán la argentina en un Estado neo-comunista. A las circunstancias políticas, sociales y económicas, no les falta nada para que los líderes de ese "putsch" lo pongan en práctica. Y entonces habrá varios muertos, no porque haya resistencia de algunos patriotas, sino porque los asaltantes fusilarán preventivamente a unos cuantos argentinos de bien para impedir toda clase de reconquista futura. Esa lista puede incluir a Macri, no porque sea un argentino de bien, sino por el simbolismo de su cargo.

 

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