¿ESPIAR O DESENMASCARAR?

Por Hugo J. Byrne

Cuando el Partido de los Elefantes procura información subrepticiamente, se involucra en “espionaje”. Cuando el de los Burros hace la misma cosa, está cumpliendo la “noble misión de desenmascarar a los villanos”.

Hablando de villanos, ¿qué les parece el mandamás ruso Vladimir Putin? Ese no necesita que lo desenmascaren, pues como todo buen antiguo alto oficial de la KGB (nada menos que Teniente Coronel), lo mismo provee gas venenoso a su perro Assad, que se saca fotos en cueros y a caballo para impresionar a los limitados. Putin tiene la cara de hormigón reforzado. Esa cara sí está a prueba de misiles “Tomahawk”, o “bunker buster”.

Su interés estratégico por el momento está más que saciado y ahora no va a hacer absolutamente nada espectacular. Nada le es posible hacer con un insignificante destructor en aguas internacionales. Todo eso es para consumo de la galería. Si Putin deseara y pudiera lanzar una revancha militar ya la hubiera iniciado. No lo hará, por dos razones vitales: en primer lugar porque no le conviene y además, en realidad no puede.

A pesar de los ocho nefastos años de abandono durante la administración Obama, la Marina de Guerra de Estados Unidos, aún con una muy reducida capacidad estratégica, es enormemente superior en calidad y en número a la rusa. Más de la mitad de los efectivos de superficie de esta última están anclados, carentes del mantenimiento más elemental y con los cascos oxidándose. Ejemplo: América cuenta con diez portaaviones, Rusia tiene uno y ni de lejos se compara con los más nuevos de Estados Unidos.

¿Qué pensarán ahora quienes afirmaban contra la más elemental lógica, que Putin podía llegar a ser, si no un aliado, al menos un serio colaborador en la lucha contra el terrorismo totalitario-musulmán? Stalin se impresionó con la verborrea de Hitler al aceptar el Pacto Ribbentrop-Molotov, sólo para después despertar abruptamente de su “reverie” con la mala noticia de que la operación llamada “Barbarroja”, estaba abrumando por completo al entonces deficiente y profundamente emasculado Ejército Rojo. Stalin era sin duda un monstruo paranoico y sanguinario pero había estudiado en un seminario ortodoxo, leía mucho y estaba lejos de ser un ignorante.

¿Es posible que Stalin nunca leyera “Main Kampf”? No lo es. Allí está descrito con pelos y señales el plan de Hitler de conquistar el este europeo para obtener más “espacio vital” y colonizarlo con la “raza aria”. Tras ese despertar abrupto a una pesadilla real, “uncle Joe” se quedó sin voz ante el teléfono y el edecán que lo llamó solo pudo oír su respiración entrecortada por más de un minuto, hasta que por fin el tirano colgara el auricular.

Ahora, analicemos la acción del presidente Trump, quien no usa paños calientes. El ataque con los misiles “Tomahawk” a la base aérea de Assad (y de Putin) en Siria no está relacionado solamente con el gas venenoso “Serin” y las atrocidades recientes de Assad, como cree todo el mundo y su primo.

Utilizando el cínico pero honesto método de Nicolás Maquiavelo, creo que fue eminentemente un mensaje dirigido al mandamás chino Xi, a quien dos días antes había advertido que el peligroso problema de Corea se resolvería con, o sin su cooperación. Me refiero al estado donde la dinastía Kim tiene su asiento totalitario. La llamada “Corea del Norte”, ni siquiera es una nación, pero su líder se entretiene en amenazar a todo el mundo con el Armagedón nuclear. Eso lo saben los miserables esclavos del gordito esquizofrénico mejor que nadie. Lo saben también Trump y Xi.

¿Le estoy dando demasiado crédito a Trump? No lo creo. En esta acción el país lo respalda con un vigor popular como no se veía desde el 9-11 del 2001. Me parece que Jim Mattis está en esto acaparando el oído de Trump.

Trump tiene todavía un largo trecho por recorrer y parece que no hay obstáculo que la oposición radical no trate poner en su camino, aunque eso tenga un resultado negativo a los intereses de Estados Unidos. Además su principal tema político que es la economía, sufrió un bache en marzo con una disminución en nuevos empleos como no se había visto en más de un año. Muy probablemente fue el resultado de las nevadas gigantescas del este del país en ese mes. Una baja en creación de trabajos, aunque sea temporal, siempre es caldo de cultivo para la malintencionada propaganda izquierdista.

En su haber tiene Trump su doble victoria en el Senado. Una es la confirmación de su candidato a la vacante de la Corte Suprema, en la que cuatro senadores demócratas votaron en su favor. La otra, aún más importante, es el rechazo definitivo al llamado “filibustering”, nacido de la defensa malsana de mezquinos intereses políticos.

Si aparecen nuevas vacantes en la corte, evento muy probable en los próximos cuatro años, serán cubiertas mediante una simple mayoría del Senado. Nadie entre los cuarenta y cinco senadores que votaron a favor de mantener la absurda regla de los sesenta votos pudo aportar la más insignificante evidencia que pudiera descalificar al Juez Neil Gorsuch. Nadie debe ser bloqueado por motivos políticos.

En términos generales procuro ser tolerante con la opinión ajena. Pero ni los misiles americanos en Siria, ni la decisión eliminando el requerimiento de la mayoría de sesenta votos en el Senado violan en absoluto a la constitución. Quienes lo sostienen (incluyendo algunos senadores), están sumamente despistados.

La izquierda radical hace cuanto puede por dañar a Estados Unidos. Pero esos robots del colectivismo no están sólo dentro de nuestro territorio, sino en gobiernos de naciones supuestamente aliadas y colaboradoras.

Por ejemplo la Canciller Alemana Ángela Merkel y su Ministro de Asuntos Exteriores Frank-Walter Steinmeier. Steinmeier declaró recientemente que se encontraba “perplejo” con Trump por haber este comparado la filtración de un archivo de la Cancillería Alemana con acusaciones falsas en su contra, como algo “…que el Régimen Nazi pudo haber hecho, e hizo”.

Un día después de la inesperada victoria de Trump del pasado noviembre, el bien alimentado Steinmeier declaró que las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos serían en lo adelante “más difíciles”. Agregó que los motivos de ese cambio serían que Washington “tomaría más decisiones solo.” ¿Quizás no somos una nación soberana? Durante la campaña electoral este teutón fue el más agresivo oponente de Trump en Europa. Llegó a decir que las perspectivas de su elección eran “espantosas”.

 

COMENTARIOS


Comentario
*El Administrador de la Nueva Nacion se reseva el derecho de no aprobar comentarios inapropiados.
 
Missing Image